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53. P: ¡Cómo es que siempre está tan hermoso?

# **P: ¡Cómo es que siempre está tan hermoso?**

(¡Swamiji se ríe!)

¡Sí, es una pregunta interesante! ¡Cómo parezco siempre hermoso!

Verás: si solo encontrases hermosa esta forma de mí, hacia la que te sientes atraído, la atracción titubearía con el tiempo, las situaciones, la indumentaria y otras cosas. Solo tienes que pensar que si me ves siempre con la misma indumentaria, escuchas las mismas canciones, la misma voz a diario y que sigues aquí, con tantas ganas como siempre. ¿Crees que podrías continuar así con alguien más en tu vida? Comprende que no se trata de la persona, sino que es la presencia la que irradia la belleza que sientes.

En lo que a ti respecta, tú eres una persona. En lo que a mí respecta, yo simplemente soy una presencia, eso es todo. La presencia inegoica es tan potente que te atrae. Existen muchos modelos y actores masculinos guapísimos con una personalidad mejor, ¿verdad? Pudieras sentirte atraída por ellos, pero no con un anhelo desde el interior, como en este caso, ¿no es cierto?

En este caso el anhelo procede de tu ser, porque tu ser percibe la divinidad tras la forma. Es la única preocupación de tu ser. La presencia inegoica resulta extática para tu ser. ¡Por eso regresas aquí una y otra vez!

Ya lo ves: el anhelo de sentir a Dios está en el hondón de todos los seres humanos, ¡pero no es tangible! Cuando me ves, sientes un tirón y te preguntas qué es. El tirón es la llamada de tu ser. Pero inmediatamente empiezas a pensar en lo que pudiera ser; solo sabes aplicar tu mente y reducirlo todo a lógica. Dios está más allá de la lógica. Esa es la razón por la que no puedes explicar con tu lógica por qué sientes un tirón para venir aquí.

Todos se sientan ahí, mirando boquiabiertos y preguntándose qué es lo que hace que miren durante horas, sin un parpadeo. Eso es lo que sucede cuando el anhelo es profundo. El anhelo es el de llegar a casa. Durante muchas vidas has intentado colmar ese anhelo pero no has tenido éxito, pero vuelves a intentarlo; tomas otro nacimiento.

Cuando se siente ese anhelo, algunos lo siguen y comienzan su viaje interior, ¡mientras otros se asustan y escapan!, o bien se demoran en los círculos externos y así si algo sucede, ¡pueden echar a correr juntos! He de engañarte y enseñarte que has llegado y que no hay nada más excepto soltar... ¡el ego!

Siempre operas a partir del miedo porque así te han enseñado. El miedo es una forma pasiva del ego. Estás tan asustado que abandonarías, así que mantienes una distancia disfrazada de miedo. No creas que el miedo sea algo humillante. El miedo es una forma muy engañosa del ego. Tienes miedo de soltar. Tienes miedo de llegar a disolverte.

Comprende que la Existencia es amor. Solo es amor, nada más. La Existencia también te conoce porque formas parte de ella. Si la Existencia no te conoce, ¿entonces quién lo hará? Así que no hay nada que temer.

Con la Existencia no has de pretender nada. Puedes ser normal y la Existencia continuará obsequiándote. La Existencia solo conoce el amor y perdonar. No conoce ninguna otra virtud. Juzgas a la Existencia según tus propios y egoístas estándares morales, ese es el problema.

Cuando sepas que formas parte de la Existencia, te sentirás liberado. Cuando crees que estás separado de la Existencia, caes en la desdicha. ¡Es estupendo ser una parte de la Existencia! A causa de tu ego, sientes que eres distinto de la Existencia.

Cuando procedas hacia el interior, te irás haciendo cada vez más consciente de que eres una parte de la Existencia. La conciencia irá sustituyendo poco a poco al ego. Cuando la conciencia se hace cargo, el ego tiene que disolverse. No hay otro modo. Hasta que la conciencia se haga cargo, sentirás que eres una entidad sólida y que estás totalmente desconectado de la Existencia.

En realidad, todo el cielo está ahí para que lo veas. Pero lo ves a través de tu ventana, observando lo que tu ego te permite ver, crees que el cielo en el interior del marco es el auténtico cielo. Todos esos juegos no son más que juegos del ego. Ser consciente de ello es el primer paso para salir de ahí. La conciencia es la llave maestra que puede abrir cualquier cerradura en tu interior. Por eso digo una y otra vez que hay que aportar conciencia.

P: Swamiji**, ¿cómo describiría su preocupación por nosotros?**

Mi única preocupación es ayudarles a florecer. ¡Eso es lo más importante que puedo hacer y viceversa! Quiero que la gente realice su dicha innata, su potencial infinito de energía. Ahora, el hombre cree que es un ser humano a la busca de experiencia espiritual. Ha de comprender claramente que es un ser espiritual en busca de una experiencia humana. Estoy trabajando para enseñarle eso.

Y la única manera en que puede aprenderlo es haciéndose consciente de las formas de ego que le hacen sentir que es un ser humano en lugar de un ser espiritual. Cuando el hombre pasa de rezar a devenir, es que ha hallado la llave.

P: ¿Cómo sucede la transformación cuando uno medita? ¿Puede decirnos algo más sobre el papel del maestro?

Cuando una persona medita, todas sus emociones básicas, como ira, lujuria, celos, apego excesivo, etc., se transforman en energía superior. Eso le impulsa hacia esferas más elevadas de conciencia y presencia. Deja de estar agitado como antes. La transformación de la energía solo sucede a través de la meditación.

Cuando esta transformación tiene lugar en todos los individuos, toda la sociedad se transforma. En ese caso habrá menos violencia y más armonía global. El camino más práctico hacia la paz mundial es a través de la transformación del individuo.

Con meditación y la orientación del maestro, la transformación es un proceso por el que pasas para destruir todo lo que no eres tú. Es un proceso doloroso por el que pasas con un maestro, porque has de renunciar a todas las cosas que consideras muy cercanas; todas las cosas que creías ser tú.

El maestro te mostrará continuamente todo lo que no eres tú y todo empezará a soltarse. Creará situaciones para que afloren tus emociones reprimidas. Solo necesitas dejar que trabaje en ti para que elimine todo lo que has ido acumulando a lo largo de muchas vidas.

No dejo de repetir a la gente que si trata de huir, subestiman al maestro una vez más. No intentes escapar. Yo pondré mis manos exactamente en los tumores que se ocultan en el interior, en los tumores que son tu ego. Simplemente deposita tu fe en mí y ten la valentía de abrirte. Entonces podré curar todos tus tumores. Abriéndote al maestro, te abandonará la mitad del ego. Del resto se encargará él. Solo has de levantar la mano; él te elevará, eso es todo.

Cuando seas un buscador sincero, cuando estés listo para una transformación, te abrirás al maestro y todo sucederá automáticamente. Si solo te quedas mirando escaparates, entonces no sucederá gran cosa; pasarás de un maestro a otro sin aprender nada de ninguno de ellos.

Cuando medites, medita intensamente. Cuando la intensidad acompaña a la meditación, la transformación está destinada a ocurrir; la superconciencia tendrá lugar. Normalmente, o somos intensos y no meditamos o meditamos sin intensidad. Tenemos una cosa pero no la otra. Hemos de contar con ambas a fin de florecer.

No importa cuánto medites; lo que importa es la intensidad de la meditación. La cualidad de la conciencia es lo que importa. Cuando tomes la decisión consciente de interiorizarte, eso en sí mismo te proporcionará la intensidad para meditar.