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35. *Es el momento de la autoinvestigación*

# *Es el momento de la autoinvestigación*

En este mundo, la gente solo te respeta si has conseguido algo tangible en el mundo exterior. Licenciaturas, títulos de belleza, nombramientos, publicación de informes, saldos bancarios... son los baremos con los que la sociedad te clasifica.

Verás, lo primero de todo es que no necesitas que nadie te evalúe. Confía en tu propia inteligencia y clasifícate a ti mismo.

Pero comprende que en el mundo interior hay mucho que conseguir. Los logros del mundo exterior son incidentales. Te proporcionarán nombre, fama y dinero instantáneos. Pero los auténticos logros tienen lugar en el mundo interior.

Céntrate con una conciencia precisa y participa en actividades del mundo externo, como un loto impoluto en un estanque. Deja que el trabajo en la periferia continúe tranquilo, pero céntrate en tu ser. Entonces podrás moverte mucho mejor en el mundo externo, porque tu inteligencia interior se desarrollará y te orientará.

Entonces, automáticamente dejarás de oscilar dependiendo de los logros en el mundo exterior y sentirás estabilidad y alegría en el centro de tu propio ser. Descubrir tu centro es la única salida de este ciclo de comparar y sentir celos.

¿Cuántos hombres de negocios de éxito se enfrentan a lo que se conoce como depresión del éxito? Han conseguido todo lo que querían. Han realizado sus propios sueños, los prestados también, todo. Pero no se sienten satisfechos. Sigue existiendo un vacío en ellos.

Empiezan a preguntarse por qué corrían tanto. La causa es que lo hicieron sin conciencia, sin detenerse a ofrecerse una cita consigo mismos, sin ningún autoanálisis. El resultado es que cuando dejaron de correr o cuando de repente no pudieron correr más, volvieron a caer en sí mismos y descubrieron que estaban desfasados o in– dispuestos con su propio ser, y eso es lo que acaba convirtiéndose en «depresión» o «afección».

Cuando caes en la depresión del éxito, puedes recurrir a tres cosas. Una son las drogas: la adicción que llevará a una depresión más profunda. La segunda es el suicidio, que es escapismo. Y la tercera salida es la meditación: buscar interiormente la solución. Los inteligentes toman la tercera salida.

El autoanálisis es la manera de sacarte de esa depresión. El problema radica dentro, mientras que tú buscas la solución fuera. Has abandonado a tu ser durante tanto tiempo que en realidad la depresión que sientes es la llamada del mismo. Por eso una y otra vez, los maestros han proporcionado tantas técnicas para centrarte en tu núcleo interior y funcionar someramente en la periferia.

Cuando se te explica todo esto mientras estás en la cima de tu carrera, no estás dispuesto a prestar atención, porque dispones de la energía suficiente. Una vez que tu energía empieza a disminuir, sientes que algo no funciona. Ese algo es lo que los maestros intentan decirte una y otra vez.

Albert Einstein, el gran físico, se hallaba en su lecho de muerte. A su alrededor estaban reunidas las personas más cercanas.

Una de ellas le preguntó en qué le gustaría renacer en caso de que renaciera.

Todo el mundo esperaba que le dijese que le gustaría nacer como un científico más grande o algo por el estilo.

Einstein contestó: «Si alguna vez tuviera que renacer, me gustaría renacer como fontanero».

Sintió que había conseguido todo lo que podía alcanzar, pero lo que quiso conseguir, no lo había logrado. Dio al mundo grandes verdades pero sentía que toda su vida se había convertido en una mentira.

Verás, en este proceso de comparar y correr, acabas convirtiéndote en una máquina. Gran parte de tus actividades cotidianas se hacen de manera inconsciente. Puedes conducir un coche sin ni siquiera ser consciente de que lo estás haciendo. Te conviertes en una máquina como el coche.

