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3. *El conocimiento es el culpable*

# *El conocimiento es el culpable*

Cualquier cosa que te proporcione fortaleza a través del cuerpo, la mente o el espíritu es espiritualidad y automáticamente te conducirá hacia la dicha. Cualquier cosa que te debilite no es espiritualidad y por lo tanto, no andes tras ella. Esa es la regla básica que hay que seguir. No olvides nunca que la dicha es tu verdadera naturaleza.

Una cosa más: experimenta todo lo bello que veas en lugar de darle un nombre con tu conocimiento. ¿Has visto amanecer y anochecer en el ashram o en otro sitio? ¿Alguna vez te has parado y observado la bella transformación de los colores en el cielo? La mayoría de nosotros no sabemos que el sol se está poniendo o nos limitamos a decir: «Sí, el sol se está poniendo; y qué. ¡Se pone cada día!».

El conocimiento puede fastidiar la inocencia y hacer aburrida la vida. Observar la puesta de sol o el amanecer puede ser una hermosa meditación. Si formas parte de ello, verás que eres una mota de esta tremenda Existencia que está celebrando cada instante. ¡Entonces participarás de manera espontanea en la celebración!

Pero nuestro pretendido conocimiento –que no es más que una colección de palabras– nos ha abotargado. Hemos recopilado tantas palabras que consideramos esenciales, que nada nos sorprende. Y aunque Dios viniese a nosotros y nos dijese que es Dios, contestaríamos: «¿Y qué?». Todo se subestima a causa de un pretendido conocimiento.

Toda la Existencia se da por sentada a causa del supuesto conocimiento. Corremos tras las cosas mundanas que solo ofrecen más codicia, preocupación y miedo. Esas cosas no hacen sino desconectarnos cada vez más de nuestro núcleo interno. Hacen que busquemos fuera en lugar de hacerlo dentro. Nos hacen oscilar alternativamente entre la depresión y la alegría, en lugar de permanecer centrados en la dicha permanente.

Sentimos que todo sucede externamente y que hemos de correr para atraparlo antes de que sea demasiado tarde. Por eso siempre andamos con prisas, siempre parloteando en nuestro interior.

El conocimiento no es más que datos, hechos y estadísticas; está muerto. Recopila conocimiento, pero no permitas que te controle de ninguna manera. Aprende a mantenerlo a un lado y observa la vida con asombro. La mente siempre intenta concluir, resumir, juzgar y recopilar información con todo lo que ve. Quiere recopilar palabras y más palabras, eso es todo. ¿Para qué?

Llevé a un par de devotos a Matura, lugar de nacimiento de Krishna. Era preciosa. Navegamos por el Yamuna, reviviendo los días de Krishna. Yo compartía mi dicha con los devotos, gente muy intelectual. Ahí estaba yo recordando los días de Krishna, enseñándoles dónde tuvo lugar el Ras Leela, y me sentí henchido de éxtasis, ¡y los devotos me dijeron que parecía que habían cambiado las losetas del lugar! Me quedé de piedra. Les dije que debería haber traído a algunas personas con menos conocimientos y más asombro en ellas, ¡para así poder compartir mi alegría con ellas!

A fin de cuentas, el conocimiento está muerto. De alguna manera, la gente utiliza el conocimiento para medir la valía de una persona. Cuantos más conocimientos tienes, más te respetan.

Con el conocimiento siempre vives en la mente. Con la mente nunca puedes llegar a conocer la Existencia.

La Existencia está más allá de la lógica

La espiritualidad trata de comprender la armonía perfecta, la profunda conexión entre el ser humano y la Existencia. Cuando lo comprendas y abandones tu lucha, fluirás como un río. El río seguirá su curso y desembocará en el poderoso océano. Solo necesitas soltar, eso es todo.

No digo que debas sentarte en un rincón y que acabarás siendo arrastrado por algún río. Lo que estoy diciendo es que lleves a cabo tu tarea con una fe firme en que existe una fuerza vital que está dirigiendo este universo y que también se ocupa de ti, que hace que la respiración entre y salga de ti. Con eso basta.

Simplemente deriva la responsabilidad hacia una autoridad superior y relájate. ¡Entonces vivirás como un rey! Entonces empezarás a escuchar la música sincronizada del río de la Existencia llevándote, de la armonía entre ti y la Existencia. Esta armonía es con lo que te has de armonizar. Y entonces, ¡todos tus problemas desaparecerán!

Sí ya sé, no existen pruebas de que la Existencia se ocupe de nosotros. Algunas cosas no se pueden demostrar. ¿Puedes demostrar que el Este es por allí? ¡No! ¿Puedes demostrar el fenómeno del amanecer y la puesta de sol? ¡No! Solo puedes experimentarlo. ¿Lo desmiente el que no puedas demostrarlo? ¿Puedes impedir, mediante la ciencia, que el sol se ponga y amanezca a diario?

Comprende que la Existencia es lo único que está más allá de la lógica. Si puedes demostrar la Existencia con lógica, entonces querría decir que la lógica es más importante que la Existencia, ¡y eso es imposible!

Un hombre me preguntó: «Swamiji, ¿para ser espiritual debo convertirme en hinduista?». ¡La pregunta me dejó helado! Le dije que no tenía que convertirse en hinduista. Tenlo claro: todo lo que limita tu campo de percepción no tiene nada que ver con la espiritualidad. Esta es siempre totalizadora.

Abandona toda noción sobre «soy esto» y «soy lo otro». Mantén tu vida abierta. Esa es la base de la espiritualidad. Fíjate: una persona que está siempre dentro de una habitación cerrada no sabe nada del aire libre ni de la brisa. Tendrá pensamientos limitados. En el momento en que te impongas ese tipo de restricciones, no llegarás a conocer el amor infinito y la compasión que albergas en tu interior. Sólo conocerás la preocupación y la queja. No florecerás.

