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54. P: Siempre intentamos lograr algo en la vida. ¿Es eso también un juego del ego?

# **P: Siempre intentamos lograr algo en la vida. ¿Es eso también un juego del ego?**

¡Sí, desde luego! Has dado en el clavo. Cuando piensas que la vida tiene un propósito y corres tras ese propósito, estás siendo egoísta. Cuando realices la belleza de la Existencia y fluyas con ella, comprenderás que la vida en sí misma es el propósito y que todas las metas son meras ilusiones. Entonces habrás adquirido conciencia; luego no serás más egoísta.

Un maestro es quien te hace comprender el «despropósito» de la vida. Cuando buscas un propósito, te pierdes la realidad, porque cuando corres tras el propósito te pierdes el presente. Simplemente te pierdes la Existencia.

Cuando te das cuenta de la falta de propósito de la vida, empieza a florecer en ti una nueva conciencia. Entonces comprenderás que los diamantes que protegías hasta ahora no son más que piedras. Comprendes que aquello que considerabas importante, no son más que meros juguetes. Comprendes que el dinero no es la verdadera dicha que buscas. Estás buscando más allá.

Empezarás a considerar la vida con una gran representación divina de la Existencia. Disfrutarás de la obra e interpretarás tu papel disfrutando y con perfección. No vivirás para los objetivos; vivirás por el hecho de vivir y de disfrutar la vida.

Comprende que no estoy diciendo que debas dejar de ganarte la vida. Sin dinero no puedes hacer nada en la vida. Lo que estoy diciendo es que disfrutes de vivir a cada momento y conviertas tus metas en algo meramente incidental. Debes comprender que todo es meramente una representación y que tú eres un intérprete. Cuando te aferras a metas, no te estás enterando de nada.

¿Tiene algún sentido aferrarte a tu papel en una obra o a cualquier otro personaje, o a lo que sea? ¡No! Sería una ridiculez, ¿no es así? Del mismo modo, la vida también es una gran representación, así que no te apegues a ella de ninguna manera. Interpreta tu papel y disfruta de todo el espectáculo.

Comprende que la vida no es la meta, sino el camino. Cuando tienes una meta, corres. Cuando corres, tus pies no tocan el suelo. Cuando no tocas el suelo, te pierdes la belleza de la Existencia. Cuando corres te estás literalmente perdiendo la sensación de la Existencia bajo tus pies. Cuando abandonas la meta, el énfasis recae automáticamente en el camino. El camino ha de disfrutarse. La meta se resolverá automáticamente.

Cuando comprendas la falta de propósito de la vida, comprenderás el sentido de la vida. Hasta que lo comprendas, vivirás tu vida de manera inconsciente. Vivirás sin una conciencia adecuada. Vivirás con un ego sólido, pendiente únicamente de metas y no de la belleza de la propia vida.

Sacrificar toda tu vida por un objetivo no es manera de vivir. Si vives de ese modo, una vez que alcances el objetivo te arrepentirás de haber malgastado toda tu vida en cosas insignificantes. Abandona el objetivo y disfruta del camino. Medita en esta enseñanza una y otra vez. La verdad se te revelará.

Una cosa más: no excluyas nada de tu vida y nunca pienses que te estás perdiendo algo en la vida. La espiritualidad nunca es excluyente, siempre es integradora. Cuando excluyes algo de tu vida, te estás perdiendo algo. En lugar de ello, integra e incluye todo. Entonces estarás íntegro. Cuando estás íntegro, ¡te haces sagrado!

Claro que, si algunas cosas no te interesan, entonces es otra cosa. No has de preocuparte de incluirlas en tu vida. Funciona con conciencia y fluye.

Comprende que un científico es una persona que crea una fórmula para reproducir algo que ha descubierto en el mundo exterior para que lo experimenten otros.

Un maestro es una persona que crea una fórmula para reproducir algo que ha experimentado en el mundo interior para que otros lo experimenten. Crea una fórmula para reproducir la dicha que ha experimentado en su propia conciencia, para que otros la experimenten.

Ahora te estoy dando una fórmula para que realices la dicha última, o nithyananda.