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59. *Ten fe en la Existencia*

# *Ten fe en la Existencia*

Tanto si lo aceptas como si no, la Existencia se está ocupando de ti y de todo lo has de hacer es tener fe en ello y cumplir con tu deber con gratitud. Entonces la Existencia te obsequiará.

Pero no tenemos fe.

Una anécdota:

Un hombre vivía sin sentir ninguna fe en Dios.

De repente, un día, calló desde la cima de una montaña y se encontró colgando de la raíz de un árbol.

Estaba aterrorizado.

De repente recordó que la gente hablaba de Dios continuamente.

Se dijo a sí mismo: «¿Por qué no pedirle ayuda a Dios», y gritó: «¡Oh Dios! Nunca he tenido fe en ti; ¿estás de verdad ahí? ¿Puedes salvarme?».

La voz de Dios retumbó al contestar: «Seguro, hijo, no tienes más que soltar la raíz de la que cuelgas y yo te sujetaré por debajo».

El hombre volvió a gritar: «¿Hay por ahí alguien más que pueda ayudarme?».

¡Simplemente no estamos dispuestos a depositar nuestra confianza en la Existencia! La cualidad de confiar en el universo en tu ser te haría ¡vivir como Dios en la Tierra! Te estás perdiendo esta maravillosa oportunidad debido a tu ignorancia y tu ego.

Si sintiésemos conscientemente una sensación de gratitud continua hacia la energía cósmica, podríamos sentirnos cuidados en su propio regazo. No sentiríamos acunados por su energía, como lo es un niño por su madre. Y tanto si lo aceptas como si no, esa es la verdad.

Un hombre soñó que él y Dios caminaban por la playa en el viaje de la vida.

Le dijo a Dios: «¡Oh, Señor! He soñado que tú y yo caminábamos por las arenas de la playa. Cuando miré atrás, a las huellas en la arena, vi que en las ocasiones en que la vida era más complicada, en las ocasiones en que sentía las angustias más grandes, había una única línea de huellas; la otra no estaba. ¿Cómo pudiste alejarte de mí en esos momentos?».

Dios le contestó: «¡Hijo! ¡Es que durante esos momentos te llevaba en brazos!».

Deja que te diga a partir de mi propia experiencia: en mis días de vagabundo, recorrí varios miles de kilómetros a pie. Solo llevaba dos prendas de ropa y un cuenco para mendigar comida. Hice el voto de no tocar dinero y de no guardar alimentos para la siguiente comida.

La gente me preguntaba cómo era posible. Ahora te digo: simplemente deposité mi confianza en la Existencia y me concentré en mi objetivo de la iluminación, y la Existencia se ocupó de mí; así es como sucedió.

Cuando me escuchas decir cosas como: «Ten fe en la Existencia», pudieras creer que se trata de un concepto que pertenece a tiempos pasados de justicia y santos. De ninguna manera. Estoy hablando a partir de mi propia experiencia, de lo que me sucedió a , ¡que ahora me hallo sentado frente a ti! ¡Y me parece que soy el más joven de los aquí reunidos! Así que no hablo de nada que sucediera hace mucho tiempo. Compréndelo bien.

Intenta vivir con gratitud y observa cómo suceden los milagros. La Existencia da si estás dispuesto a recibir sin preguntar, solo con un corazón desbordante.

Gracias por lo que ya tienes

Un hombre soñó que iba al cielo y que un ángel se lo enseñaba.

Caminaba junto al ángel.

Primero entraron en un amplio taller donde había muchos ángeles.

La sala rebosaba de actividad.

El ángel guía se detuvo y explicó al hombre: «Esta es la Sección de Recepción. Aquí se reciben y clasifican todas las peticiones que le se hacen a Dios mediante la oración».

El hombre miró alrededor y vio la actividad que allí reinaba, con muchos ángeles clasificando peticiones escritas en distintos trozos de papel, hojas grandes, pedazos de papel y de todo.

Eran de personas de todo el mundo, en distintos idiomas.

Luego continuaron adelante y entraron en una segunda sección.

Esta sección estaba llena de muchos y atareados ángeles y de montones de paquetes y papeles.

El ángel guía explicó: «Esta es la Sección de Empaquetado y Entrega. Aquí se procesan y entregan, allá abajo en la Tierra, la gracia y las bendiciones pedidas por la gente».

Siguieron adelante y al final de un largo pasillo se detuvieron ante la puerta de una habitación pequeña.

Para sorpresa del hombre, allí solo había un ángel sentado, inclinado sobre el escritorio.

El hombre le preguntó al ángel: «¿Cómo es que esta sección está tan tranquila? ¿De qué sección se trata?».

El ángel amigo contestó tranquilamente: «Esta es la Sección de Agradecimientos de Bendiciones. Aquí se reciben y procesan los agradecimientos enviados por la gente por las bendiciones que recibieron».

Todos pedimos y pedimos, ¿pero cuántos de nosotros damos las gracias por lo recibido? ¿Cuántos de nosotros incluimos gratitud en nuestras plegarias junto con las peticiones?

Prueba a realizar este pequeño ejercicio cuando estés a solas.

Durante dos horas, aparca todas tus preocupaciones y necesidades, y concéntrate en todo lo que la Existencia ya te ha dado. De inmediato pensarás: «¿Cómo satisfaceré mis necesidades si no me preocupo de ellas? ¿Quién se ocupará de mi familia? ¿Qué le pasará a mi negocio?». Sí, de acuerdo, has de pensar en todo eso. Pero durante las dos horas siguientes, descarga todo ese peso de tu cabeza y haz lo que te estoy diciendo.

En cualquier caso, ¿crees que tu familia o tu negocio funcionan gracias a ti? Permite que te diga que las cosas funcionan sin problemas no gracias a nosotros, ¡sino a pesar de nosotros! Si la Existencia dependiese de nuestra inteligencia para mantener a nuestras familias o para ganar dinero, ¡a estas alturas todos seríamos unos indigentes! Y has de tener muy claro que preocupándose no se obtiene nada. ¡Creo que antes ya hablamos suficiente sobre el preocuparse!

Así que durante unos minutos, cierra los ojos y concéntrate en lo que ya se ha derramado sobre ti, en lo que ya tienes. Repasa mentalmente todo: tu cuerpo, tus bienes, la gente que te apoya y ayuda, tu casa, tus lujos, tus vacaciones, todo. Disfruta de todo ello de manera relajada y agradecida. Tómate todo el tiempo posible.

No te apresures y lo repases a todo correr. Vívelo todo en tu mente. Mantén esa sensación. Mantén durante un rato esa maravillosa sensación de satisfacción. Siente cómo te vas llenando y rebosando de gratitud. Cuando abras los ojos, verás que lo que tienes ¡es más que suficiente para funcionar en la vida! ¡Y te preguntas qué más puedes querer!