Desde que te cepillas los dientes a primera hora de la mañana hasta que te acuestas, funcionas como un robot programado, sin ninguna conciencia de tu Ser. Eres eficiente en todo lo que haces, sin duda, ¡pero has perdido gran parte de tu humanidad! Te has apartado mucho del propósito de nacer en el planeta Tierra. ¡Te has desconectado de tu ser!

Cuando eres continuamente consciente, no solo puedes hacer cosas de manera eficiente sino también con integridad, con sensación de plenitud, porque –el microcosmos– estarás sintonizado con la Existencia –el macrocosmos– y volarás con las raíces en el planeta Tierra. Cuando echas a volar sin raíces, corres el peligro de hacerte daño en cualquier momento. Así que comprende que trabajar con conciencia no solo aumenta tu eficiencia sino que también garantiza que no pierdas de vista el propósito de tu ser.

Celos de otro cuerpo

Muy bien, a continuación... ¡hablemos un poco más de los celos! Los celos, como sabes, surgen de la comparación. Cuando no podemos soportar la excelencia de los demás en algún aspecto, empezamos a sentir celos. Existen muchas razones por las que sentir celos.

Por ejemplo, en el momento en que ves que esa otra persona es más guapa que tú, eres incapaz de soportarlo. Empiezas a sentirte fatal en tu interior.

En primer lugar comprende que Dios es un artista, no un ingeniero. Si fuese un ingeniero habría hecho a todas las mujeres y hombres con el mismo molde. ¡Probablemente hubiera hecho a todas las mujeres con el molde de una Miss Mundo y a todos los hombres con el molde de Mr. Universo!

Pero Dios no es ingeniero. Es artista. Ha creado a cada uno de forma única.

¿Con qué escala estás midiendo la belleza? No hay escala. Son tus propias ideas y conceptos. Aunque una estrella del cine sea hermosa, ¿puedes disfrutar de una taza de té en su forma?

Cuando empiezas a anhelar el cuerpo de otras personas, introduces una cuña en tu interior. Creas una personalidad dividida en tu interior. Y poco a poco, empiezas a odiarte.

¿Sabes que las miradas que no anhelan los cuerpos ajenos tienen cierta belleza e inocencia en ellas? Ten fe en cómo te ha hecho Dios. Solo cuando careces de esa fe intentas actualizarte entregándote a todo tipo de métodos. Cuando te aceptas a ti mismo por completo, te asiste cierta gracia. Esa gracia es muy superior a la mera belleza física.

La belleza física es una cosa mientras que la gracia es otra. La belleza física puede alcanzarse a través de muchos medios. En la actualidad existen muchos métodos para logar belleza física. Hay paquetes de belleza, cirugía plástica y otros métodos. Pero la gracia es algo que llega cuando en ti hay una confianza y serenidad tremendas, cuando no hay anhelos, cuando estás totalmente cómodo con tu cuerpo.

La primera vez que fui a América, los funcionarios del aeropuerto me preguntaron cómo iba la gente a escucharme ¡si les hablaba vistiendo este hábito azafrán! Les dije: «¡Denme una semana y lo convertiré en moda en América!». Un líder es alguien que se ha aceptado a sí mismo por completo. Cuando te aceptas por completo te conviertes en una flor única, y en ti aparece una tremenda libertad y confianza.

Es muy importante que aprendas a vivir con tu propio cuerpo. En el momento en que piensas que otro cuerpo u otras dimensiones son más atractivas, creas una separación entre tu cuerpo y tú mismo. He conocido a personas que tienen fotografías de modelos masculinos o femeninos en las paredes de sus habitaciones y realizar ejercicios físicos para alcanzar la estructura corporal del modelo. Cuando piensas que otro cuerpo es más bello, creas una distancia entre ti y ti.

Ninguno de nosotros ama profundamente nuestro cuerpo. Solo lo llevamos como si fuera una carga. Nunca estamos en su interior porque lo odiamos. Estamos en cualquier parte menos en nuestros cuerpos. Por lo tanto sentimos una incomodidad permanente en nosotros y estamos listos para explotar en cualquier momento.