Al Buda le preguntaron en una ocasión qué tipo de infierno sufría la gente no compasiva. Y contestó: «¡No puedes meterlos en el infierno porque ya lo están!». Una vez que estás en el infierno, creas infiernos para los demás, porque solo puedes ofrecer lo que tienes.

Una anécdota:

Una madre y un hijo discutían acaloradamente y ella le preguntó: «¿Es que tienes algo de cerebro?». El hijo se rió. La madre le preguntó de qué se reía. E chico contestó: «Solo cuando alguien carece de algo, ¡se lo pide a los demás!».

Una paz auténtica

Debemos trabajar con nuestra mente una y otra vez para darnos cuenta de qué nos proporciona alegría o dicha. Tengámoslo claro: la felicidad es distinta de la dicha. La dicha es una sensación hermosa e intensa en tu interior que te hace sentir como en un plano de existencia diferente. La felicidad o el placer están muy a menudo relacionados con los objetos del mundo exterior y también nos infligen dolor continuamente.

La felicidad es relativa mientras que la dicha es absoluta. La dicha es algo que no tiene contrario. Cuando eres feliz, la tristeza está a la vuelta de la esquina. Cuando hay mucho placer, estás al borde del dolor. Pero cuando eres dichoso, simplemente lo eres y no tiene contrario. La felicidad y el placer son como péndulos que se balancean y que alcanzan un extremo antes de regresar. Pero la dicha no es un péndulo. Está más allá de la dualidad; nunca se balancea. Simplemente ES.

Escudriña tu mente una y otra vez y comprueba qué es lo que te proporciona alegría. Luego empieza a seguirlo. Una vez que algo en tu interior te dice que te estás dirigiendo hacia la alegría permanente, una vez que hallas convicción en ti mismo, cambia de posición y ajusta los asuntos importantes en tu vida, orientándolos hacia esa dicha. Cada acción o pensamiento deberían estar orientados hacia esa dicha. La energía invertida será energía ganada. Te sentirás siempre energetizado.

Algunas personas dicen que quieres que les dejen en paz, que no quieren preocupaciones. La paz de la que hablan no es una paz viviente; es una paz muerta. Es una paz carente de vida y dormida, y es el resultado de no saber cómo manejar la riqueza de la vida. Es una paz que anhelan porque la vida es demasiado para ellos. Es como decir ¡mala suerte! y abandonar.

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La auténtica paz es algo que está en ti todo el tiempo, independientemente de lo que suceda externamente; eres sencillamente feliz contigo mismo, observas a todo el mundo y a cualquier cosa, como una brisa repentina que te besa al rozarte y luego desaparece. Sea quien fuere la persona o cosa que tengas enfrente, tu paz continúa en ti. La gente o las circunstancias no la alteran en modo alguno.

La paz no es más que la dicha que sientes en tu interior. Cuando la paz nace de la dicha, te mantiene tanto a ti como a los demás en un estado pacífico. Una vez que descubras esta paz en tu interior, nunca dirás nada tipo: «Déjame en paz. Quiero estar en paz», etc. En el momento en que dices algo así, significa que intentas obtener paz a instancias de los demás, lo cual no es la verdadera paz .

La paz es un sólido centro que se desarrolla en tu interior y que te mantiene feliz siempre en ti mismo. Cualquier cosa que pudiera suceder fuera será simplemente otro incidente. Ni siquiera lo relacionarás con tu paz. Has de tener claro que en el momento en que relaciones un incidente con tu paz, la verdadera paz no echarás raíces en ti.

Quejarse: un derivado de preocuparse

En nuestro viaje anual al Himalaya, algunos de los participantes se quejan de las dificultades y de las condiciones poco higiénicas. Le digo a la gente una y otra vez que simplemente estar en el Himalaya es una bendición que no está al alcance de muchas personas y que lo disfruten y se olviden del resto. Por alguna razón, la gente se agita y habla sobre esas cosas.

En una ocasión de este tipo, dos discípulos jóvenes me decían: «Swamiji, esta gente habla de las dificultades e intenta no preocuparse de ello, ¡pero ni siquiera podemos ver las dificultades! ¡Disfrutamos todo el tiempo!». Eso es lo que quiero decir cuando hablo de que cuando eres feliz en ti mismo, no existen cosas como «mi paz» o «tu paz». Lo que es, Es, eso es todo. Tú estás ahí, y eso está ahí y nada está relacionado. Tú simplemente sigues adelante en el mismo estado de paz y dicha.

Quejarse está relacionado con preocuparse porque estás intranquilo y atrapado en palabras. Si observas a los mendicantes itinerantes en el Himalaya, verás que llevan únicamente una sencilla jarra de agua y dos mudas de ropa. Uno se da cuenta de que en realidad no se necesita más que lo que tienes y por lo tanto no hay nada de lo que quejarse.

¿Por qué te quejas? Pues en realidad, la gente que se queja es la misma que ha sido bendecida con demasiadas cosas. ¡Son personas que no saben hablar de otra cosa y entonces se quejan! Cuando tienes suficiente y no has de luchar para sobrevivir, dispones entonces de tiempo para quejarte. Cuando de lo que se trata es de sobrevivir, te concentras en tu trabajo y no te quejas, porque si empiezas a quejarte, ¿quién hará tu trabajo?

En el Himalaya sobreviven los más capacitados. Has de estar alerta y atento todo el tiempo. Puede caerte encima un corrimiento de tierras en cualquier momento. De pronto puede nevar y cubrirse los senderos conocidos; los alimentos y otros suministros pueden repentinamente racionarse debido a su falta de disponibilidad.

Has de observar a esa gente en esas circunstancias. Son inocentes y acogen a las personas sin preocuparse ni quejarse. Se puede aprender mucho de esas personas. No consideran que les falte nada, viven felizmente, eso es todo. Reorganizan sus actividades de acuerdo a lo que sucede alrededor. No se preocupan ni se quejan.

¿Por qué no te conformas con lo que es asequible y sigues adelante? La gente que ha nacido y crecido en la India, cuando va a Norteamérica y regresa se queja de las condiciones en la India. Empezando por los aseos hasta las carreteras: se queja de todo. Eso solo demuestra que con tu estancia en el extranjero te has vuelto más melindroso y quejica, en lugar de haber aprovechado para darte amplitud y hacerte florecer como deberías.

