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61. *Los maestros son la gratitud personificada*

# *Los maestros son la gratitud personificada*

Cuando observas a los maestros, dan la impresión de ser muy gráciles, milagrosos y divinos. Y es así porque están armonizados con la Existencia. Pero no comprendes su estado; solo ves su status. Cuando comprendas su estado, comprenderás que se han fundido con la Existencia y que esa es la razón por la que siempre parecen tan dichosos. Ese es el estado que has de tratar de alcanzar.

Pero en lugar de ello, ¿qué dices? «¡Bueno, es que él es un maestro; siempre está dichoso. ¿Qué puede saber de mis problemas? Yo estoy aquí, luchando por ganarme la vida y él me pide que muestre gratitud todo el tiempo».

Solo ves los pétalos de rosa a los pies del maestro; solo ves su estatus y crees que no sabe nada acerca de tus asuntos cotidianos. Recuerda que el respeto que inspira procede de su estado y no de su estatus. Desconoces las luchas que ha tenido que dejar atrás para alcanzar ese estado.

Hablas de luchar por ganarte la vida. Te hablo desde mi propia experiencia de tantos días vagabundeando, sin comida. Claro está, nunca lo consideré como una limitación por parte de la Existencia. Buscaba tan fervientemente la verdad que todo se convertía en meditación, incluyendo no tener nada que comer.

Ya sabes, aparte de unos pocos hogares de beneficencia, y en el norte de la India, donde los sannyasis son muy respetados, la gente siempre los echa. A los sannyasis siempre se los ha mirado con sospecha. La gente cree que van a robarles sus propiedades. Te digo que nunca los rehúyas. ¿Por qué no les ofreces un cuenco de arroz? Eso les bastará. Nunca te comportes miserablemente cuando se trate de dar a la gente. Recuerda: si no estás dispuesto a ser un daani, es decir un hombre que ofrece una pequeña parte de su riqueza, serás un mahadaani, ¡uno que deja atrás toda su riqueza y muere!

Sea como fuere, comprende por favor que hablo desde mi propia experiencia. Incluso sumergido en los problemas y luchas más difíciles, si funcionas con una fe y gratitud inalterables, y utilizas tu inteligencia interior para atravesarlos, verás cómo emergerás de esas situaciones exitosamente, ¡con más gratitud e inteligencia!

Aunque pierdas algo muy preciado, siéntete agradecido por haberlo disfrutado durante un tiempo, eso es todo. Cuando te conviertas en pura gratitud, nunca llorarás ninguna pérdida. Lo disfrutarás mientras esté ahí y luego, cuando haya desaparecido, continuarás sintiéndote agradecido.

Una anécdota:

Un rey solía salir disfrazado a dar paseos por la noche por su reino.

Cada noche veía a un maestro sentado bajo un árbol en un estado de dicha, cuando el resto de la ciudad dormía.

Sentía un profundo respeto por el maestro y una noche le pidió que estuviese con él en el palacio.

El maestro dijo: «Muy bien, iré hoy porque mañana nunca se sabe».

Al rey le pilló por sorpresa esa aceptación de la invitación más bien abrupta, pero se lo llevó al palacio.

Una vez en el palacio le ofreció la mejor estancia y los mejores alimentos.

El maestro disfrutó de todo al máximo.

El rey le observaba disfrutar de todas las comodidades materiales. No creía que un verdadero maestro disfrutase de cosas así, por lo que su respeto por el maestro fue disminuyendo con el paso de los días. Se sentía estafado.

Finalmente un día, el maestro le dijo: «Parece que algo os perturba. ¿Por qué no decís de qué se trata?».

El rey dijo: «Sí, es que no comprendo la diferencia entre tú y yo cuando te veo disfrutar de todas esas cosas igual que yo».

El maestro sonrió y dijo: «Muy bien, demos un paseo».

El rey asintió y fueron a dar un paseo. Caminaron en silencio durante mucho tiempo.

Llegaron a un río que señalaba el límite del reino.

El maestro dijo: «Muy bien, doy por finalizada mi estancia. Me voy, abandono vuestro reino. ¿Me acompañáis?».

Dijo el rey: «¿Cómo podría hacer tal cosa? ¡Tengo mi reino, mi pueblo y muchos asuntos que resolver!».

El maestro sonrió y preguntó: «¿Habéis ahora obtenido la respuesta a vuestra pregunta?».

