55. P: ¿Cómo debemos proceder para destruir el ego?
# **P: ¿Cómo debemos proceder para destruir el ego?**
En primer lugar, has de comprender que tienes ego en una u otra forma: puede ser activo o pasivo. Luego comprende las distintas maneras en que el ego se manifiesta, los modos de los que hemos hablado hasta ahora. Toda tu culpabilidad, deseos, miedo, humildad, engreimiento, etc., no son más que formas del ego, que tienen lugar en ti porque sientes un sólido «yo» y «mío». Una vez que lo has entendido, conviértete en el
testigo, para que así comprendas que toda la vida es una representación. Haciéndolo podrás sentir cómo se disuelve tu yo sólido, como se disuelve tu ego.
Cuando empieza a suceder, automáticamente sintonizarás con la Existencia y verás como las cosas se reorganizan ellas mismas, haciendo que la vida te resulte hermosa. Luego, vive con el único objeto de matar a tu ego. No lo ocultes en ningún sitio. Estate siempre dispuesto a matar tu ego. Cuando estás dispuesto a matar tu ego, estás dispuesto a liberarte, eso es todo.
P: Usted dijo que el chakra ajna está asociado con la inocencia y la inteligencia. ¿Cómo explicaría la inocencia y la inteligencia?
Cuando te liberas del rígido mecanismo de la mente, te tornas fluido, fluyendo, como un río. Entonces eres inteligencia. Cuando eres capaz de pensar con lateralidad, eres inteligente. Cuando eres espontáneo, eres inteligente. Cuando es difícil desafiarte, eres inteligente.
Cuando sabes que la vida es una representación, eres inteligente. Cuando comprendes que la Existencia es la fuerza vital esencial, eres inteligente. Cuando estás atento y eres consciente de tu silencio interior, eres inteligente.
Cuando puedes sonreír y reír con espontaneidad sin meter la mente de por medio, eres inteligente. Cuando irradias energía a través de tu mera presencia, eres inteligente. Cuando no te quedas pegado en ningún sitio durante mucho tiempo, eres inteligente. Cuando puedes sentir tu ego de manera consciente, eres inteligente. Cuando sabes que eres rico, pero no a causa de tus riquezas sino de tu ser, ¡eres inteligente!
Cuando reconoces a un maestro, eres inteligente. Cuando estás dispuesto a entregar tu ego al maestro, eres inteligente. Cuando interpretas el juego de la vida disfrutando cada momento, ¡eres inteligente!
Una anécdota:
Hicieron la misma pregunta a tres hombres: «¿Qué haría si le dijesen que solo le quedan 10 días de vida?».
El primero de ellos dijo: «Ordenaría todos mis asuntos y no dejaría cabos sueltos para que mi familia no sufriese tras mi marcha».
El segundo dijo: «Disfrutaría la vida al máximo haciendo todo lo que no hice antes».
El tercero avanzó: «¡Consultaría a otro médico!».
¡Eso es inteligencia! Cuando no te quedas atascado en un punto durante mucho tiempo, cuando no te paralizas ante un desafío, eres inteligente.
Ahora escucha lo siguiente:
Un hombre llevó a su amigo de la ciudad a visitar su granja.
Le enseñó todo y luego le preguntó: «¡Te debe haber sorprendido ver tantas ovejas! ¿Intentaste contarlas?».
El amigo contestó: «Oh, sí. Había 300».
El granjero quedó sorprendido y preguntó: «¿Y cómo te las arreglaste para contarlas?».
El amigo dijo: «Muy sencillo. Conté el número de piernas y lo dividí entre cuatro».
¡Eso no es inteligencia! Esa es la manera en que complicamos las cosas sencillas en la vida.
A continuación, pasemos a la inocencia: los niños son el mejor camino para comprender la inocencia. Hablan sin corregir nada. No calculan; su compartimiento es total, nunca artero ni hipócrita. Eso es inocencia.
¿Pero qué les hacemos? Hacemos todo lo que está en nuestra mano por enseñarles a corregir lo que dicen, a manipular. Les enseñamos a pasar de su corazón a la mente, de manera que su inocencia pura queda contaminada por la mente.
Una anécdota:
A un niño le dijeron que una tía muy rica iría ese día a casa y que tenía que hacer gala de su mejor comportamiento.
Llegó la tía y se sirvió una cena estupenda en su honor.