Cuando comprendes que estás bendecido no porque seas digno de ello sino porque la Existencia simplemente obsequia a cualquiera y a todo, dejarás de quejarte. Te quejas porque consideras que eres digno de algo que no se te ha concedido.

Pero es necesario que tengas claro que nadie es digno o indigno; nadie es santo o pecador. Todo radica en comprender y sintonizarse con la naturaleza. Eso es lo que te convierte en receptor de la Existencia y de sus dones. Una profunda comprensión es lo que siempre provoca un cambio en la conciencia.

Si estás abierto, la Existencia te obsequia. La Existencia está continuamente obsequiando, solo que no sabemos cómo recibirlo. ¡Estamos muy ocupados recopilando palabras!

Aprende a estar contigo mismo

Cuando aprendes a estar contigo mismo, puedes comulgar con la Existencia. Pero nunca estamos con nosotros mismos. Siempre estamos con gente, con ruido. Nos identificamos con los demás, no con nosotros mismos. Si estamos con nosotros mismos nos sentimos solos y asustados.

Estuviste solo en el vientre de tu madre y esa es tu verdadera naturaleza. ¿Pero qué pasó después de eso? Empezaste a pensar que necesitabas a más gente para hacerte feliz. Te ríes con gente, lloras con gente, hablas con gente, sufres a causa de la gente y mucho más. No sabes cómo celebrar estar contigo mismo.

En el momento en que te encuentras solo, empiezas a luchar contigo mismo interiormente. Tu parloteo interior toma el mando, tus preocupaciones se apoderan de ti y tú empiezas a pensar en cómo crear ruido o a quién llamar para hablar o con quién chatear en el ordenador.

Temes mirar en tu interior y por lo tanto buscas fuera. Cuando te conviertas en meditador, poco a poco irás comprendiendo que no necesitas depender de relaciones para hacerte feliz. Te basta contigo mismo. Cuando no puedas estar en paz contigo mismo, te quedarás en la periferia de tu ser, atrapado en supuestas relaciones.

Primero es necesario que establezcas una relación contigo mismo. Cuando es intensa y regular, relacionarse con los demás será meramente incidental. Ahora, lo que debería estar en la periferia resulta que es lo que se considera el núcleo y lo que debería ser el núcleo recibe tratamiento de periferia. Has de invertir la situación, para lo cual has de dirigir tu mirada hacia el interior.

Deja atrás la mente... y llega más allá

Para establecer una relación contigo mismo has de tener el valor de dejar atrás la mente. Estás siempre dispuesto a dar citas a todo el mundo menos a ti mismo. Das citas a otros porque satisface al ego. Pero no te das cita a ti mismo porque temes que la verdad pudiera emerger y que tal vez no puedas hacerle frente. Te sientes como si estuvieses buscando dicha en los sitios equivocados y quejándote de que te elude. Si de verdad quieres encontrar dicha, la encontrarás. Pero necesitas valentía.

En realidad todos estamos siempre buscando lo mismo... dicha. Pero la buscamos continuamente en los lugares equivocados. Si le preguntas a un joven qué es lo que le hace feliz, pudiera decir que las drogas. Él también busca dicha, paz eterna, ¡pero en la dirección equivocada!

Nos hemos alejado de manera tan drástica de nuestro camino que nuestro sistema de pensamiento original ha sido sustituido por completo por patrones de pensamiento negativos. Nuestra vida es drásticamente distinta de lo que se supone que debería ser. ¿Te proporciona dicha el consumo de drogas? Consumiendo drogas lo que haces es escapar de ti mismo y además, tu salud se resiente.

Consumir drogas pudiera parecerte una verdadera estupidez porque es algo drástico. Toca de lleno la escala moral y por ello te afecta. Pero el resto de tus otras actividades sutiles destinadas a buscar la felicidad, son también intentos similares pero a una escala diferente, no en una escala tan moral, así que no consideras que sean una estupidez. Cuando tengas tiempo y hagas limpieza mental, sabrás de qué estoy hablando.

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Preocuparse puede hacer que asumas un montón de falsas suposiciones. Por ejemplo, cuando tu hijo llega a casa tarde un día, asumes que probablemente habrá estado frecuentando malas compañías y que por eso llega tarde. Eso se convierte en un argumento grabado en tu interior. La próxima vez, aunque llegue a casa tarde al haberse alargado las clases, la grabación volverá a aparecer y le acusarás.

Tu hijo no solo se sentirá frustrado sino que incluso puede que se porte mal a propósito solo para desafiarte. Has de comprender que todo el mundo está evolucionando y es fluido y que si te quedas en tu propio marco referencial, haciendo caso a tu propia imaginación, no llegarás a ningún sitio.

Vivir con imaginación es fácil. Pero mira lo que te digo: el 98% de lo que crees es falso. Te darás cuenta de que entre ti mismo y la otra persona hay una enorme pantalla. Si te pones gafas con cristales verdes, verás el mundo verde.

Mohammed Nabi dice: «Cuando observas el mundo como algo, ese algo eres ». Vienes a quejarte ante mí de alguien y me cuentas que estás preocupado y que por eso me lo dices, pero en realidad tu mente es transparente porque ves las cosas solo como quieres verlas, nunca como son. Cuando solo ves lo que quieres ver, te pierdes muchas cosas.

Deja que te cuente algo que sucedió de verdad:

Hace unos años, yo solía desplazarme con el mismo chófer desde el ashram al centro de Bangalore.

Un día quise ir a una calle concreta y le di la dirección a chófer, haciendo referencia a una mezquita que estaba cerca de la calle.

Afirmó que allí no había ninguna mezquita.

Intenté recordarle un famoso hotel cercano a la mezquita, pero tampoco lo reconoció.

Finalmente le dije que en aquel lugar había un templo dedicado a Hanuman.

