60. *¡Vuélvete gratitud y disfruta!*
# *¡Vuélvete gratitud y disfruta!*
¡Debes devenir gratitud! La mejor manera de devenir gratitud es aprender a disfrutar sin tener una razón. Disfruta de todo lo que ves, de todo lo que oyes, de todo lo que haces, con la suprema confianza de que la Existencia se está ocupando. La vida sencillamente se transformará ante tus ojos y tú rebosarás continuamente porque siempre estarás disfrutándola.
Una anécdota:
Un hombre caminaba junto a un mangal, repleto de mangos de distintas variedades.
Entró en la arboleda, miró alrededor, lo consideró, redactó algunas estadísticas y se marchó media hora más tarde, con datos y cifras.
Al cabo de un rato, otro hombre pasó andando junto al mismo bosquecillo.
Entró en él, arrancó varios mangos, ¡se los comió encantado y se marchó!
Por favor, ahora no vayas a un mangal y te comas los mangos. ¡Te lapidarían si lo hicieras! Trata de comprender lo que intento decir. Aprende a disfrutar de la vida sin hacerte preguntas, aunque con ello no quiero decir que debas abandonar tu trabajo y dedicarte únicamente a disfrutar todo el tiempo.
Has de trabajar, sin duda. Nadie te va a dar nada si solo disfrutas. Lo que digo es que no busques razones para disfrutar, eso es todo. Simplemente disfruta de todo sin buscar razones. Permite que el disfrute se convierta en tu autentica naturaleza, y luego la gratitud pasará a convertirse en tu verdadero ser.
Tu profesión pudiera ser la que es, tu posición social la que sea, tu estado financiero puede ser cualquier cosa, pero disfrutar es algo que cualquier persona puede hacer independientemente de todo lo anterior.
El problema es que siempre sientes que debería existir un factor causativo para todo, incluyendo el disfrutar. Has entrenado tu mente con ese tipo de patrones de pensamientos. Esa también es la razón por la que a menudo sientes que los demás han sido bendecidos con cosas que no merecían, mientras que tus esfuerzos no han sido correspondidos de manera adecuada.
Siempre consideras que has de trabajar mucho para poder disfrutar. ¡No! Trabajar duro está bien, pero no tiene nada que ver con la capacidad de disfrutar. Abandona esa idea. Ese será el único modo en que dejarás de quejarte o de sentirte insatisfecho.
La Existencia te colma de bienes. Si eliges disfrutar de ello, lo conseguirás. Depende únicamente de lo que tú decidas. Eliges mal y luego te quejas o culpas a otro. Recuerda, nadie es responsable de lo que a ti te ocurre. Todo es una elección consciente que tú realizas inconscientemente. Debido a la falta de conciencia que tienes, tomas decisiones inconscientes y monótonas y acabas quejándote de la vida.
Recuerda siempre que el cielo y el infierno no son lugares sitos en el mundo exterior. Tú los creas en tu interior. En el momento que dejas de confiar en la Existencia, te estás alienando de la misma y llevas un infierno contigo allá donde vayas.
Un profesor preguntó en una ocasión a sus estudiantes: «¿Puede decirme alguien dónde creéis que está el infierno?».
Al cabo de un largo silencio, una chiquilla se puso en pie y contestó: «En el estudio de mi padre».
Para el profesor fue una sorpresa, y le preguntó a la niña por qué había dicho eso. La niña contestó: «Cada vez que entramos en el estudio de mi papá, nos dice: "¡Demonios, salid de aquí!».
Sé con gratitud; con eso basta
A los niños se les forma desde temprana edad para que crean que cielo e infierno son entidades fuera de ellos mismos. Se les entrena para que crean que Dios está sentado por encima, en un enorme trono, observado cada uno de nuestros movimientos, y apuntando nuestros pecados y buenas obras.
Pensando de esa manera ponemos en marcha el ciclo de causa y efecto de todas nuestras acciones. Asociamos las buenas obras con el cielo y las maldades con el infierno. Empezamos pensando que Dios y toda la Existencia son un centro de transacciones. Todos nos convertimos en negociantes, cada uno a su manera, ¡sea cual sea nuestra auténtica profesión!
¿Qué haces cuando vas al templo? Compras flores, cocos y frutas y te diriges a la divinidad del interior y realizas una ofrenda a la misma en nombre de tu familia. Le dices el nombre, la estrella de nacimiento, etc., de cada uno de los miembros de la familia y llevas a cabo el ritual.
El pobre sacerdote sostendrá un cuenco en su mano y tú irás diciéndole una larga lista de nombres con todos los detalles de cada uno de los miembros de la familia. ¡Qué miedo tienes de que Dios pudiera enviar las bendiciones a la persona equivocada, al hogar que no es! Le proporcionas la situación geográfica exacta, etc., e insistes en que has sido tú y nadie más quien ha hecho la ofrenda. Tras hacer todo eso, sales del templo. ¿Verdad que sí?
¡Como si Dios no fuese a saber todo eso si tú no se lo dices! Como si necesitases recordarle a Dios tu existencia para que te colme de parabienes.
Todo lo que necesitas hacer es sentir una gratitud continuada hacia Él, eso es todo. Él siempre te colmará.
No se trata de que te vea con problemas y que decida echarte una mano, o que vea que vas bien y entonces te ignore. Todo eso no es sino nuestro propio condicionamiento que proyectamos sobre Dios. Todo eso es lo que nos ha enseñado la sociedad desde pequeños.
Simplemente entra en el templo con sensación de gratitud; permanece ante cada divinidad durante unos minutos con un profundo agradecimiento, y deja el templo en la misma disposición. Eso bastará. El resto se resolverá por sí mismo. Esa es la oración esencial. La gratitud es la ofrenda esencial.