El rey se sobresaltó al escuchar las palabras del maestro.

Los maestros saben que todo pertenece a la Existencia. Por eso viven totalmente en el momento, disfrutándolo al máximo. Se vive cada momento con totalidad. No temen perder nada porque ¿qué tienes tuyo para poder perderlo?

Recuerda siempre que todo pertenece a la Existencia. Eres un poseedor temporal de las cosas, eso es todo. Siente siempre gratitud, tanto si posees muchas cosas como si no. Ese es el camino hacia una vida liberadora. Cuando comprendas esta cuestión podrás disfrutar de una tremenda libertad y contento.

La belleza del contento

Estar descontento es como darle alimento a la mente para que le dé vueltas. La mente se alimentará de ello y se mantendrá ocupada. ¿Qué sucede cuando nos sentimos demasiado satisfechos? La mente pasa hambre. No sabe qué hacer. ¡Empieza a buscar lo que la alimenta!

Una mujer entró en una zapatería.

Pidió unos zapatos que le fuesen bien y el vendedor le mostró pacientemente muchos pares de zapatos.

Ella se probó uno tras otro y le pareció que ninguno de ellos le encajaba perfectamente.

Finalmente, el vendedor le mostró un par y le pidió que se los probase.

Ella lo hizo y dijo: «Vaya, me van muy bien. Me pregunto si será el número adecuado».

Cuando estás decidido a no sentirte satisfecho, no hay nada que pueda ayudarte. Es un estado de ánimo que solo tú puedes solucionar. La mayoría de nosotros sentimos una cierta comodidad al hablar y sentirnos descontentos, porque siempre habrá algo de lo que hablar; la mente estará siempre ocupada.

Sentirse siempre satisfecho es como perder la cabeza. Por eso aunque decimos que queremos sentirnos satisfechos siempre, cuando sucede no parece que estemos listos para asimilarlo. Nuestra mente actúa taimadamente porque necesita algo a lo que hincarle el diente.

Nos sentimos seguros cuando corremos tras el horizonte. El horizonte es solo una línea imaginaria, pero nos sentimos seguros corriendo tras ella ¡porque siempre hay algo tras lo que correr! ¡La mente ha sido educada para estar siempre corriendo!

Cuando te comportas así, en realidad te estás engañando a ti mismo, eso es todo. Estás creando resultados autocontradictorios para ti mismo. Por ejemplo, quieres sentirte contento, satisfecho en el fondo de tu corazón, ¡pero no haces más que rechazar el contento quejándote constantemente y negándote a reconocer lo que se te ha dado! Quieres algo pero atraes algo distinto. Y te sientes cómodo intentando alcanzar el contento ¡como un proceso de por vida!

Comprende que tu desgracia empieza en el momento en que creas resultados autocontradictorios para ti mismo. Intenta tener claro cómo te gustaría que fuese tu vida y dirige cada gramo de energía hacia su consecución. Cuando funciones con esa claridad, nunca te engañarás ¡y comprobarás que no tardarás en convertirte en lo que querías ser!

Cuando entras en un espacio en que la gratitud se convierte en tu meditación, el contento sucede automáticamente. El contento normal que todos conocemos siempre es por una razón. Está relacionado con algo que ha sucedido en el mundo externo y que temporalmente ha calmado tu mente agitada, eso es todo. Cuando tu mente está descansada, dices que estás satisfecho. Pero el contento real no es ese.

El contento real es cuando sientes una gratitud permanente hacia la benevolencia de la Existencia. El contento real no pide nada más. Simplemente disfruta de todo sin una razón; no la necesita. Cuando alcances este estado, desconocerás que es el descontento.

Una anécdota:

Un hombre fue a ver al médico y se quejó de insomnio. El médico le preguntó: «Así, ¿usted no puede dormir por la noche?». El hombre contestó: «Duermo muy bien de noche, doctor». El médico preguntó: «¿Entonces, cuál es el problema?». El hombre dijo: «No puedo dormir por las tardes».

Section 2

Todos queremos más y más sin medida. Y aunque la tengamos, es infinita; ese es el problema. Estamos totalmente cegados por nuestra actitud de pedir más. Por ello, ni siquiera sabemos dónde estamos. Llevamos mucho tiempo sin mirar en nuestro interior.