El niño la observó atenta y continuamente durante toda la cena y finalmente preguntó: «Tía, ¿cuándo vas a hacer el truco?».
La mujer preguntó: «¿Qué truco, cariño?».
El niño dijo: «¡Papá dice que bebes como un pez!».
¡Los niños dicen lo que les parece! Se expresan libremente. ¡Por eso da gusto observarlos! Su inocencia nos atrae. Pero no lo comprendemos y les enseñamos a ser astutos, a convertirse en manipuladores.
Un niño pequeño se dirigió a su abuelo y le preguntó:
«Abuelo, ¿de verdad puedes imitar a una rana?».
El abuelo se sorprendió y preguntó: «¿Por qué lo preguntas?».
El niño contestó: «He oído decir a mis padres que cuando "croes*", nos dejarás una pequeña fortuna».
*La onomatopeya inglesa para el croar de las ranas, también es un sinónimo para morir. (N. del T.).
Somos unos hipócritas la mayor parte del tiempo. Nunca nos expresamos libremente. Pensamos una cosa pero decimos otra. Por eso nos hemos vuelto tan desagradable. Hemos perdido la inocencia.
Otra anécdota:
Una madre dejó a su hija con una amiga durante el día.
Le pidió que recordase dar las gracias a la amiga antes de volver a casa esa noche.
La niña regresó a casa esa noche y la madre le preguntó si le había dado las gracias a la amiga.
La hija contestó: «No lo hice porque cuando la otra niña le dio las gracias, ella contestó, no hay de qué».
¡Así son los niños! Sí, claro está, nuestro deber es enseñarles cosas básicas como gratitud, etc., pero intento que comprendas que no deberíamos convertir a los niños en hipócritas. Hay que dejar que entiendan el juego y participen en él con conciencia, sin ego, solo con conciencia o percatación. Ofréceles las normas básicas e inteligencia para que discriminen por sí mismos.
Hay que entender una cosa: la inocencia del niño se debe a su ignorancia. Esa inocencia está en el niño porque todavía no ha sido influido por el condicionamiento social. Pero una vez que el condicionamiento comienza y que se obtiene conocimiento, el niño pierde su inocencia. Pero puede volver a conectar con la inocencia perdida con los años a través de una profunda conciencia. Esta inocencia recuperada es auténtica inocencia, porque ahora no procede de la ignorancia, sino de una profunda comprensión.
Esa es la diferencia entre la inocencia del niño y la de los maestros. El conocimiento mundano aplasta la inocencia y alimenta el ego. Pero la inteligencia y la conciencia pueden dejar de lado el conocimiento y recuperar la inocencia. Cuando sucede eso es que has encontrado el camino.
P: ¿Cómo debemos relacionarnos con Dios?
Dios no es una entidad separada de ti con la que te relacionas. Eso es algo que debes comprender en primer lugar. No está sentado por encima de tu cabeza en un lugar llamado cielo y esperando a que tú te relaciones con Él. Está en todas y cada una de las cosas de este universo. Todo ha sido creado por él.
Es el creador, la creación y lo creado. Es el experimentador, lo experimentado y la experiencia. Dios es el nombre que damos a la Existencia, eso es todo. Cuando lo comprendes empiezas a experimentar a Dios; no tiene sentido relacionarse con Dios.
La gente me pregunta si me siento más cerca de Dios. ¡Les digo que soy Dios! ¡Les digo que ellos también son Dios! Pero claro, no están dispuestos a aceptarlo. Quieren saber cómo acercarse a Dios. Acercarse implica que existe una pequeña distancia que te separa de Dios. ¡Te digo que tú eres Dios! ¿Dónde queda entonces la cuestión de acercarse? ¿Comprendes lo que trato de decir? Dios no es más que el nombre que le has dado a la Existencia, y tú eres una parte de la Existencia.
Cuando vives en sintonía con la Existencia, cuando has descubierto tu conexión con la Existencia, eres Dios, eso es todo. Cuando vives con un sentimiento de intimidad con todo y cualquiera con el que te cruzas, te conviertes en pura conciencia. Cuando sientes el mismo amor hacia todos los que te rodean, independientemente de si los conoces o no, estás experimentando a Dios en ti. Esa es una escala sencilla de comprobar lo lejos que te hallas de la conciencia de Dios.