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Por ejemplo, si tu chófer hace una mala maniobra, explotas a la mínima. En el trabajo estás siempre muy irritable. No creas que la razón para ello radica en la gente que te rodea. La gente me dice: «Swamiji, mis trabajadores son muy ineficientes, por eso mi irrito». Por favor, comprende que esa no es la razón de tu irritabilidad. No estás cómodo con tu cuerpo y eso es lo que provoca incomodidad e irritación en tu sistema. Se trata de una razón muy sutil y por eso resulta difícil percibirla.

P: Me da la impresión de que su rostro cambia continuamente. ¿Soy yo que lo imagino o es cierto?

Un ser iluminado es como un líquido: fluido y sin ego. ¡Esa es la razón por la que parecen cambiar todo el tiempo!

Comprenderá como se expresa un estado inegoico cuando hablemos sobre el ego.

Deja de lado la posesividad

P: ¿Cómo superar la posesividad y los celos?

Sí, ¿cómo superarlos? El hecho de que hayas hecho esa pregunta demuestra que estás listo para una mejor comprensión. Los seres humanos nunca pueden poseerse. Cuando intentas poseer a una persona, en realidad la reduces a ser un objeto. Conviertes a esa persona en algo muerto. Solo las cosas muertas pueden poseerse. Si lo comprendes te liberarás de la posesividad y de los celos que surgen de la misma.

¿Puedes poseer un río? Si intentas atrapar el agua con la mano, estarás tratando de hacer una tontería, ¿no es así? Por la misma razón, no intentes poseer a la gente; disfruta de ella por lo que son y te liberarás de las zarpas de los celos.

Cuando intentas poseer a una persona, se lo estás poniendo difícil Empezarás a proyectar todas tus ideas sobre ella. Deberá encajar con tus proyecciones. Se sentirá atrapada. No podrá ser natural contigo. ¡Entonces no podrá seguir considerándose una relación!

Si de verdad amas a una persona, ¡libérala! No intentes poseerla. Ámala sin compromisos.

Recuerdo una anécdota:

En una remota aldea del sur de la India, donde la gente desconocía la existencia de la civilización, vivía una anciana pareja. Un día, por primera vez, se celebró una feria en la aldea. El hombre acudió a la feria y vio todos los objetos expuestos. ¡Levantó un espejo y se quedó pasmado ante lo que vio! Nunca había visto un espejo. Así que se lo llevó a casa. De vez en cuando sacaba el espejo, lo miraba y lo volvía a guardar antes de que su esposa pudiera verlo. No obstante, la esposa lo vio y un día, cuando el hombre estaba ausente, lo agarró, lo levantó y miró. Exclamó: «¡Otra mujer! ¡Lo que me imaginaba!».

¡La posesividad y los celos hacen que nuestra imaginación se desboque!

Sí, claro, podrías decir: «Swamiji, ¿cómo podría estar tranquilo si mi pareja le echa el ojo a otra persona?». Si a tu pareja realmente le interesa otra persona, profundiza en la cuestión conscientemente, con atención, y soluciónalo con tu pareja. Eso es distinto de la posesividad.

¿Cómo superar los celos?

Diciéndote que no sientas celos nunca vas a poder dejarlos de lado. Solo ayudará el que aportes conciencia al asunto y comprendas en profundidad.

Para superar los celos, observa cómo estos se introducen en tu sistema. Analiza la secuencia de pensamientos y emociones que conduce a los celos.

No tardarás en comprender que los celos son como una sombra sin objeto, que te atormenta. Liberarse de los celos en una gran liberación en la vida.

Lo segundo es que no hay que condenar el objeto de tus celos. Condenando al objeto de los celos, no te liberarás de los mismos.

Condenando el objeto de los celos, pudieras liberarte de ese particular objeto de celos, pero tus celos pasarán a otro objeto, ¡eso es todo! Es como decir que las uvas están verdes y dirigirte a otro majuelo. Así pues, intentar superar el objeto de los celos no es la solución. Has de trabajar en el sujeto que eres .