Intenta recordar este chiste siempre que algo te moleste. Intenta conectar de inmediato con el chiste y observa con atención qué es lo que te molesta. Profundiza y comprueba si realmente tienes un problema o si simplemente estás permitiendo que tu mente te la juegue. Puedes reírte al final.

Una mujer viajaba en un vuelo de larga distancia.

La azafata llegó para servir la comida para todos. Vio que la mujer dormía, y se dedicó a atender a la siguiente persona.

La mujer se despertó al cabo de un rato y pidió su comida.

La azafata se la trajo.

La mujer tocó la comida y se encolerizó: «¿Pero qué clase de aerolínea es esta? La comida no está caliente. He pagado un ojo de la cara para tomar este vuelo ¡y ni siquiera puedo conseguir comida caliente!».

La azafata se disculpó diciendo: «Discúlpenos, señora. El calentador no funciona. El resto de la gente también ha recibido su comida de la misma manera».

La mujer contestó: «¿Ah, sí? Entonces está bien».

Ya lo ves, la comida seguía fría, pero la mujer ya no se sentía mal ¡porque supo que todos los demás habían sido servidos igual! Eso es lo que quiero decir cuando afirmo que todo es un juego de la mente; todo es un ajuste de la mente. La mente no deja de modificar su postura y jugártela, porque tú le permites hacerse cargo. No te has centrado en el contento así que oscilas según lo que decide tu mente.

Como estaba diciendo, si no puedes reírte al final del día, significa que sigues mostrándote serio al respecto; todavía te da la impresión de que cargas con todo el mundo y que gracias a ti funciona todo.

La belleza de la Existencia

Ya ves, en el fondo, la verdad es que pertenecemos a la Existencia, que es la energía fundamental y omnipresente que controla toda la representación. Nuestra naturaleza inherente también recobrará esa conexión con la Existencia para que podamos fluir sin problemas. Pero en algún momento perdimos esa comprensión y nos desconectamos de la Existencia, empezando a correr tras cosas materiales, creyendo que eso es lo que buscamos.

Si has estado en un zoológico al menos en una ocasión, te habrás dado cuenta de que las colas más largas son las de las jaulas de leones y tigres. Verás que siempre hay mucha gente observando a leones y tigres, admirándolos sobrecogidos y con respeto.

Y es así porque, sin ni siquiera darnos cuenta, nos sentimos extrañamente tranquilizados al observar a seres más grandes o fuertes que nosotros. Nos proporciona la reconfortante sensación de que no somos el poder último. Sabemos que no somos el poder último. Nuestro ser busca en realidad un encuentro con esa grandeza que nos recuerda nuestro verdadero papel en este universo macrocósmico.

La gente acude a los templos solo para obtener esa seguridad que logran cuando ven las imágenes. Quienes no encuentran ese tipo de seguridad en los templos la descubren en otros lugares. Pero de alguna manera, en lo más íntimo de nuestro ser sabemos que no somos el poder último. Esa sensación debería convertirse en una realidad empírica para nosotros. Entonces lo sabríamos seguro.

Si vas al Himalaya, recibirás un recordatorio intenso y permanente acerca de la profundidad de la Existencia. Las montañas se alzan de cima en cima, convirtiéndose en valles y desde los valles elevándose hacia las montañas, sin ningún principio ni fin perceptible, con el río Ganges fluyendo continuamente por el valle, de distintas maneras, adoptando diferentes colores y cauces, parloteando y riendo en el lenguaje de la Existencia. Si hay un mundo no creado por el hombre, ese es el Himalaya. El Himalaya demuestra que los seres humanos no son los reyes absolutos.

Cuando veas el Himalaya, verás cómo, a lo largo de cientos de kilómetros, van apareciendo las montañas heladas, primero como montañas heladas para luego convertirse en montañas y agua, y más tarde solo en agua. Así son las maravillas de la naturaleza en su punto más álgido.

Lo que los libros no pueden enseñarte con palabras, el Himalaya te lo enseña sencillamente mediante la experiencia de verlo. Solo has de estar listo para recibirlo. El Himalaya es un cuerpo de energía viva con un penetrante silencio. Solo has de permite que te penetre. Si comprendes que no eres sino una mota del esplendor de la Existencia, lo aceptarás con gracia y humildad, sin hacer preguntas.

