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36. *La verdadera espiritualidad*

# *La verdadera espiritualidad*

En realidad, la espiritualidad es Ingeniería de la Vida. En las universidades te enseñan distintos tipos de ingeniería. La ingeniería de la Vida es lo que deberían enseñarnos a todos. La espiritualidad te enseña a vivir como un Paramahamsa o ser realizado, en el mundo material, con el agua al cuello pero no obstante sin que te alcance.

Te enseña a vivir una vida intensa y satisfactoria sin atropellar a ninguna persona ni propiedad. Te enseña a desconectar de tu intelecto y a observar con una enorme inocencia las maravillas de la Existencia. Te enseña a moverte sincronizadamente con la Existencia y a experimentar el poder de la coincidencia, cuando las cosas suceden de manera automática en respuesta a tu alegría interior.

Te enseña a estar siempre de un humor dedicado y agradecido. Te ayuda a disfruta de cada momento desde tu núcleo interno, en lugar de que te arrastren las emociones. Te enseña como celebrar la vida a cada momento.

Aviva tu inteligencia interior y acelera tu rendimiento en el mundo exterior. Despierta tu presencia y te hace profundizar la conciencia. Te lleva de la lujuria al amor, de la preocupación al maravillamiento, de la falsedad a la verdad, del dolor a la dicha, de los celos a la celebración.

La gente cree que necesitan dedicar un tiempo aparte a la espiritualidad; de ninguna manera. Sabrás, por lo que acabo de decir, que no es así. La gente que afirma que necesitas un tiempo aparte no es gente espiritual; es religiosa.

La religión necesita tiempo a causa de los ritos y rituales. La espiritualidad no tiene nada que ver con cantidad o tiempo. Tiene que ver con la realidad de tu vida. Basta con que cuentes con sinceridad para buscar la verdad. Entonces podrás dedicar todo tu tiempo a hacerlo todo como una fervorosa meditación y alcanzarás tu meta. Resplandecerás automáticamente en el trabajo, en casa y en las relaciones interpersonales sin bloqueos de energía.

Te adaptarás con facilidad a cualquier tipo de ambiente. Te sentirás en casa en cualquier lugar y con cualquier tipo de gente. El hogar no será simplemente el lugar en que vives sino toda la Existencia. Te liberarás del condicionamiento mental y físico y te elevarás para fundirte y ser uno con la Existencia.

El problema radica en que la gente se contenta con seguir rituales. En ellos hallan cierta seguridad de la que gozan. La gente ha dejado de conocer la ciencia tras los rituales, pero les resultan autogratificantes para el ego. Los rituales son complejos y para nosotros las cosas complejas siempre son un desafío.

La gente llega a mí con sus problemas y me pide una solución. Yo le digo que me ocuparé de ello y sugiero que se sienten un rato bajo el baniano mientras están en el ashram. El baniano en el ashram es un campo de energía. Pero no parecen contentos con la respuesta. Me preguntan qué rituales deben realizar para mejorar las cosas.

Si les dijera que deben dar 108 vueltas alrededor del baniano, ¡lo harían encantados! Ya ves, cuando rodeas 108 veces un baniano, esa acción se convierte en algo muy satisfactorio para el ego. Luego sientes que te has esforzado y que mereces obtener un beneficio por ello.

¡He visto a la gente competir incluso en la religión y los rituales! Si tu vecino ha realizado una ofrenda particular en un templo en particular, vas tú y haces la misma ofrenda en el mismo templo. ¿En qué te estás concentrando? ¿En la divinidad o en el vecino?

La gente se siente orgullosa cuando cuenta que ha visitado muchos lugares santos en el mundo. De inmediato, la gente que escucha esos relatos hace un esfuerzo por superar esos logros.

Tras visitar todos esos santuarios ¡tus chakras siguen bloqueados! ¿Lo has pensado alguna vez? Todo eso lo has hecho solo para progresar en el mundo interior, para liberarte de las comparaciones, los celos y cosas por el estilo, pero también tú te estás equivocando. Has las cosas por mor del mundo exterior.

He visto a gente recitar frente a la deidad. Leen unas cuantas líneas y luego llaman a la sirvienta para enterarse de si acabó la tarea que le encargaron. O bien leen unas cuantas líneas ¡y comprueban cuántas páginas les quedan hasta acabar! Así es como se relacionan con Dios, sintiéndose satisfechos tras leer el recitado.

Además, repiten esas recitaciones durante 21 días porque tomaron el voto de hacerlo. ¡Luego le contarán orgullosamente al vecino o a un familiar que cumplieron un voto muy difícil!

Todo lo que hacemos es sobre todo para contarle a la gente que lo hicimos y sembrar una semilla de comparación en ellos. Si decides llevar a cabo rituales, hazlo con la mayor sinceridad, con una sensación de profunda conexión con la Existencia. Si lo haces así, ni siquiera tendrás que contarlo.

Rituales, meditación y coraje

P: Mientras seguimos con el tema de los rituales, ¿puede por favor decirnos algo sobre el camino de los rituales y el de la meditación?

Cuando decides seguir el camino ritualista, el compromiso y la sinceridad deben convertirse en tus claves maestras. Así que hazlo con la mayor sinceridad. Entonces también se convierte en espiritualidad. En la actualidad, existen cientos de maneras de llevar a cabo la veneración ritualista. No debe confundirte decidir cuál sigues. Decide seguir cualquiera de ellos y hazlo con dedicación. La dedicación es lo que te proporciona el beneficio, no el ritual en sí mismo.