Su rostro se iluminó de inmediato: lo reconocía.

Así que llegamos a la calle y le enseñé la mezquita, ¡que estaba justo al lado del templo ¡y era cinco veces más grande!

Se quedó pasmado.

Era un hinduista tan acérrimo que en todos esos meses nunca había reparado en la mezquita.

No mantengas un único marco mental

Piensa en un río: cuando metes la pierna en el río la primera vez y la sacas y la vuelves a meter una segunda vez, ¿es el mismo río? ¡No! El río ha cambiado de cara; ya no está allí la misma agua; el agua dulce ha discurrido, ¿no es así?

Así que no te esfuerces en identificarte con algo: la vida no hace sino cambiar. A causa de tu estrecha gama de creencias, tu desarrollo espiritual queda frenado. Eres como un caballo que cuenta con un ángulo de visión limitado del camino que tiene por delante. En la vida se necesita una perspectiva amplia.

Nuestros progenitores nos alimentaron, pero no nos dieron la lengua para saborearlo. Experimentar este mundo con alegría depende de nosotros. La alegría radica en la manera en que lo experimentas, no en los objetos del mundo exterior. Has de entenderlo claramente. Tu configuración mental es lo que hace que tu vida sea dichosa o miserable.

Cuando tienes una configuración mental limpia, no has de preocuparte. Solo cuando estás confuso a causa de complejos patrones de pensamiento y palabras, acabarás preocupado. Así que no dejo de decir a la gente: cuando no estás seguro de ti mismo, ¡te preocupas acerca de dónde están los planetas! Empezarás analizando qué planeta está situado en tal lugar y cómo eso te afecta a ti. Realmente, el problema es que no estás centrado.

Trabaja en tu mente cuando dispongas de tiempo. Mira hacia dentro y haz limpieza. Después de todo, estás con tu mente las 24 horas del día, ¿a que sí?

He visto a gente que cuida con esmero sus casas. Utilizan el aspirador y limpian la alfombra ¡hasta que le hacen un agujero! ¿Y qué tal si limpiases la casa en la que vives las 24 horas: tu mente? Estás en ella las 24 horas del día. Participa en todos tus pensamientos y acciones.

Utiliza el Vasstu Shastra, Fenshui, etc., todas ellas ciencias para mantener el espacio interior de tu casa en una condición pura y energetizada. Pero resulta que no acabas de captar algo: necesitas energetizar continuamente tu casa porque la estás contaminando con tu negatividad.

Cuando contaminas el espacio en tu casa con pensamientos negativos colectivos, con tus preocupaciones, el espacio empieza a devolverte esos mismos pensamientos negativos. En el momento en que entras en casa quedas atrapado en un círculo vicioso de negatividad.

¿Cuántas veces han sentido que te encuentras estupendamente hasta que entras en casa? En el momento en que entras te sientes presa de una fuerza de familiares patrones negativos de pensamiento. No se trata de nada más que de tus propios pensamientos con los que has llenado la casa. ¿Qué puedes hacer? Puedes llamar a un experto en Vasstu shastra para que cambie la disposición de la casa, o llamar al sacerdote del templo para que realice algún ritual de fuego y purifique la casa, o bien puedes aplicar principios de Feng shui.

Cuando esas cosas se hacen con sinceridad, sin duda resultan útiles. Pero has de entender una cosa: solo son métodos suplementarios. Lo que realmente toca es limpiarte a ti mismo e irradiar una configuración mental dichosa, de manera que el espacio en que vives irradie eso de manera automática.

A un hombre le preguntaron la diferencia entre su pasado y su presente.

Contestó: «Antes solía sentarme en el suelo, en una estera, y comer. Ahora me siento a la mesa».

Ya lo ves, en el pasado y en el presente, su boca es la misma. Si en ti no tiene lugar un cambio radical, tu vida parecerá así de diferente. Igual que la belleza radica en los ojos del espectador, el sabor está en la lengua que lo experimenta. Tu configuración mental define el sabor de tu vida.

Muy a menudo, sabemos que necesitamos cambiar pero por alguna razón volvemos a retroceder cómodamente a nuestra configuración actual. Volvemos a quedar atrapados en la misma rueda. Una parte de nosotros nos dice que necesitamos cambiar y la otra se desliza inconscientemente hacia los patrones familiares. Aunque se te presenten numerosas oportunidades de cambiar, te sientes cómodo en tu estado presente y eliges seguir ahí.

Ayuda a tus hijos también

Vives con una configuración mental sólida entraña un grave peligro: es posible que tus hijos se impregnen de ella.

Recuerdo un chiste:

Un marido y su esposa eran carteristas de profesión.

Solían hablar de que si tuvieran un hijo les beneficiaría mucho.

Así que no tardaron en tenerlo.

Sin embargo, el recién nacido llegó con la mano derecha cerrada con mucha fuerza. No pudieron conseguir que la abriese.

El doctor asignado al caso intentó todo tipo de cosas y finalmente se quitó la cadena de oro y la balanceó frente a los ojos del niño.

El bebé abrió poco a poco la mano ¡y dentro de ella apareció el anillo de boda de la comadrona!

Es solo un chiste, pero comprende que siendo padre es posible que traspases tu configuración mental a tus hijos. Así que estate siempre muy atento y trabaja en tu conciencia, ponte a limpiar la cháchara interior y el marco referencial interior.

Siempre intentamos controlar a los hijos y convertirlos en marionetas. Los niños son energía salvaje. Lo que hacemos en intentar encajonar esa energía para poder manejarla.

Una anécdota:

Dos perros caminaban por una calle. El primero dijo: «Me llamo Sandy. ¿Y tú?». El segundo se lo pensó un rato y contestó: «Creo que el mío es No, No Roger».