Cuando te abres a la Existencia, esta te llena. Te llena tanto como tú te abres. Todos piensan que hay que esforzarse mucho para agarrarse a Dios. De ninguna manera. ¿Has visto la manera en que los monitos se agarran a su madre? Existen muchas posibilidades de que se suelte y caiga. Mientras que con los gatos, es la madre la que se agarra al gatito; el gatito está pues totalmente a salvo.

No tienes que agarrarte a Dios. Si te permites hacer lo que te toca dejando el resto a Dios, este se agarrará a ti. Para Dios, caer no es un drama. ¡Pero de ti depende que Dios

se enamore de ti! Sucederá cuando cuentes con una fe inamovible y vivas una vida de amor y servicio.

Una bonita anécdota:

Un hombre era muy devoto y atento y realizaba muchas buenas obras.

Se enteró de que una persona tenía un libro en particular donde aparecían los nombres de las personas que amaban a Dios.

Se emocionó ante la posibilidad de encontrar escrito su nombre en el libro y fue a ver a esa persona, pidiéndole hojear el libro.

Buscó en todas las páginas varias veces pero no puedo encontrar su nombre. Se sintió muy disgustado y se marchó.

Un año más tarde volvió a ver si habían añadido su nombre en el libro. Pero tampoco lo encontró.

Cuando se marchaba, el hombre dijo: «Perdone. Espere, por favor. Este libro contiene la lista de los nombres de gente que ama a Dios. Tengo otro librito más pequeño que tiene unos cuantos nombres. Es la lista de los nombres de las personas a las que Dios ama».

Le mostró el libro y el hombre encontró su nombre escrito en él.

Es muy fácil enamorarse de Dios. Después de todo, es tan cariñoso, tan desprendido, tan poderoso y demás. Puedes continuar diciendo que le amas y seguir allí donde estás. Pero cuando empiezas a sentir a Dios a nivel del ser y en ti tiene lugar la transformación, ¡Dios se enamorará de ti! Te descubrirás siendo amado de muchas maneras hasta entonces desconocidas para ti. Así es el amor compasivo de Dios.

A todos nos han enseñado a temer a la naturaleza, a Dios, a la Existencia. Nos han enseñado a utilizar el calzado para caminar para que la tierra no nos lastime. Nos han enseñado a evitar la lluvia. Nos han enseñado a permanecer dentro de casa cuando hace viento. Nos han enseñado a mantenernos alejados de los animales y de tantas cosas más.

Te digo que la Existencia es tu única amiga en el planeta Tierra. ¿Sabes lo maravilloso que es andar sintiendo la tierra? En mi juventud nunca usé calzado, excepto cuando fui a la universidad, porque las normas lo exigían. Solía andar descalzo, tanto en casa como en el colegio o durante mi época de vagabundeo.

Incluso ahora, en el ashram, camino descalzo la mayor parte del tiempo. Sí claro, la gente que me rodea insiste en que me calce algo diciéndome que me haré daño en los pies. Les pregunto cómo es posible que estos pies, que han vagabundeado descalzos a lo largo y ancho de la India, ¡vayan a lastimarse ahora!

Al hacer todas esas cosas te has desconectado por completo de la naturaleza. Cuánta gente me pregunta: «Swamiji, ¿cómo es que tiene los pies tan suaves e impecables después de tantos años de deambular por terreno escabroso?». Te digo que nunca me he sentido alienado respecto a la Existencia; esa es la razón.

Esa es la verdadera razón. Siempre he sentido que era una parte de la Existencia. Siempre sentí que pertenecía a la naturaleza. Por eso solía vagabundear sin preocuparme, sin temer nada.

Section 3

Imagínate solo, en la oscuridad de la jungla con animales salvajes, sin alimentos ni idea de cuándo sería tu próxima comida, y sin lugar para dormir excepto bajo la bóveda celeste. ¿Cómo te habrías sentido? Totalmente aterrado, ¿verdad?

Pues es así porque nunca te enseñaron que la Existencia es tu amiga incondicional. Siempre has acudido a la gente en busca de ayuda porque creías que solo la gente puede ayudar. No llegaste a comprender que la Existencia ayuda a través de la gente. Tu fe siempre ha estado depositada en la gente, nunca en la Existencia.