Utiliza estos días que vas a permanecer aquí de manera eficaz para experimentar lo que estoy diciendo. Permite que la gratitud eche raíces en estos pocos días, cuando estás lejos del mundo exterior. Ábrete y permítete florecer. Tienes ante ti una oportunidad excepcional. Es una oportunidad para transformarte. No te la pierdas. Crea un nuevo espacio interior en ti, que irá contigo cuando dejes este lugar.
La gratitud parte del corazón
El problema radica en que siempre intentamos llegar a Dios a través de la cabeza. Nunca puedes alcanzar a Dios con la cabeza. Si sencillamente dejas de lado tu cabeza, automáticamente funcionas con el corazón, descubriendo que ni siquiera necesitas llegar a Él. ¡Ya está en ti!
Con la cabeza andarás siempre buscando fuera y nunca hallarás a Dios fuera. Además, buscarás razones para sentirte agradecido. Cuando pasas de la cabeza al corazón, se te abre un espacio nuevo, y te das cuenta de que siempre supiste, y que tu cabeza era la que causaba todo el caos y no te permitía darte cuenta.
Cuando operas desde el corazón, siempre sientes gratitud. ¿Decimos alguna vez «gratitud mental»? ¡No! Siempre decimos «gratitud sincera, de corazón», ¿no es cierto?
A continuación, te preguntarás: «¿Cómo pasamos de la cabeza al corazón, Swamiji?». ¡Basta con que seas consciente de tu cabeza! Como eres inconsciente de tu cabeza, le permites funcionar sin límites, de manera mecánica. Una vez que te hagas consciente de tu cabeza, podrás dejarla de lado.
La gratitud no es una virtud. Debe ser tu actitud. Cuando solo sientes gratitud, puedes sintonizarte de maravilla con la Existencia, y entonces la Existencia te revelará su mágico esplendor. ¡Todo lo que tendrás que hacer será ponerte cómodo y disfrutar!
Permite que explique que quiero decir con sintonizar. Todos sabemos cómo funciona una radio. La misma radio, sin ningún cambio en su forma física, puede conectarse a muchas estaciones de radio que emiten distintos programas, ¿no es así? ¿Qué haces mientras escuchas una emisora en particular, si de repente aparecen interferencias o emisoras superpuestas? La ajustamos, la resintonizamos. Ahora no tienes más que aplicar el mismo concepto a sintonizar con la Existencia.
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A nuestro alrededor tienen lugar miles de programas. Experimentaremos aquello a lo que nos sintonicemos. Ahora bien, somos nosotros los que elegimos sintonizar con uno u otro programa. ¿Verdad que gozas de la libertad de elegir el programa que deseas escuchar, ¿verdad? De la misma manera, si eliges sintonizarte al descontento y a cosas negativas parecidas, te verás atrapado en un interminable torbellino de preocupación, descontento, dudas y todo tipo de cosas. Mientras que si eliges sintonizarte con el núcleo que dirige todo el espectáculo, podrás seguir el hilo adecuado en medio del caos que te rodee y todas esas emociones no te alcanzarán. Te convertirás en una bella flor, floreciendo con fragancia.
Cuanto más te sintonices con la Existencia, más extática será la vida.
El descontento tirará de ti, te hará sentir pesado y desdichado. Por otra parte, la gratitud solo te hará ligero y dichoso.
Siéntete agradecido sin motivo
Una anécdota:
Una niña se sentó a la mesa a cenar con su madre en un hogar cristiano. Se sirvió la comida y la niña empezó a comer sin bendecir la mesa. La madre se quedó pasmada y le preguntó cómo podía hacer algo así. La niña contestó de inmediato: «No hay nada en este plato por lo que no haya dado las gracias antes en al menos una ocasión».
Sabemos sentir gratitud solo por una razón de peso.
Una anécdota más:
Una niña le preguntó a su madre: «Mamá, ¿cuántos días quedan para Navidad?». La madre preguntó: «¿Por qué quieres saberlo?». Dijo la niña: «Me preguntaba si ya era hora de que empezase a portarme bien».
Así es como enseñamos a los niños a pensar y comportarse. Les enseñamos cómo realizar transacciones. Les enseñamos que todo no es más que una transacción. No les enseñamos a ser espontáneos y fluidos. No les enseñamos a vivir sin un propósito. Hacemos que tengan objetivos concretos.
A causa de todas esas cosas que se les han hecho a los niños, has de esforzarte mucho para deshacerlas. Pero ten muy claro que todo lo que hago contigo solo es deshacer. Estoy deshaciendo constantemente. ¡Imagina la cantidad de cosas que te han hecho en ese sentido! Durante generaciones, la gente te ha ido transmitiendo sus ideas. Así que primero he de deshacer todo eso y luego crear un espacio en ti para que florezca.
Cuando le digo a las personas que sientan en ellas una sensación continua de gratitud, regresan más tarde y me dicen: «Swamiji, ahora le doy las gracias a los taxistas y a los sirvientes de casa». Una cosa ha de quedar clara: cuando la gratitud se convierte en tu ser, ni siquiera hablas de esas cosas.
¿Verbalizas tu dolor cuando lloras la muerte de un ser querido? ¿Serías capaz de verbalizar tu dolor? ¡No! Se convierte en una emoción tan enraizada que se convierte en el estado de tu ser. Solo puedes sentirla, nunca puedes informar de ella.
De la misma manera, cuando la gratitud se convierte en tu propio ser, pasará a ser tu estado; no necesitarás explicarlo. Tampoco podrías. Claro está, decir «gracias» está muy bien por razones sociales porque a menos que las expreses, no llegarán a oídos de la otra persona.