El dueño del perro debía estar siempre diciéndole: «No, no Roger», ¡hiciera el perro lo que hiciera! El perro incluso empezó a creer que se llamaba ¡No, no Roger! Igual que el perro, los niños también empiezan absorbiendo y aprendido a partir de nuestras palabras y lenguaje corporal. Cuando son muy pequeños, se remiten subconscientemente a nuestras palabras y actos y los dan por ciertos. Así que cuando estés con niños has de estar incluso más atento, intentando mantener viva su inteligencia en lugar de controlarlos ciegamente.

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Es lo que las madres no dejan de hacer. Por ejemplo, si llueve, la madre dirá a los niños que se metan en casa porque pudieran resfriarse. Si lo haces unas cuantas veces, automáticamente el niño pensará en un resfriado cuando vea llover. Aunque se trate de una llovizna ligera, el niño empezará a sorberse los mocos, como si fuera a resfriarse.

En realidad, el cuerpo humano cuenta con el sistema inmunitario más inteligente y autocorrector. Pero por alguna razón, preferimos confiar en nuestra mente en lugar de en la inteligencia inherente del cuerpo. Ahí empiezan los problemas y todas nuestras preocupaciones.

Una anécdota:

Un padre camello le explicaba a su hijo camello la estructura corporal de su especie.

Le decía: «Ya sabes, tenemos jorobas en el cuerpo para almacenar agua para unos cuantos días mientras estamos en el desierto?».

El hijo preguntó: «Por qué tenemos las pestañas tan largas?».

El padre respondió: «Para protegernos los ojos de las tormentas de arena».

Entonces el hijo preguntó: «¿Por qué tenemos pies tan bulbosos?». Y el padre dijo: «Para viajar con más rapidez por el desierto». «Papá –dijo el hijo–, ¿entonces qué estamos haciendo en este zoológico?».

Ya ves, ¡nuestro cuerpo ha sido diseñado de maravilla! Si le permitiésemos funcionar siguiendo su inteligencia natural, estaría bien. En el momento en que le impones condicionamientos, el cuerpo empieza a experimentar dificultades.

En el Himalaya, los sadhus, los mendicantes itinerantes, viven en cuevas. Son la gente más sana del mundo. Llueva, haga sol o nieve, ellos continúan vivos; sus cuerpos se ajustan por sí mismos a las condiciones imperantes. Solo hemos de confiar en la naturaleza y en nuestro propio sistema inmunitario. Pero por alguna razón, no dejamos de imponer nuestras preocupaciones y nuestra configuración mental al cuerpo. Esa es la causa de fondo de todas nuestras enfermedades.

¡Renace en la presencia del maestro!

Un maestro es alguien que puede proporcionarte una nueva configuración mental, un renacimiento. Y lo hace mediante su presencia. Basta con que estés en presencia del maestro. Sucederá. Cuando te inunda la energía del maestro, tu configuración mental cambia, renaces. Entras en un espacio que ni siquiera sabías que existía.

Cuando renazcas de este modo, te liberarás del control de todo tipo de emociones. Podrás manejarlas con una facilidad de la que antes carecías. Te convertirás en un observador de todo lo que sucede a tu alrededor.

El otro día miraba la televisión en un hotel donde se celebraba un taller de meditación. En un canal indio en concreto aparecía una canción a dúo procedente de una antigua película. Otro de los canales transmitía otro dúo de una película nueva. Le dije a mi secretario que esos dos canales solo demostraban que a lo largo de los años no había habido ningún desarrollo en la conciencia humana.

Se repiten los mismos patrones una y otra vez, como si cinco personas chutasen una pelota en una habitación cerrada. Los patrones familiares matan nuestra inteligencia. Incluso nuestras preocupaciones no son más que patrones familiares almacenados en nuestras mentes, dispuestos a imponerse sobre nosotros una y otra vez.

¡Permanece atento, sé dichoso!

Cuando le cuento esas cosas a la gente, me dicen: «Swamiji, entiendo lo que dice pero no puedo superarlo». Y yo digo: «Permite que mis palabras penetren en ti y creen un nuevo espacio; con eso basta». Ahí es donde la meditación puede ayudar. Lo que hago en mis retiros de meditación es ofrecerte la comprensión intelectual y luego trabajar en ella penetrándote a través de la meditación.

Pero la gente me dice: «Swamiji, tenemos que hacer nuestro trabajo, pagar las facturas, plazos que cumplir... ¿Cómo podemos meditar? ». Y respondo con una simple técnica de meditación: seguro que si tienes tiempo para pagar tus facturas o cumplir los plazos, también lo tienes para respirar, ¿verdad? De otro modo, ¡no estarías vivo! Ahora bien, lo único que has de hacer es añadir atención a tu respiración, eso es todo. Eso es la meditación. Solo observar la respiración. Esa es la meditación más sencilla y potente que puedes practicar.

Cada vez que recuerdes esta técnica, practícala. No tardará en convertirse en un hábito. Cuando insuflas atención a tu respiración estás en el momento presente. Vivir en el presente te conduce a la dicha. El poder del AHORA es el camino directo a la dicha. Solo has de añadir atención a cada inspiración y expiración.

Para alcanzar la dicha no necesitas ningún tiempo aparte. No necesitas tomarte tiempo libre ni acudir a ningún retiro o campamento de meditación. Puedes continuar con tu actividad diaria. Con el aumento de atención que estarás creando, alcanzarás tus plazos y otros objetivos con más eficiencia.

La meditación no es más que un cambio en tu conciencia. Es un «cambio de energía» en tu ser. No es sentarse en un rincón, con las piernas cruzadas y la espalda derecha, intentando controlar la mente. Si apuntas en esa dirección, ¡acabarás con dolor de cuello y lumbago! Tendrás una preocupación más: que no puedes sentarte y meditar.

Todo lo que has de hacer es intentar vivir en el presente, aquí y ahora. Cuando estás en el presente te sintonizas con la Existencia. Cuando estás en el presente, la propia Existencia se encarga de enseñarte.

La Existencia es el Maestro más grande. Eso es lo que quieren decir cuando afirman que la vida es un gran maestro. Cuando no te das cuenta, te cuesta lo tuyo aprender. Aprendes con muchas vidas. Cuando te cuesta lo tuyo aprender, la vida te propina algunas sacudidas ¡para que despiertes y aprendas más deprisa!