Si sientes que estás reprimiendo una emoción de la que te gustaría desprenderte, algo que sientes que no facilita tu desarrollo, no te resistas a dicha emoción. Cuando te resistes solo la estás fortaleciendo más. Cuando dices: «No debería tener celos», estás dando el mismo poder a la palabra «celos» que a la frase «no debería».

En lugar de ello, dite a ti mismo: «Que siempre sea compasivo con todo el mundo». No utilices la palabra «celos». Di algo totalmente positivo en el mismo contexto, eso es todo.

Y también, en lugar de evitar o huir de los celos, vívelos totalmente consciente. Cuando intentes evitarlos se manifestarán en alguna otra ocasión con más intensidad que antes.

Recuerda que los celos no son tu auténtica naturaleza. La sociedad te ha enseñado a ser celoso.

Los celos no son tu auténtico yo. Cuando caigas en ello, te reirás en lugar de involucrarte. Cuando puedes reírte de ello, significa que has empezado a observarlo en lugar de formar parte de ello. En el momento en que te conviertes en testigo se hace más fácil ir más allá de cualquier cosa.

También, si te das cuenta de que toda la Existencia no es más que un juego divino, podrás observar que los celos también lo son.

Si comprendes que eres único y que no hay nadie más en el mundo como tú, la naturaleza comparativa en ti perderá sentido y automáticamente dejarás de sentir celos. Recuérdalo siempre: la Existencia ama a todos y a todo por igual.

Aprovecha al máximo los mensajes del maestro

P: Una y otra vez, los maestros intentan inspirar en nosotros rasgos como un amor libre de celos, una mejor comprensión y actitudes acríticas. ¿Por qué no se manifiesta en nosotros esa comprensión?

Verás, aquí hay un par de cosas: cuando podemos captar los mensajes de los maestros y llevar a cabo un esfuerzo sincero para transformarnos a nosotros, ¡hemos seguido el hilo correcto y nos sumergimos en la dicha! Pero los problemas comienzan cuando empezamos a dar importancia a la personalidad del maestro.

Si sigues las enseñanzas del maestro te convertirás en un fruto espiritual. Si te apegas a su personalidad, seguirás siendo un chiflado religioso. Los chiflados religiosos son quienes crean confusión y conflictos en la sociedad.

Tanto si se trata del mensaje de Krishna en la Bhagavad Gita o del mensaje de Mahoma en el Sagrado Corán o del mensaje de Cristo en la Sagrada Biblia, el mensaje sigue siendo el mismo, solo varían las expresiones. Sigue al maestro que hayas tenido la fortuna de conocer. Pero cuando sigas a Krishna, si este se torna más importante que la Bhagavad Gita, te estarás creando problemas a ti mismo y a los demás.

Cuando Krishna y Cristo se encuentran, probablemente se abrazan. Pero cuando se encuentran las vacas de Krishna y las ovejas de Cristo, ¡seguro que acaban peleándose!

Cada parte intenta difundir la paz proclamando que la filosofía de su maestro es la mejor. ¿Y qué pasa? Pues que en lugar de difundir la paz, ¡nos fragmentamos!

Los maestros aparecen en el planeta Tierra a causa de su compasión por la humanidad. ¡Pero los seres humanos a veces se las ingenian para sobrevivirles!

La otra manera de transformarse rápidamente es, en lugar de señalar a los demás o de esperar que llegue un buen momento para empezar a practicar, es empezar a practicar a partir del instante mismo en que escuchamos el mensaje, y a nuestro alrededor empezarán a suceder cosas automáticamente.

Por ejemplo, te digo que empieces a amar las plantas, los animales, los árboles y a los humanos de igual manera. En lugar de esperar a que llegue un momento propicio para empezar a practicarlo y acabar olvidándolo, podrías empezar a practicarlo ahora mismo.

La manera más sencilla de empezar pudiera ser evitar maltratar a la naturaleza mientras caminas por la calle o en tu propia casa. Cuando caminamos, algunos tenemos la costumbre de romper ramitas y de arrancar flores. Puedes dejar de hacerlo conscientemente y observar todo eso con más conciencia y amor.