Pero lo que intento explicarte es que necesitamos pasar de la gratitud mental a la gratitud del ser. La gratitud de la que hablamos nunca podrá expresarse, porque discurre muy profundamente.
La auténtica gratitud discurre muy profundamente
La gente suele decirme: «Swamiji, le estamos muy agradecido por todas las cosas que han sucedido en nuestras vidas tras conocerle».
Por razones de etiqueta social, puedes dar las gracias a alguien por algo, pero la gratitud no es algo que dirijas hacia una persona. Cuando sientes gratitud hacia una persona por algo que has recibido, se trata sencillamente de gratitud mental. Es el nivel de parvulario de la gratitud.
La verdadera gratitud es una profunda y sobrecogedora sensación en tu interior, no siendo resultado de ningún beneficio sino del pensamiento de existir, del pensamiento de la compasiva fuerza vital que es la Existencia, eso es todo. Esta gratitud no requiere de ninguna relación, no depende de nadie ni de nada; no está dominada por ninguna emoción tipo lujuria, cólera, odio o amor. Sencillamente ES, y eso es todo.
Expresas tu gratitud con palabras porque eres egoísta y no quieres que la gente crea que no tienes educación. Pero en el momento que la expresas, la estás menospreciando o falsificando.
En realidad, tu propio lenguaje corporal puede manifestar el estado de gratitud en ti. Tus ojos pueden comunicarlo; tu sonrisa puede comunicarlo; tu calidez puede comunicarlo mucho mejor que las palabras. Las lágrimas de gratitud lo expresan mejor que cualquier otra cosa. Cuando te sobrecoges, cuando estás desbordante, se desbordan las lágrimas.
¡No te estoy pidiendo que llores! Solo te digo que cuando te desbordas, tu cuerpo lo manifiesta, no puedes ocultarlo, y esa es la verdadera indicación del estado de tu gratitud.
Y recuerda que esas lágrimas no pertenecen a ninguna casta, credo o religión. No pueden clasificarse como lágrimas hinduistas o lágrimas musulmanas; esas lágrimas no pertenecen a ninguna religión. Pertenecen al ser y el ser está más allá de todo eso. La gratitud es lo que puede disolver todas las barreras artificiales y los condicionamientos; por eso es la oración esencial.
Nunca puede expresarse por completo nada profundo. Los poetas pueden escribir poemas para expresarlo, los pintores pueden pintar para expresarlo, los escritores pueden escribir para expresarlo, pero siempre quedará una parte que no ha podido ser explicada ni siquiera así. La Existencia nunca puede ser expresada mediante cosas ordinarias. Por eso es tan mística y fascinante. ¡Por eso resulta tan excitante, más allá de lo que las palabras puedan describir! Por eso solo puedes sentirla y no expresarla. ¡Por eso vienes aquí una y otra vez!
Cuando vienes aquí no has de expresar gratitud alguna, porque incluso sin expresarla, yo lo sé. Cuando la gratitud auténtica te desborda, ¡yo lo sé incluso antes que tú mismo! ¡Conozco el latido de tu corazón! ¡Lo veo en la mirada de tus ojos! De hecho, cuando te expresas, pudieras estar engañándote a ti mismo porque la mayor parte del tiempo piensas y hablas de manera contradictoria. Pudieras pensar algo interiormente, pero expresar algo distinto externamente.
La Existencia sabe cuando una persona florece desde dentro. No tienes más que sentir la profunda gratitud hacia la Existencia, con eso basta. No tienes que expresarla, solo convertirte en ella, eso es todo.
En la India existe la tradición de tocar los pies del maestro. Cuando rebosas de gratitud hacia el maestro, no hay otra manera de expresarla. Simplemente tocas sus pies, sientes la unicidad y expresas la gratitud que hay en ti.
Mucha gente viene desde muchos lugares para visitarme. Algunos llegan frente a mí y no dicen nada. Lágrimas de alegría manan de sus ojos. No se sienten obligados a decir nada, porque no pueden decir nada más de lo que sus lágrimas comunican. Están emocionándose desde su ser.
Cuando estés en presencia del maestro, permanece ahí con una profunda sensación de gratitud y amor, con una sensación de gratitud por estar presente y cerca de él. Descubrirás que en un instante todas tus preguntas se disuelven y que estás repleto de cierta alegría. Cuando te llenas con facilidad, significa que estás siguiendo el hilo correcto.
Siempre que estés con el maestro hazlo con una profunda conciencia; entonces no te lo perderás. Cuando estás con gratitud con el maestro, la energía de este permeará tu ser y su experiencia te inundará.
Y cuando solo sientas gratitud hacia el maestro, también se disolverá lentamente la necesidad de estar cerca de él físicamente. La gratitud te ayuda a trascender tiempo y espacio. Disuelve fronteras y hace que te expandas. Cuando te expandes, te sientes uno con todo. Al cabo de cierto tiempo, incluso la gratitud te parecerá una perturbación; ¡solo prevalecerá el silencio!
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Incluso en las relaciones. Si sientes que alguna relación está llegando a su fin sin perder el amor, puedes sencillamente sentir gratitud hacia el otro y partir, eso es todo. Sentir gratitud en tu interior por haber estado conectado con la otra persona durante ese período de tiempo, por todo lo que aprendiste y disfrutaste merced a tu asociación con ella durante ese tiempo, y partir. Entonces, incluso eso se torna hermoso.
¡Sentirte agradecido incluso a tus enemigos!