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Cuando empiezas a sintonizar con la Existencia, empiezas a escuchar la voz interior en ti. No hace falta otra guía. No necesitas decirle a la gente qué hacer y qué dejar de hacer. Simplemente sabes; tu inteligencia te guiará. Maestro es aquel que puede despertar esa voz interior en ti. Trabaja en ti para despertar tu inteligencia.
La mayoría de nosotros solo podemos amar por una razón. Así de fuerte es nuestro ego. Has de tener claro que cuando eres así, ¡estás pero que muy lejos de Dios! Afirmamos que obsequiamos con amor a nuestra familia y amigos. No tienes más que fijarte en los maestros que se han sucedido en el planeta Tierra hasta ahora. ¿Cuál ha sido la cualidad común que les ha empujado a llevar a cabo su misión? Puro amor, eso es todo. ¿Crees que hubieran podido llevar a cabo su misión si hubieran experimentado el amor normal que sentimos en nuestras vidas cotidianas?
¿Es posible emprender una misión a escala mundial solo con un amor ordinario? ¿Cuánto impulso proporciona el amor ordinario? De hecho, ¡haría que te cansases pronto! Si los maestros han llegado una y otra vez a la gente en todo el mundo, transformando vidas, es a causa del amor divino y la unicidad que sienten con todos los seres humanos del planeta Tierra.
De hecho, si lees sus biografías, verás que casi todos ellos dejaron de lado a su familia, provocando su ira, y acercándose a la gente. En esos casos la familia siempre se resiste. Desde luego, que cuando la madurez y la conciencia se manifiestan, empiezan a aceptar y a seguir como el resto del mundo.
Todo lo que te hace sentirte separado de Dios es ego. Cuando hay ego, no puedes amar consecuentemente con el mismo y profundo sentimiento todo el tiempo; tu amor será muy subjetivo. Oscilará entre los extremos.
Observa el lenguaje corporal de los maestros y sabrás lo que es resonar con amor divino. La manera más fácil de sintonizar con la Existencia es observar el lenguaje corporal del maestro. Un maestro está siempre en sintonía con la Existencia. Rezuma amor constantemente, independiente de quién tiene frente a sí. Cuando observas su lenguaje corporal te impregnas de las cualidades subyacentes.
Si observas al maestro en el tiempo, percibirás que fluye como un río, de manera muy hermosa, muy poética, muy sincronizada, en armonía con la Existencia. ¡Es una maravilla observar todos y cada uno de sus actos! Con solo observar al maestro puedes comprender y sentir la belleza y el fluir de la Existencia.
Como un maestro carece de ego, fluye sin bloqueos. Como no tiene conciencia de «yo» y «mío», fluye. Como solo irradia amor, cura. Curar no es más que amor concentrado. Por eso una y otra vez oímos hablar de los milagrosos poderes curativos de los maestros. Por eso a los maestros se les considera Dios. Tenlo muy claro: los maestros son el único Dios viviente. Son la suprema manifestación de la energía esencial.
Así que deja de preocuparte acerca de cómo relacionarte con Dios. Empieza sintonizando con la Existencia, y conviértete en Dios.
Recuerda: no puedes conquistar la Existencia. Solo puedes ser conquistado por ella. Cuando pierdas todo el ego, estarás conquistado. ¡Eso es todo! Cuando te conviertas en un vientre propicio para Dios, Él residirá en ti. Al principio, eres el anfitrión y él es un Huésped. Al final, tú te conviertes en el huésped; has de convertirte en un vientre para recibirLe. Convertirse en un vientre significa fundirse y tornarse vulnerable. Tornarse vulnerable significa, despojarse de todo el ego y disolverse en Dios o Existencia. ¡Entonces la vida se convierte en una celebración eterna!
Ahora llevaremos a cabo una bonita y muy eficaz técnica de meditación llamada Divya Netra, para este chakra ajna.
Emoción: ego
Chakra: ajna
Localización: entre las cejas
En sánscrito, ajna significa «voluntad» u «orden». El chakra ajna se conoce como el señor de los chakras.
Este chakra está cerrado a causa de la seriedad y el ego y puede florecer a través de la inocencia, la simplicidad y la inteligencia, y al despojarse de todas las formas de ego.
Técnica de Meditación para ser un ser inocente e inegoico:
La Meditación Divya Netra, una técnica de meditación zoroástrica.