Esa es la manera de no perderse las enseñanzas de los maestros.

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¿Pero qué haces? Escuchas las charlas de los maestros o lees algunos de sus libros y dices: «Qué gran orador es», y te olvidas del asunto. O bien aconsejas a algunos de tus amigos que escuchen las charlas, y luego simplemente vuelves a hacer las cosas como siempre. ¿Qué remedio tiene eso?

Comprende, por favor: no quiero que te dediques simplemente a predicar mis enseñanzas; también quiero que las practiques.

Escucha esta anécdota:

Un hombre marchó a África de vacaciones.

Un día caminaba por el patio trasero cuando vio que un león se le echaba encima. Hizo un rápido quiebro y el león fue a caer en el bosque cercano.

Al día siguiente, el hombre volvió a salir a caminar y el león apareció y volvió a atacarlo, pero otra vez hizo una finta y el león fue a parar todavía más lejos en el bosque.

Al día siguiente el hombre se quedó dentro de casa y miró fuera para ver si atisbaba al león.

Vio al león tras una mata.

Para su sorpresa, ¡observó que el león practicaba saltos más pequeños!

Ya lo ves, cuando aplicas el conocimiento que obtienes, puedes desarrollarte en la vida. Cuando simplemente quieres recopilar conocimiento, no tiene utilidad. Si te vas a dedicar únicamente a recopilar conocimiento, entonces solo se desarrollará tu memoria, no tu ser.

Los maestros manifiestan la verdad esencial que nadie más puede expresar.

Se parece a esto: hay un vasto y denso bosque que intentas explorar con una linternita, que es tu mente.

Con la luz de la linternita ves a unos pocos pasos por delante y consideras que lo que ves es verdad.

Eso es lo que hacen los científicos. Ven unos cuantos pasos por delante y salen con una teoría.

Al cabo de un tiempo, avanzan unos pocos metros con esa luz y ven otros cuantos pasos por delante y ven algo más.

Así que descartan la verdad que declararon hoy y sacan otra nueva.

Hay que tener claro que lo que era verdad hoy pero deja de serlo mañana, tal vez no fue verdad ni siquiera hoy.

Sea como fuere, así es como intentan explorar un espeso bosque con su mente.

¡Pero ahora imagina que un relámpago hace que todo el bosque se torne visible en un instante!

Entonces conocerás todo el bosque y podrás explicar las cosas cuando sea necesario hacerlo.

¡De eso es de lo que trata la iluminación! Es ver todo el bosque en un relámpago. Así que los maestros iluminados conocen la verdad esencial.

En la mayoría de teterías de las aldeas remotas de la India puedes observar una escena familiar. Cada día acuden algunos de los clientes habituales para hablar de las grandes filosofías del mundo. Esa gente le da vueltas, mastica y digiere a todos los Dioses principales, maestros y políticos.

Se hablará de todas las atrocidades perpetradas en la ciudad, sin excepción. Todo el mundo será cribado con lupa por su falta de orden y disciplina. Finalmente, el hombre que habló de todo eso acabará su té y se marchará diciendo ¡que pagará al día siguiente!

El hombre que ni siquiera podía pagar su te se sienta en el banco de la tetería, leyendo el periódico desde la primera página a la última, juzgando todo lo que lee. ¡Ni siquiera el editor se leerá el periódico de cabo a rabo!

Así pues, empieza a practicar. El sabio Patañjali de la antigua India, dice: «Si puedes flexionarte 5 pulgadas hoy, intenta flexionarte media pulgada más mañana». Así es como deberías trabajar de manera sostenida para poder experimentar la verdad que te ofrezco. De otro modo, serás como la gente de las teterías. Ellos hacen que los bancos de la tienda se comben, mientras que tú causas agujeros en las esteras, ¡y eso es todo!