Tampoco has de esperar resultados instantáneos. Hoy en día, todo el mundo quiere resultados instantáneos, como ocurre con el té y el café instantáneos. La mayoría de nosotros siente que las plegarias de los demás son atendidas con mayor rapidez que las nuestras y por ello podríamos cambiar nuestro tipo de devoción por el suyo. ¡Cuánta comparación incluso en la devoción! Haz lo que estés haciendo con dedicación y con fe, y deja el resto abierto. Las cosas sucederán automáticamente.

La aspiración final de cualquier religión o ritual es sintonizar con la Existencia. Los rituales no son una transacción para sobornar a los Dioses.

Recuerdo una anécdota:

Tres hombres emprendieron un negocio juntos. Decidieron incluir a Dios como socio. Acordaron que de cualquier beneficio que obtuvieran, le darían el uno por ciento a Dios. Empezaron el negocio y lograron elevados e inesperados beneficios. Luego llegó el problema: ¿por qué darle tanto a Dios?

Cada uno de ellos ofreció su sugerencia.

El primero dijo: «Muy bien, dibujemos un círculo y echemos dentro todo el dinero. Lo que quede dentro del círculo será la parte de Dios y lo que caiga fuera será lo nuestro».

El segundo dijo: «No. Tengo una idea mejor. Trazaremos un círculo enorme y echaremos todo el dinero dentro. Lo que caiga dentro será nuestro y lo que caiga fuera para Dios».

El tercer hombre dijo: «Miren, Dios está encima de nosotros. Así que tiremos todo el dinero hacia arriba. Que agarre lo que quiera. ¡Lo que caiga será nuestro!».

Mientras queremos algo, sobornamos a Dios. En cuanto lo obtenemos, ¡le abandonamos hasta el siguiente anhelo! Así es como nos enseñan a funcionar.

Sea como fuere, y retomando el tema de los rituales, hay algo definido en ellos. Están estructurados y sabes exactamente cuándo empezarán, cuándo acabarán, dónde los llevarás a cabo, por qué los haces, etc. Con los rituales, te metes en ellos y sales siendo la misma persona. Todo el proceso conlleva mucha seguridad. Por eso se han extendido tanto. Cualquier cosa definitiva se extiende.

¿Pero qué sucede en la meditación? En primer lugar, la meditación parece demasiado simple como para producir beneficios si se la compara con los rituales. La gente siempre me pregunta por qué realizo rituales en el ashram. Y yo les contesto: «Si le digo a la gente que venga tranquilamente al ashram, se siente bajo el baniano y medite –lo cierto es que bastaría con eso–, no me escucharía».

Si no estuviera el templo, si no viesen a las divinidades allí, probablemente ¡solo yo me sentaría bajo el baniano y meditaría!

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Para que la gente dé el primer paso en su viaje interior, debo mostrarles algunas de las cosas que existen en sus mentes. He de hablar su lenguaje.

Estarían encantados de ver a la divinidad Dakshinamurthy bajo el baniano, aunque sean totalmente inconscientes del campo de energía existente alrededor del baniano incluso en ausencia de la divinidad Dakshinamurthy. Ese baniano es pura energía viva. Su silencio es un silencio vibrante. Basta con sentarte en meditación debajo de él. No hay que hacer nada complicado. Cada hoja y ramita hablan por sí mismas.

Pues sí, cuando continúas venerando imágenes, has de hacerte cada vez más consciente de la tremenda presencia de la Existencia con la que intentas conectar a través de la imagen. Luego empezarás automáticamente a ver a Dios en todas partes. Comprenderás que no solo el ídolo está preñado con la presencia de Dios, sino toda la creación. Luego podrás empezar a relacionarte con toda la Existencia.

En el caso de la meditación, si la emprendes con sinceridad, el resultado no será definitivo. Puede tener lugar un cambio de personalidad. ¡Podrías aflorar como una persona diferente y eso se percibe como un gran riesgo! La transformación da comienzo. Esta transformación es lo que estás realmente buscando, pero cuando sucede te asustas.

Te sientes cómodo en la seguridad de los rituales. Estos se convierten en una parte de tu rutina cotidiana.

Cuando meditas, tu conciencia aumenta y cuando eso sucede, la muralla que has imaginado a tu alrededor, y que en realidad ha sido levantada por la sociedad, se disuelve lentamente y te sientes rebelde, no contra la sociedad, sino contra tu propio estado inconsciente e ignorante. Esta rebelión hace que indagues más en su causa y eso te abre a otras vías potenciales.

Así es como profundizas cada vez más en un espacio en el que no habías entrado antes; un espacio que la sociedad ni siquiera conoce; un espacio que ha estado siempre en tu interior pero cerrado; un espacio para el que llevas buscando la llave inconscientemente desde siempre. Cuando encuentras ese espacio, ¡es que has llegado!

Es como esto:

Una vaca está atada con una cuerda de unos cuantos metros que le permite moverse en un radio limitado.

Se mueve y se hace consciente y madura a través de su inteligencia.

Entonces, la cuerda se suelta un poco, ofreciéndole unos cuantos metros más para que amplíe su radio.

Así que sigue dando vueltas y se hace más inteligente, y se le da un poco más de cuerda para que deambule por ahí.

Dependiendo del desarrollo de la inteligencia de la vaca y de su conciencia, ¡podría, con el paso del tiempo, incluso llegar a ser liberada!

Lo mismo sucede con el ser humano. Cuanto más se desarrolla su conciencia, de más libertad disfruta, continuando el ciclo.