Cuando depositas tu fe en la Existencia, puedes vivir como un señor en el planeta Tierra. Yo disfruté de mis días de vagabundeo. Solía dirigirme adonde mis pies me llevaban, sin tener idea de cuál sería mi próximo destino. Solía subirme a cualquier tren y bajarme en la estación con el paisaje que más me atraía. En esa época no sabía hablar hindi y la mayoría de mis vagabundeos fueron en el norte de la India, en el Himalaya. Fui aprendiendo palabras en hindi para seguir adelante.

Lo cierto es que la primera dificultad al aprender cualquier idioma es pensar que no lo conoces. Primero te distancias del idioma y entonces parece difícil. También en este caso te estás distanciando de tu naturaleza omnisciente.

Sea como fuere, la mayor parte del tiempo vagué a solas y no formando parte de ningún grupo de mendicantes itinerantes. Nunca sentí que estuviera solo. Disfruté el ser parte de la Existencia. Cuando aprendes a relacionarte con la naturaleza, sientes la alegría de la Existencia. Nunca tuve que suplicar comida. Cuando sentía hambre o incluso sin sentirla, los alimentos llegaban a través de alguien de cierta manera. Eso es lo que quiero decir cuando digo que basta creer y soltar, y que la Existencia se hará cargo.

La gente me pregunta: «Swamiji, usted luchó mucho durante su vida y luego realizó su meta. ¿Debemos nosotros sufrir también para alcanzar nuestro objetivo?». Y les digo: «Luché porque utilicé 10.000 llaves para intentar abrir un candado. Me pasé años experimentando y finalmente hallé la llave adecuada. Ahora tengo siempre esa llave conmigo. Estoy dispuesto a dársela a quien la quiera. ¡Con ella podrás abrir en menos de un minuto! Pero claro, si te parece que has de sufrir, entonces eres libre de hacerlo. ¡No me interpondré!».

P: ¿Cómo ayuda la meditación a sentirse satisfecho?

Cuando meditas continuamente, te tornas blando y vulnerable. Te haces poroso, sensible y consciente. Descubrirás que tu conciencia se expande a cada instante. Tu conciencia determina tus sensaciones y acciones. Por eso pido una y otra vez que mediten. Eso purificará la conciencia. Las cosas se tornarán más claras para ti.

Sentirás que tu centro se traslada de la mente al corazón. Cuando la distancia entre tu mente y tú se amplía, todo el ser empieza a vibrar con una sensación diferente y dicha sensación es el contento, una profunda satisfacción, un profundo amor sin ninguna razón hacia el todo, una sensación continua de alegría y dicha.

Luego se libera toda la energía que antes gastabas en pensamientos negativos y desafección, y te sientes dichoso, integrado y repleto de energía. La gratitud se convierte en tu oración y «Gracias» ¡pasa a ser tu mantra!

Cuando te acuestas, lo haces con una sensación de gratitud por haber pasado un día más con la Existencia. ¡Cuando te despiertas lo haces con una sensación de gratitud por contar con un día más con la Existencia! Esa es la meditación más sencilla y eficaz que puedes practicar para convertir la gratitud en tu verdadero ser.

Te digo que solo con sentir e irradiar gratitud desde tu ser, cambias el rostro del planeta Tierra. Todo el terrorismo, las guerras, el fanatismo religioso, las enfermedades, la pobreza, etc., pueden erradicarse con solo difundir la conciencia acerca de la gratitud que hay que despertar en cada persona.

Cuando todos sientan e irradien gratitud, no habrá amor, ni odio o celos. Todas las raíces posibles de negatividad global quedarán erradicadas con ese único sentimiento, porque las razones de toda la negatividad simplemente se disolverán en él. ¡Esa es la belleza de la gratitud!

Emoción: gratitud

Chakra: sahasrara

Localización: coronilla de la cabeza

En sánscrito, sahasrara significa «loto de mil pétalos», a partir de la experiencia mística del florecimiento de un loto de mil pétalos en la coronilla, cuando se activa este chakra.

Este chakra queda cerrado a causa del descontento y de la actitud de subestimar la vida y puede florecer ¡gracias a una gratitud y un contento desbordantes!

Técnica de Meditación para florecer en profunda gratitud:

Sahasrara Dhyana, una técnica de meditación sufí.

Sahasrara Dhyana

(Duración total: 60 minutos)

Parte de esta meditación es la meditación Nithya Dhyaan