El problema suele ser que cuando escuchamos palabras de sabiduría, siempre creemos que son exactamente aplicables a nuestro amigo o familiar, ¡que también escucha la charla! Esperamos secretamente que capte el mensaje. ¡Pero nos lo perdemos nosotros mismos! Recuerda: aunque haya mil personas en la sala, yo te estoy hablando a ti.

Cada una de mis palabras está impregnada de una energía adecuada para ti. Así que por favor, no escuches esas ideas en tu mente. Sobre todo cuando acuden a escuchar maridos y esposas, y cuando digo algunas cosas relativas a sus vidas prácticas, el marido piensa que ella debería escuchar esto y la esposa se dirá a sí misma que el marido ¡debiera estar escuchando! Al final, ambos se lo pierden.

La naturaleza inherente del ser humano es acumular dinero y objetos materiales. En cierto momento de su vida comprende que hay cosas que no puede conseguir con dinero. Así que automáticamente disminuye el ritmo con el que se dedica a ganar dinero. Luego empieza a recopilar palabras o conocimiento intelectual. Ese proceso parece no acabar nunca. Cada vez quiere más y más palabras.

Quien haya dejado de acumular riqueza y palabras hallará el verdadero conocimiento. A menudo hacemos preguntas no porque en realidad deseemos conocer la respuesta sino simplemente porque ambicionamos más palabras o porque queremos demostrar que sabemos algo.

Si buscas en lo más hondo de ti mismo verás que solo surge una pregunta, que es la única pregunta original para ti. Si esa pregunta haya respuesta, ¡te iluminarás!

Un hombre me preguntó: «Swamiji, ¿qué es Dios?».

Cambié suavemente de tema y le pregunté acerca de su familia y su negocio.

Habló durante casi dos horas. En esas dos horas, no regresó a la pregunta inicial ni una sola vez.

Al final le dije: «Ayyah, cuando llegó me hizo una pregunta. No se la he contestado porque no es una pregunta que proceda de lo más profundo de sí mismo».

Si la pregunta surge de lo más hondo de nosotros, nunca la olvidaremos ni descansaremos hasta que la respuesta nos satisfaga. Algunas personas hacen peguntas, se responden a sí mismas ¡y luego me preguntan a mí!

P: Cuando dice que deberíamos dejar de comparar, ¿quiere decir que deberíamos renunciar a todo y hacernos espirituales?

La mayoría de las personas creen que en el momento en que digo que deberían dejar de comparar, dejar de correr, etc., les estoy pidiendo que escapen de las cuestiones mundanales y se conviertan en espirituales.

La espiritualidad, o sannyas para el caso, no es renunciar. Se trata de contar con una profunda conciencia, que automáticamente hará que se encojan tus delirios convirtiéndolos en necesidades básicas y proporcionándote la energía para satisfacerlas.

Lo que es necesario hacer en el mundo exterior tiene que hacerse, sin duda. Has de ganarte la vida; has de mantener vivo el cuerpo, etc. Lo que yo estoy diciendo es que aportes conciencia a todo ello de manera que desaparezcan automáticamente las ocupaciones innecesarias en el mundo externo y vivas con una clara comprensión del propósito de tu nacimiento y vida.

Todas las formas de ilusión, todos los deseos tomados prestados, todos los miedos infundidos, todas las formas de celos y comparaciones, pasión y lujuria atravesarán una completa transformación, convirtiéndose en una energía dichosa para ti.

Una anécdota:

Un maestro caminaba con su discípulo cuando llegaron a un río.

El discípulo mostró sorpresa y preguntó: «Maestro, ¿vamos a cruzar este río ahora?».

El maestro contestó serenamente: «Sí, eso es. ¡Tienes de ir con cuidado para no mojarte los pies!».

¡El discípulo no pudo comprender lo que le decía el maestro! El maestro intentaba decirle que la espiritualidad trata de cruzar el océano de la vida sin mojarse los pies. Trata de ser como un loto en un estanque... permaneciendo intacto por el agua aunque manteniéndose en sus profundidades.