La gente me pregunta: «Swamiji, ¿cómo podemos sentir gratitud hacia nuestros enemigos?».
Y yo pregunto: ¿por qué no?. Los pretendidos enemigos son responsables de hacerte más fuerte. Son un desafío para ti; te hacen crecer. Al herirte, te descubren una perspectiva diferente de la vida con la que lidiar. ¿Por qué entonces no sentir gratitud hacia ellos?
Después de todo, quieres crecer, ¿no es así? Quieres llegar a ser más inteligente, ¿verdad? Si esa gente no te descubriese oportunidades, vivirías engañado, viviendo rodeado únicamente de amigos. Eso no sería de gran ayuda. Necesitas que te sacudan, y solo entonces romperás y la inteligencia florecerá.
La semilla ha de romper para que el árbol crezca. Si la semilla es feliz siendo una semilla, con el tiempo se desintegrará y morirá; eso es todo. No le sucederá ninguna transformación.
Cuando se trata de la supuesta enemistad, un hombre corriente lo convertirá en algo muy feo. La llevará hasta un punto en que todo se convierta en un círculo vicioso, yendo de odio en odio. En muchas familias existen disputas. Se tornan feas y resultan muy difíciles de manejar. ¿Por qué? Porque tú has dejado que se desarrollen hasta ese punto. No funcionaste con una conciencia profunda e inteligencia. No funcionabas con satisfacción y por lo tanto les permitiste desarrollarse de una forma muy fea.
Si hubieras funcionado con satisfacción, no habrías contemplado espacio alguno en el que pudiera desarrollarse la enemistad. Para ti sería un lenguaje desconocido. Incluso si la otra persona quisiera continuar con la enemistad, tú no sentirías odio alguno hacia ella. Si esa persona quiere acabar con la relación, ¡tú la acabarás solo con gratitud!
En muchas familias, sus integrantes no se hablan y lo cierto es que se toman muchas molestias para evitarse en lugares públicos. ¿Por qué algo tan innecesario? ¿Por qué malgastas tu energía en ese tipo de cosas? Nunca permitas que el odio te consuma. Obsérvalo con una profunda conciencia e inteligencia. El odio desaparecerá, quedando solo amor y gratitud.
P: Ahora solo siento gratitud hacia usted, y en cierta manera, no tengo ningún anhelo al respecto. Pero lo extraño es que quiero que recuerde mi nombre ¡y que de vez en cuando me llame utilizándolo! ¿Se trata de algún tipo de descontento o antojo por mi parte, Swamiji**?**
Has sacado un tema muy hermoso. Demuestra que te has analizado en profundidad. Verás: cuando buscas atención desde tu mente, a través de los celos o el descontento, se torna malsana. Pero cuando preguntas con amor y gratitud, no es ningún antojo, sino simplemente un profundo amor hacia mí. Eso es todo.
Cuando rezas con un antojo, se trata sencillamente de ingratitud y de un juego del ego. Pero cuando pides desde un profundo amor, se convierte en una oración, llena de gratitud y devoción. Existe una diferencia entre ambas.
Si estás consciente, no puede denominarse descontento ni antojo. Con el tiempo, eso también se soltará de ti. Y una cosa más: ¡has tenido valor para hacer esa pregunta! Estoy seguro que otros muchos sienten secretamente lo mismo, ¡pero no lo dicen en voz alta! Tal vez se hayan estado consolando diciéndose: «¿Y qué importancia tiene un nombre?», ¡o quizá sentían timidez para decirlo en público! Ya sabemos que un nombre no tiene importancia. Pero es necesario que vayas más allá mediante una comprensión experiencial. No te engañes haciendo como si no la tuviese. El hecho de que hayas hecho esa pregunta demuestra que estás decidido a superarla valientemente.
Gratitud y el maestro
La gente me pregunta: «Swamiji, ¿qué podemos hacer para mostrar nuestra gratitud hacia usted?».
Y yo les digo: «¡La mejor manera de demostrármela es floreciendo!». Eso es lo mejor que puedes hacer por mí y también por ti. Compréndelo. Cuando interiorizas esas palabras y conviertes tu ser en gratitud, ya estás haciendo mucho por mí.
Pero, si sientes que has de hacer algo a cambio, haz algún tipo de servicio social; ayuda a los demás. La ayuda despierta a los demás a la alegría que has descubierto. No lo hagas desde el ego o con una sensación de superioridad. Hazlo por el amor de compartir, por la alegría de compartir. Invierte toda tu energía y disfruta haciéndolo. Se convertirá en una jubilosa meditación para ti y en un despertar para ellos.
Cada vez que sientes una profunda gratitud, en realidad estás en meditación. ¡Así que imagina si sintieses gratitud siempre! Estarías en meditación todo el tiempo.
La gratitud no puede enseñarse. Sí, claro, la idea de sentir gratitud es algo que puede explicarse a los niños cuando son pequeños, de manera que la conozcan. Pero no deja de ser un condicionamiento social como otros, de la misma manera en que te enseñan a respetar a los mayores y a dar los buenos días a tus profesores en la escuela. Solo es un mecanismo mental, no una sensación real en tu interior.
Pero has de tenerlo muy claro, no estoy enseñando para que te sientas agradecido. Solo intento crear un espacio interno en ti donde puedas sentir lo que digo; donde se convertirá en tu propia experiencia. La energía tras mis palabras puede crear ese espacio en ti, eso es todo.
Siempre que se te da libertad, te conviertes en un individuo mejor y estás dispuesto a abrirte. Cuando te hayas presa de una esclavitud psicológica, se te hace difícil explorar y descubrir tu espacio interior.