Pero no haces más que correr tras el pasado con pesar o tras el futuro con ansiedad. Destruyes el presente por completo mediante ese patrón. Lo que sucede es que en realidad nunca has actuado de manera adecuada, simplemente «reaccionas» basándote en el pesar de tu pasado o la ansiedad del futuro. Cuando reaccionas, no estás utilizando todo tu potencial. Estás simplemente comportándote como un robot programado; funcionas a partir de la lógica ciega, no de la atención o la inteligencia.

El 80% de tu energía está encerrada en el pasado y el futuro. Solo tienes el 20% disponible en el presente. Por eso te sientes abotargado y falto de energía. Con más conciencia, la situación puede dar la vuelta y vivir tu vida en un plano superior, ¡dichoso, alegre, apasionado!

P: ¿Está entonces diciendo que basta con observar nuestra respiración para alcanzar la dicha?

Sí, es una técnica muy potente. Verás, cuando observas la respiración, tu conciencia es intensa y ningún pensamiento puede escaparse inconscientemente. Cuando todos los pensamientos empiecen a pasar a través de tu conciencia, de tu atención, automáticamente no crearás pensamientos negativos.

Para corregir los pensamientos no has de invertir tiempo; la conciencia lo hará por ti. Tu sistema de pensamiento se reestructurará de manera automática. El poder de la atención es tal que transforma tu sistema de pensamiento en energía positiva.

Integra tus pensamientos, palabras y acciones

En realidad, nos han formado para pensar que solo si trabajamos y experimentamos algún tipo de dolor, seremos dignos de la felicidad. Así que corremos hasta que nos duele; corremos hasta que nos damos contra un muro. Estamos tan acostumbrados al concepto del muro que aunque nos digan que no hay ninguno, que no hay límites, no acabamos de creérnoslo. Corremos y de alguna manera nos damos contra un muro y nos duele. Entonces paramos, satisfechos por haber sentido dolor. Siempre sentimos que hemos de sentir ansiedad y preocupación para ser dignos de ser premiados.

Hay otras personas que crean preocupaciones para sí mismas ¡y luego beben para olvidarlas! Se trata de algo muy común en la actualidad. Es algo así: un cerdo no puede soportar el hedor de su hábitat natural, así que hunde su morro dentro para escapar de ello. Crees que bebiendo vences todas tus preocupaciones, cuando en realidad no haces sino sumergirte de cabeza en ellas.

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Queremos algo pero nos esforzamos en crear algo totalmente opuesto. Eso es lo que quiero decir cuando me refiero a que deberías integrar tus pensamientos, palabras y acciones, de otro modo crearás resultados contradictorios en tu vida.

Una anécdota:

Un visitante inesperado llegó a la casa de un hombre.

El hombre le gritó a su esposa, que estaba en la cocina, que trajese café para el visitante.

La esposa gritó a su vez que no había café en casa y que tampoco había dinero para comprarlo.

El esposo se enfadó y empezó a reñir a su mujer, dándole un tortazo por no ser capaz de servir café.

La mujer empezó a llorar.

El visitante vio lo que sucedía y se puso en pie lentamente, desapareciendo.

La esposa se enjuagó las lágrimas y le dijo en tono triunfante al marido: «¿Has visto? ¡He fingido que lloraba y así se ha ido!».

El marido contestó: «¡Bien! Yo he fingido estar enfadado contigo y hacerte llorar!».

El visitante se unió a la conversación: «¡Pues yo fingí que me iba y ahora he regresado!».

Nuestros pensamientos son distintos de nuestras palabras, nuestras palabras difieren de nuestros actos, así que ¡continuamente le estamos abriendo las puertas de nuestra vida a lo contradictorio! Ramakrishna Paramahamsa dijo: «Unificar nuestros pensamientos y palabras es como hacer penitencia». ¿Y entonces, qué hacemos? Pues editamos nuestros pensamientos y los expresamos como palabras. Hay mucho cálculo implícito antes de que las palabras salgan. Calculamos los «beneficios y pérdidas» y nos desplazamos al futuro para analizar antes de empezar a hablar. Nuestra personalidad nunca se integra a causa de ello y seguidos fragmentados.

La gente me pregunta cómo puedo hablar durante horas seguidas sin prepararme nada. Verás, digo la verdad tal cual es, espontáneamente, eso es todo. ¡No me preocupa exponer la verdad! Nunca edito mis palabras. Para mí, pensar es hablar. Para ti, primero tiene lugar el pensar; luego editas lo que has pensado y solo luego llega el hablar. La inocencia se pierde en ese proceso y tú quedas atrapado en muchas palabras.

Puedes escucharme hablar durante horas porque hablo con espontaneidad. De otro modo te agitarías. El hecho de que estés aquí sin que te importe el tiempo que pase es prueba suficiente que demuestra lo que te estoy diciendo.

Cuando ocurre la espontaneidad, llega la fluidez y por ello resulta interesante. De otro modo, te anquilosas en una mente estrecha.

Una anécdota:

Un hombre se esforzaba mucho en dormir pero no podía, porque los perros de su vecino no dejaban de ladrar.

Esa escena se repitió durante unas cuantas noches.

Finalmente decidió hablar con el propietario al respecto.

Fue a la casa al día siguiente y se quejó.

El vecino no pareció inmutarse y dijo: «No puedo hacer nada al respecto. ¿Qué piensa hacer usted?».

El hombre contestó: «Pues verá, ¡esta noche ataré a los perros en mi patio y entonces sabrá de qué estoy hablando!».

¡Piensa en la tontería de lo que ese hombre está sugiriendo! Hace frente a esa cuestión con una mentalidad estrecha. ¿Cómo va a encontrar una solución? Cuando eres espontáneo no te sentirás cuestionado ni siquiera por un instante. Regresarás de inmediato con una solución. Cuando eres espontáneo, simplemente ¡saltas al precipicio y creas tus alas mientras caes!