¡Siempre le digo a la gente que soy un Guru liberador! Cuando trabajo con la gente ofrezco una enorme libertad. Solo entonces les resulta fácil explorar y evolucionar.
No estoy diciendo a los padres que deban dar completa liberad a sus hijos y observarlos sin interferir. Solo estoy diciendo que la esclavitud psicológica debería evitarse. Hay que crear las condiciones para que los hijos evolucionen. Desde luego que hay que adoptar las precauciones necesarias, pero también hay que dejar que experimenten la verdad por sí mismos en lugar de hacérsela tragar. Concederles el espacio suficiente como para que se desarrollen y experimenten su dicha interior. A veces la gente me pregunta: «Swamiji, ¿cómo es que siempre parece ser tan dichoso?».
Los maestros siempre están en un estado extático a causa del profundo estado de gratitud que burbujea continuamente en ellos; ¡porque siempre están en comunión con la Existencia!
Cuando solo sientes gratitud hacia mí, o hacia otra persona, te pierdes el resto. La gratitud no es un rayo que se dirige de manera controlada hacia la gente adecuada. Es una fragancia. Cuando la llevas, irradia desde ti. Por eso un maestro parece siempre tan dichoso. ¡Un maestro es como una fragancia que puedes experimentar y disfrutar! ¡Por eso te sientes atraído a venir una y otra vez!
Comprende que cada momento es bello, si estás dispuesto a recibirlo y verlo. Los momentos son hermosos no solo cuando celebramos una función, tenemos éxito o hemos logrado algo.
Cada momento es hermoso porque la Existencia fluye espontánea y alegremente, y todos los sucesos ocurren en sincronicidad continuamente. Cuando lo comprendas, nunca más nada te parecerá «erróneo». ¡Entonces te preguntarás de qué se queja la gente continuamente!
Cuando sientes gratitud hacia la Existencia, toda la Existencia se convierte en un templo para ti. Entonces estás de un talante piadoso y meditativo allí donde estés. Ya no necesitas acudir a los templos y rezar. Sencillamente te fundes con el todo y te sientes dichoso todo el tiempo.
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Cuando toda la Existencia se convierte en un templo, los árboles, el cielo, la tierra y todo se hace uno. ¿Qué más puedes pedir cuando te inclinas ante ello? Simplemente te inclinarás sintiendo gratitud y formando parte de la Existencia profunda, eso es todo.
Cuando sucede esto puedes relacionarte con los árboles, el cielo, la tierra y todo lo demás. Pasas de la comunicación, que es un lenguaje de la mente, a la comunión, que es el lenguaje del corazón. Trasladas tu centro de la mente al corazón.
Cómo funciona Dios
Dejad que diga algo a aquellos de vosotros que creéis que Dios responde a vuestras oraciones: ¡Dios es tan compasivo que no deja tus oraciones sin respuesta!
Sucede así: ¿le das un helado a un niño que lo pide mientras está resfriado? No, no se lo das.
Ahora bien, el niño pudiera sentirse desagradecido contigo, pero tú sabes que estás haciendo lo que le conviene porque no sabe que lo que pide no es precisamente lo adecuado para él en ese momento.
De la misma manera, en tu profunda ignorancia, no sabes lo que más te conviene pero no dejas de pedir varias cosas a Dios. Pero movido por la pura compasión, Dios aparta amablemente tus plegarias y te concede lo que realmente necesitas y te empuja hacia una mejor inteligencia, que es su única preocupación respecto a ti.
Recuerda que cuanto más se desarrolla tu inteligencia interior, menos rezas o pides.
¿Qué le puedes pedir a Dios? En el momento en que pides, ¡estás dando a entender que hay unas cuantas cosas que Dios no sabe! Significa que te parece que a menos que pidas, Dios no se enterará. Parece ridículo, ¿no te parece? ¿Puede haber algo que Dios desconozca?
Has de entender que Dios te da lo que necesitas, no lo que quieres. Si empezase a darte todo lo que quieres, ¡irías de desgracia en desgracia! Cuando te da lo que necesitas, vas de inteligencia a más inteligencia y en algún momento el ruego desaparecerá, apareciendo la gratitud.
Dios te proporciona la fuerza y el coraje que necesitas para superar las dificultades.
Te da la sabiduría para disolver tus pretendidos problemas.
Te da un recurso incalculable que es tu propia inteligencia actualizada, que te reporta prosperidad.
Te ofrece oportunidades para que explores tu propio amor y cariño.
Te da la inteligencia para comprender que todo lo que tienes es lo que necesitas.
Te da la madurez para florecer con una fragancia.
El problema básico de todos es que estamos dispuestos a creer que Dios cuenta con la shakti o fuerza para concedernos lo que queremos, pero no acertamos a comprender que también dispone de la buddhi o inteligencia para decidir ¡si es bueno o no para nosotros! Como creemos que Dios solo tiene poder, pedimos y pedimos.
Siempre nos da la sensación de que sabemos qué es lo mejor para nosotros y rogamos por ello a Dios. ¡Queremos utilizar nuestra inteligencia y el poder de Dios para obtener lo que queremos! Le hacemos saber: «¡Esto es lo que quiero y esta es la manera en que las cosas deben ser, así que por favor hazlo con tu poder!». ¡Y le comunicamos a Dios todos nuestros caprichos y preferencias, agrupándolos en un paquete, como si fuesen una oración!».
Esa es una actitud que nos reporta complicaciones. Hemos de comprender que Dios no solo dispone del poder, sino también de la inteligencia para decidir qué es bueno para ti. Cuando lo entendamos, dejaremos de utilizar nuestro método de oración.