P: ¿Cuál diría que es la causa de fondo de tantas preocupaciones y tensiones en nuestras vidas?

El hecho de que plantees esas cuestiones demuestra que estás listo para la solución.

Mira, estamos continuamente imaginando cualquier cosa sobre todo: sobre la gente que nos rodea, los sitios en los que vivimos, las situaciones que surgen y nuestra manera de vivir. Continuamente fantaseamos o esperamos que las cosas sucedan de una manera en particular. Pero la realidad siempre es distinta de la imaginación. La brecha entre realidad e imaginación crea tensión en nuestras vidas.

Hemos creado un mundo virtual en nuestro interior y tratamos de recrearlo constantemente en la realidad. Existe una brecha entre nuestra fantasía y la realidad. Cuanto más imaginemos más grande se hará la brecha y más aumentará la tensión.

Siempre creemos que estamos a punto de hacer realidad nuestra imaginación, pero cuando lo hacemos, descubrimos que la imaginación se ha desarrollado todavía más y que nunca acabamos de satisfacerla. Eso crea desilusión tensión y preocupación en nosotros.

La cuestión es ni siquiera somos conscientes de que estamos trabajando con la imaginación. Nuestra imaginación se ha convertido en algo tan sólido para nosotros que ni siquiera la percibimos como tal. Estamos atrapados en ella. Si esforzarte en alguna dirección para conseguir algo te provoca tensión, entonces es que no estás trabajando en la realidad, sino en tu zona imaginaria.

En todo momento intentamos satisfacer nuestras expectativas en el mundo exterior. Las expectativas pueden tener que ver con lo personal, la comodidad material, el nombre y la fama, y con cualquier cosa. Si la gente no reacciona o responde de la manera que imaginábamos, nuestras expectativas sufren. Siempre buscamos que las cosas, tanto las importantes como las que no lo son encajen con nuestra imaginación. Es un proceso inconsciente que tiene lugar en nosotros. Como es inconsciente, ni siquiera somos conscientes de estar haciéndolo, que es por lo que no entendemos la causa de la tensión. La causa está tan sutilmente entretejida en la trama general que no puede distinguirse.

Si diriges tu atención a esta cuestión y te observas durante unas cuantas horas, comprenderás cómo funciona tu mente. No tienes más que decidirte a ser un observador de tu mente y de la gente que te rodea. Verás cuán sutil es tu mente, creando continuamente expectativas incluso de las cosas más nimias que observas y haces, y cómo a veces la realidad encaja y a veces no colma tus expectativas y cómo surgen sensaciones de tensión y preocupación en tu interior cuando eso sucede.

Inundando de atención todo este proceso, observarás la manera en que juega tu mente, creándote tensión. Una vez que aprendas a convertirte en el observador, tus preocupaciones desaparecerán y dejarás de interiorizar los incidentes que sucedan en el mundo exterior. Cuando interiorizas incidentes del mundo exterior, creas una gran base de datos de palabras en tu interior, que provocará nuevas preocupaciones.

Cuando planeas cronológicamente y te esfuerzas para realizar tu plan cronológico sin pérdida de tiempo, estás en el camino hacia la realidad. Si te descubres preocupándote más que trabajando, sin llegar a ningún sitio, entonces es que estás en un camino de preocupación psicológica. Tenemos ahí una brecha entre la realidad y tú mismo. Es el momento de interiorizarse y ordenar los pensamientos.

Pensar para planear de manera cronológica no tiene nada de malo, pero pensar en cómo vas a ejecutar el plan no es adecuado. Se convierte en una preocupación psicológica y eso es lo que crea tensión y preocupación.

Si te cuesta dos horas planificar por ti mismo, entonces las restantes 22 están disponibles para que puedas ejecutar el plan. ¿Por qué entonces no sucede así? Pues porque has desperdiciado más del 80% del tiempo restante en preocuparte sobre cómo vas a ejecutar el plan.

Cuando te repites una y otra vez el plan a ti mismo, de hecho estás vaciándote de energía. En lugar de utilizar la energía para ejecutar el plan, tú te dedicas a desperdiciarla. ¿Cómo lograrás acabar la tarea?

Una cosa más: si realmente quieres acabar la tarea, deberás ponerte a ello sin preocupaciones. En realidad, la tensión y la preocupación no son más que meras excusas para dejar de hacer cosas. Con el pretexto de estar preocupado y tenso, te escapas de la responsabilidad.

Todo problema está preñado con la solución. Si realmente quieres resolverlo, lo harás. Todo lo que necesitas hacer es observar el problema con mucha atención y la solución destacará. Solo cuando no quieras solventarlo, te sentirás cómodo hablando de ello, sin hacer nada. ¡Y te sentirás genial porque tienes mucho de lo que preocuparte!

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La mejor manera de escurrir el bulto de toda responsabilidad es entrar en un estado de preocupación y tensión. Muy a menudo, la gente que padece depresión se siente cómoda en ese estado porque no han de aceptar responsabilidad alguna.

Una anécdota:

Un hombre con fama de ser un gran sanador visitó una aldea.

No tardó en reunir una multitud a su alrededor.

Tocó a un hombre en el cuello y el hombre, que sufría de espondilosis crónica encontró alivio al dolor de inmediato.

Luego tocó a otro hombre en la cabeza y el dolor de cabeza que padecía despareció al instante.

Se acercó a un hombre con muletas.

Pero el de las muletas se alejó y dijo: «¡No me toque!».

El sanador se quedó perplejo y preguntó la razón.

  • El hombre explicó: «Acabo de solicitar mi prestación de discapacidad». No dejamos de hablar de nuestros problemas, pero cuando nos ofrecen una solución, ¡de repente nos encontramos mejor! Nunca habíamos pensado más allá de nuestros problemas, así que cuando estos desaparecen ¡descubrimos un vacío!