Creemos que el mundo funciona gracias a nuestra inteligencia. Pero lo cierto ¡es que el mundo funciona a pesar de nuestra iluminación!
Una anécdota:
Dios y todos los científicos de mundo celebraban una reunión y una competición. Cualquier objeto que Dios creaba, los científicos lo reproducían idénticamente a partir de algún material. Los científicos podían reproducir objetos sin ningún problema.
Finalmente, Dios creó al hombre del polvo y desafió a los científicos.
Los científicos empezaron a reunir polvo...
Dios dijo: «¡Esperad! ¡Hacedlo con vuestro polvo, no con el mío!».
El ser humano ha de comprender que la Existencia es el creador, lo creado y la creación. Solo entonces podrá empezar a disfrutar de las cosas sin preocupaciones. Solo entonces puede renunciar a las posesiones y la autoría.
Estamos tan acostumbrados al concepto de mercadear que nos resulta difícil comprender que pueda existir alguien que sin ser familia nuestra, se ocupe de nosotros incondicionalmente, sin esperar nada a cambio. ¡Es demasiado para creérselo!
Te digo que la Existencia se ocupa de ti como nadie más. Yo te puedo comunicar esta verdad, pero dependerá de cada uno comprenderlo interiormente, a partir de su propia experiencia. Solo entonces se convertirá en conocimiento de primera mano.
Siempre le digo a la gente: «No puedo enseñarles espiritualidad, ¡pero pueden aprender!». Te puedo contar grandes verdades para que tú al menos sepas lo que no sabes. Pero convertir esa verdad en una comprensión para ti mismo depende de ti. Estoy dispuesto a repetirte la verdad todas las veces que quieras escucharla.
Una anécdota:
En una ocasión en que Adi Shankaracharya, un santo de la antigua India, realizaba una peregrinación a pie con sus discípulos, en un momento dado sintió mucha sed.
Buscaron alrededor pero no pudieron hallar nada para saciar su sed.
Solo había un cocotal, donde fabricaban aguardiente de palma.
Shankara entró en el cocotal y preguntó a los trabajadores si tenían algo con lo que saciar su sed.
Dijeron que lo único que tenían era aguardiente.
Shankara se lo pidió y se lo bebió.
Los discípulos contemplaron cómo Shankara bebía. De inmediato, ¡ellos también pidieron aguardiente y se lo bebieron!
El aguardiente no afectó a Shankara porque era un ser iluminado que ¡disponía de una conciencia ilimitada!
Siguió andando tranquilamente, ¡pero sus discípulos iban tambaleándose por detrás!
Al cabo de unos días, volvieron a caminar, pero en esta ocasión lo hacían por una zona desértica.
Sintieron sed y en esa ocasión solo encontraron una fundición de hierro. No había nada más.
Shankara le preguntó al trabajador que allí había si tenía algo para beber.
El trabajador dijo que no había nada para beber.
Pero Shankara vio el hierro fundido, ¡se volvió a sus discípulos y se lo ofreció! Los discípulos se quedaron de piedra.
Shankara quiso hacerles comprender que ellos debían hacer lo que él decía y no lo que él hacía. El aguardiente no le afectó porque estaba establecido en una conciencia ilimitada. A menos que la hayas experimentado, la desconocerás. Así que no puedes limitarte a imitar desde fuera. Tiene que suceder desde el interior de cada uno de los presentes, y entonces sabrán.
El grado en que quieras comprometerte y sentirte conectado con la verdad, depende de ti. Yo solo puedo ayudar a quienes se ayuden a sí mismos. Puedo ofrecerte mi mano para levantarte, pero solo si estás dispuesto al menos a levantar la mano para que llegue a la mía. Si realmente quieres que te levante, al menos has de tenderme la mano. De otro modo, te permitiré la libertad de seguir donde estás, eso es todo. Por eso dicen: «¡Dios te da la libertad de estar esclavizado!».
La mayoría de nosotros creemos que Dios no nos ayuda como debiera. Te digo que Dios te conoce mejor de lo que te conoces tú mismo. Esta es la verdad. Has de comprenderlo, eso es todo. Intenta desechar la duda y ten algo de fe; con eso bastará. El resto sucederá automáticamente.
Una anécdota:
Dos peces de colores estaban dentro de una pecera. Uno de ellos le preguntó al otro: «¿De verdad crees en la existencia de Dios?». El otro replicó: «¿Quién crees si no que cambia el agua cada día?».
Si crees que la Existencia se ocupa de todas tus necesidades, te liberarás de todo tipo de preocupaciones. Pero recuerda, tal como te he dicho, que tus necesidades son distintas de tus anhelos. Tus necesidades son pocas pero tus anhelos muchos. Tus necesidades son automáticamente colmadas por la Existencia. Cuando tus anhelos aumentan, pierdes fe en la Existencia porque no ves que se colmen.
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Ya lo ves, las creencias ordinarias no son más que creencias, eso es todo. Por otra parte, la fe es creer a la que se añade energía para ponerla en marcha. Puedes empezar creyendo pero has de acabar en la fe. Con el creer existirá una duda; con la fe no habrá dudas, porque la habrás experimentado. Cuando hayas experimentado por ti mismo las maravillas de la gratitud, atraerás más y más fortuna hacia ti. Lo digo a partir de mi propia experiencia.
La gratitud te aporta más
Una anécdota:
Un chico visitó en una ocasión el palacio de un rey.
Le pidió que le permitiese quedarse en el palacio durante una noche.
El rey accedió y el chico se quedó.
Al la mañana siguiente, el chico fue a ver al rey y no dejó de quejarse acerca de las carencias de los aposentos que le proporcionara.
El rey ordenó que echasen al chico, diciendo que incluso un día de alojamiento era demasiado para una persona como él.
El muchacho se sintió muy mal y fue a ver a un santo sufí, contándole lo sucedido.
El santo no dijo nada. Simplemente le pidió al muchacho que se convirtiese en su discípulo.
A cabo de unos meses, el santo le dijo al chico que iba a ir a visitar al rey y le pidió que le acompañase.
Fueron y pidieron poder alojarse unos pocos días en el palacio.
El rey accedió.
A la mañana siguiente, el rey le preguntó al santo si se sentía cómodo con lo que se había dispuesto para él.
El santo expresó su sincera gratitud hacia el rey por las comodidades proporcionadas.
El rey se sintió muy feliz e inmediatamente ordenó a sus hombres que prestasen más atención al acomodo del santo.
El santo le dijo al muchacho: «¿Lo has visto? Ese es el secreto de la vida. Siente gratitud y te colmarán»,
Eso es lo que sucede cuando das las gracias a la Existencia en lugar de encontrar defectos en lo que se te ha dado. Al sentir gratitud, emites vibraciones positivas que automáticamente te reportarán a ti mismo más de lo que pudieras imaginar.
Eso no significa que debas alabar a la gente de boquilla y engañarlos arteramente para obtener más. ¡No! Cuando te encuentras todo el tiempo en un estado de agradecimiento, independientemente de tu estado en el mundo exterior, tu gratitud irradiará desde ti. Luego empezarán a sucederte cosas.
La gente me pregunta: «Swamiji, ¿por qué hay tanto sufrimiento a nuestro alrededor?». Te digo que no son más que tonterías. En primer lugar, no existe tanto sufrimiento como imaginas. Sí, de acuerdo, hay sufrimiento, pero tu propia mente lo magnifica. Si obtienes unas estadísticas adecuadas y las repasas, comprenderás de qué manera juega tu mente con todo eso. Se ha convertido en un tema de conversación social hablar de todo eso y magnificar toda la situación. En segundo lugar, el sufrimiento existe porque nuestra fe ha desaparecido, eso es todo. Nos hemos convertido en avariciosos, dirigidos por nuestros impulsos inconscientes.
Comprende que la Existencia simplemente orquesta los sucesos en el universo. Todos los sucesos suceden de manera tan sincronizada que cuanto más consciente eres, más puedes percibir el orden sorprendente en lo que aparentemente te parece caótico. Es necesario que nos hagamos conscientes de ello y que interpretemos nuestro papel en consonancia: la vida fluirá entonces como música.
Cuando te haces sensible a este fenómeno, desde sucesos pequeños a otros más importantes, empezarás a comprender la manera en que las cosas son reorganizadas y realizadas, siendo tú un simple instrumento en todo el proceso. El poder de
coincidencia empezará revelándosete en todo su esplendor. Te harás consciente de que eres una parte de una orquesta macrocósmica en la que ¡solo has de fluir con la música y disfrutar de la misma! Solo cuando luchas contra el fluir, cuando intentas ir en contra, es cuando empiezan los problemas.
Fluye
Una anécdota:
Un día, la gente llegó corriendo hasta donde estaba un hombre y le dijo que su esposa se había caído al río y había sido arrastrada por las aguas.
El hombre corrió inmediatamente hacia el río, se quitó la ropa y se tiró al agua, nadando corriente arriba.
La gente le gritó: «¿Por qué corres contracorriente? Es evidente que habrá sido arrastrada por la corriente».
El hombre gritó, contestando: «¡Solo yo conozco a mi esposa. Incluso en el río, habrá ido a contracorriente, no con ella!».
Cuando luchamos contra la corriente empiezan los problemas, porque significa que estamos permitiendo que nuestro ego se interponga entre la Existencia y nosotros. Por otra parte, si comprendemos el fluir de la Existencia y nos dejamos llevar, seremos espontáneos; podremos hacer frente a todo lo que nos salga al paso y creceremos con gratitud.
Cuando eres espontáneo puedes aceptar cualquier responsabilidad. Siempre les digo a las personas que la responsabilidad es la capacidad de responder de manera espontánea. ¡Los maestros se hacen responsables de todo el mundo! ¿Cómo? ¡Porque son muy espontáneos y fluyen con la Existencia todo el tiempo! Saben que si simplemente fluyen con la Existencia, ¡esta hará que las cosas sucedan de manera natural!
Si hablas con los ashramitas de nuestro ashram, te contarán sus experiencias. Les resulta muy difícil saber las cosas de antemano y mantener el ritmo, ¡porque las cosas suceden espontáneamente! Con el tiempo aprenden en primer lugar a abandonar sus ideas sobre necesitar suficiente tiempo de planificación a fin de poder funcionar, ¡y luego lentamente aprenden a estar listos para cualquier cosa en cualquier momento!
Alguien de fuera se sorprenderá al percibir el caos ordenado que sucede en el ashram. Si se trata de cultos o funciones, se lo comunico unas pocas horas antes y las cosas salen bien.
Si aprendemos a fluir con la Existencia, podemos vivir sin preocupaciones. Pero de alguna manera, todos hemos llegado a dominar el arte de luchar contra la Existencia. Entonces sufrimos. Si nos armonizamos con el fluir de la Existencia, veremos que estamos protegidos a cada momento y que se nos concede lo que necesitamos en ese momento.
Cuando te armonices, llevarás contigo la luminosidad y energía de la Existencia. Observarás cómo se reorganizan las cosas, cómo encajan como piezas de un puzle, de manera que te suceden cosas. Te darás cuenta de que la gente te recibirá con una extraña espontaneidad y entusiasmo allá donde vayas. La gente te mirará de una manera diferente. Experimentarán una inexplicable atracción hacia ti. Tu vida se convertirá en una canción interpretada por un músico invisible, que tú sencillamente bailarás. La vida se convierte en música y baile. ¡Se convierte en una celebración!
¡Empieza a darte cuenta de los verdaderos milagros!
En lugar de celebrar, lo que hacemos todo el tiempo es buscar más, buscar milagros. No dejamos de buscar que ocurran milagros y nos parece que no suceden.
Los milagros nunca se hacen; ¡simplemente suceden continuamente a tu alrededor! ¡Tu reconocimiento es lo que los convierte en milagros! Utiliza la gratitud para sintonizarte con la Existencia ¡y verás los milagros que suceden! La gratitud te sintonizará con los milagros. O los disfrutas o te los pierdes. ¡Depende de ti!
Cuando te los pierdas, seguirás descontento. Funciona de la siguiente manera: la puerta está abierta, ¡pero tú llamas continuamente! Te digo que todo lo que necesitas ya está ahí y que solo has de recibirlo, pero no estás listo para creerlo. No percibes los milagros que ya suceden a tu alrededor y en lugar de ello no haces más que buscarlos.
Comprende que convertir el agua en vino no es un milagro. Convertir al ser humano en Dios es el auténtico milagro. P.C. Sarkar, el famoso mago, haría lo primero. Para hacer lo segundo hace falta una profunda comprensión.
Una anécdota que solía contar Ramakrishna Paramahamsa:
Dos hermanos vivían juntos.
El mayor decidió dedicarse a los negocios mientras el más joven se convirtió en sannyasi.
Al cabo de unos años volvieron a reunirse.
Se preguntaron acerca de lo que hicieron durante esos años.
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El hermano mayor enumeró todas las cosas materiales que consiguiera en el mundo exterior. Habló de sus negocios y del dinero que había acumulado. Luego le preguntó al hermano pequeño por sus logros.
El pequeño simplemente le llevó hasta un río, lo cruzó a pie sobre las aguas sin inconvenientes y declaró, orgulloso: «Esto es lo que he conseguido».
El hermano mayor alquiló un barco y se hizo llevar a la otra orilla, y dijo: «¿Qué? ¿Tantos años para conseguir algo que cuesta dos centavos?».
La gente cree que si puede hacer milagros en el mundo exterior es porque se ha convertido en espiritual y poderosa. ¡No! Comprende que la espiritualidad no es un juego de milagros en el mundo exterior. Es un juego en el mundo interior, para cambiar tu personalidad a individualidad, ¡que es el mayor de los milagros! Cambiar la personalidad a individualidad es el mayor de los milagros.
La gente me pide que haga milagros una y otra vez. Yo les digo que los supuestos milagros no son lo que mostrará la dimensión de mi estado. Pero no quieren escuchar. Y si, aunque solo sea para demostrar técnicas sencillas como materialización, etc., hago una o dos cosas, la gente empieza a venir a verme para presenciar esos milagros, un espectáculo de magia, ¡no para transformarse! Es una pena.
Un día, tras las peticiones persistentes de algunos devotos, teletransporté una imagen de Lakshmi y se la di. Les expliqué que no había sido un milagro. Lo consideras un milagro solo porque desconoces la relación de causa y efecto de lo que ves,.
Lo que sucede realmente en el teletransporte es que, igual que las ondas sonoras de tu voz al hablar por teléfono se convierten en impulsos eléctricos que son transmitidos a través de un medio y luego reconvertidas en ondas sonoras al otro extremo, yo convierto materia en energía, la traslado por el aire y la reconvierto en materia. Eso es todo. No es ningún milagro.
Así que deja de buscar milagros. Vive con una sensación de gratitud y amor hacia la Existencia y automáticamente verás que te suceden auténticos milagros. ¡Tu transformación es el mayor de los milagros que pueden suceder a través de un Maestro! Y recuerda que no necesitas los milagros de un Maestro; lo único que necesitas es inteligencia.
Cuando tu inteligencia se desarrolle, podrás gestionar tus actividades cotidianas sin esfuerzo y estarás en paz. Por ejemplo, si eres director, tendrás muchas tareas: contratar personal, supervisar su rendimiento, establecer sus salarios, etc. ¿Puedes hacer todo eso sin estresarte? Con inteligencia podrás manejarlo sin estresarte. Estarás en paz. Lo que necesitas es inteligencia, no poder. Recuérdalo.
Cuando comprendes y experimentas que la Existencia se ocupa, te transformas y pasas a convertirte en un individuo liberado de todo ese tipo de engaños. Siempre ponemos nuestra fe en gente, astrólogos, adivinos, planetas, estrellas y todo tipo de cosas, nunca en la Existencia, que es la auténtica fuente de vida del universo.
En la India, ¡está alcanzando difusión una tradición en que la gente pregunta sobre su futuro a un loro!
En las aceras hay un loro en una jaula y su dueño sentado al lado.
La gente que pasa se detiene y paga cierta cantidad al dueño, preguntando religiosamente al loro acerca de su futuro.
Luego el dueño abre la jaula y ordena al loro que salga y elija un papel de una hilera de papeles apilados.
El loro sale de la jaula, elije un papel con el pico y se lo tiende al dueño.
El dueño lee lo que está escrito. ¡Esa es la predicción del futuro de una persona!
¡Una persona con seis sentidos le pide a un loro de cuatro sentidos que le prediga el futuro! ¿Cómo es posible? Deja de lado esas tonterías y empieza a sintonizarte; atrapa el hilo principal, que es la gratitud y armonízate con la Existencia.