Abandona toda tu imaginación acerca de tu manera de vivir, personas y demás y empieza a vivir en el momento presente, y las cosas sucederán de manera automática. Recuerda: no puedes permanecer en esa zona cómoda durante mucho tiempo. En un momento u otro, la realidad acabará alcanzándote. Así que empieza a vivir conscientemente, toma decisiones conscientes y acepta la responsabilidad de cada decisión que tomes.

Es muy fácil basarse en las decisiones de los demás y acabar culpándoles. Es lo más tonto y cobarde que puede hacerse. Nunca culpes a nadie de nada. Recuerda, solo cuando seas incapaz de manejar algo, dejarás que se hagan responsables de ello y les culparás.

P: Swamiji, ¿cómo podemos estar siempre relajados?

Cuando tu conciencia esté todo el tiempo alerta, te sentirás siempre relajado. La meditación es la clave para alcanzar ese estado. Al menos a nivel intelectual. Primero entiéndelo. Luego empezarás a experimentarlo durante cortos intervalos de tiempo. Esos períodos irán aumentando y convirtiéndose en tu estado permanente.

Siempre le digo a la gente que para descubrir si un maestro es un auténtico maestro hay que observarle mientras duerme. Un auténtico maestro ¡parecerá una flor cuando duerma! Estará totalmente relajado y será precioso mirarlo. Mientras duerma irradiará una inocencia infantil. Por otra parte, un hombre corriente, parecerá tenso y rígido mientras duerme.

Un maestro está siempre en un estado de supraconciencia y solo duerme para relajar el cuerpo. Cuando estás continuamente en un estado de conciencia o atención elevado, nunca puedes estar tenso. Solo cuando te dejas caer en la inconsciencia, en un estado de confusión, creas tensión en ti. La única manera de estar siempre relajado es ser consciente todo el tiempo de las cosas más nimias que suceden en tu interior y en el exterior.

Aprende a relajarte con conciencia. Cuando estés con el maestro, si te permites estar relajado, entrará en ti; su estado te penetrará. Si estás cerrado y tenso, no podrá entrar en ti.

La palabra Upanishad misma significa: «Sentado a los pies del maestro». Si puedes sentarte a los pies del maestro con una mente abierta y relajada, su presencia entrará en ti y trabajará en ti con toda la compasión.

Cuando te relajas en presencia de un maestro, en realidad te estás asentando en tu propio cuerpo; te estás asentando en tu propia individualidad y sintiéndote relajado en tu propia personalidad. No hay ninguna cuña en tu interior y te integras. Así que practica relajación en presencia del maestro.

P: Swamiji**, ¿se siente usted siempre dichoso? ¿No siente nunca el vaivén de las emociones?**

¡Sí! Siempre me siento dichoso: ¡24 x 7, en tu lenguaje! Y es porque la pluralidad ha desaparecido de mi ser. Cuando hay dicha no puede haber pluralidad. La dicha sucede solo cuando la pluralidad desaparece.

En mi ser no hay lujuria ni temor, apego u odio, ni ninguna de las emociones opuestas. ¡La única emoción es la dicha! A menos que se convierta en una comprensión experiencial para ti, te resultará difícil entenderlo. Pudieras hacerlo a nivel intelectual. De momento, comprende que yo me siento siempre dichoso. ¡Con eso basta!

El primer paso hacia la dicha es convertirse en observador. Sencillamente observar la vida como si fuese un teatrillo. Cuando observas, tu mente se serena. Cuando se serena, pillas el hilo. Cuando experimentas esa serenidad al menos una vez, es que has pillado el hilo.

Ese hilo te conducirá hacia períodos de serenidad más prolongada. La serenidad es tu maestro interior. El maestro externo te ayuda a descubrir tu maestro interior. Cuando des con la serenidad, comprenderás que las emociones no son más que un mero juego de la mente.

Comprende que nunca puedes llegar a abandonar ninguna emoción intentando soltarla conscientemente. Cuando más intentas soltarla más luchas con ella. La emoción te perseguirá. El único modo es observar tus emociones. Al observarlas, las emociones desaparecerán.

Ahora mismo estás tan enredado en tus emociones que no puedes verte a ti mismo como distinto a ellas. Cuando empiezas a observar empiezas a crear una distancia entre ti y tus emociones. Poco a poco, la distancia irá aumentando y un día, el observador desaparecerá de la escena.

Así pues, no necesitas esforzarte en soltar tus emociones. Ellas caerán por sí mismas. No necesitarás relacionarte más con ellas. Desaparecerán de tu ser. En ti tendrá lugar un cambio de conciencia. Te convertirás en una persona nueva.

Cuando te conviertes en observador no hay lugar para preocupaciones o dolores. En ti solo habrá una bella energía llamada amor. Entonces comprenderás el amor de la Existencia, el amor infinito que te envuelve a cada minuto.

Una anécdota:

Un hombre sabía que tenía un corazón muy débil.

Su familia siempre tenía cuidado al comunicarle cualquier noticia fuerte.

Un día, se enteraron de que su tío, tan sano, había muerto, dejándole un millón de dólares.

Todos se sentían muy alborotados y al mismo tiempo no sabían cómo comunicarle las novedades. Temían que pudiera morir al enterarse.

Así que uno de ellos sugirió: «Creo que es mejor llamar al médico de familia y pedirle que se encargue de esto».

Todos estuvieron de acuerdo.

Telefonearon al médico y le contaron el asunto.

El doctor les dijo: «No se preocupen, yo me encargaré. No es tan difícil como imaginan».

Llegó a la casa y se dirigió a la habitación donde estaba el hombre y empezó a hablar con él. Le preguntó como despreocupadamente: «¿Qué haría si de repente le dijeran que alguien le ha dado un millón de dólares en efectivo?».

El hombre contestó: «Le daría la mitad a usted, doctor».

El médico se cayó redondo y murió.

Estamos dispuestos a ver la vida como una obra de teatro cuando se trata de los demás, pero cuando nos toca a nosotros, ¡nos resulta difícil de digerir! Estamos siempre dispuestos a ofrecer consejos a los demás. Leí en un libro que un consejo es algo que le gusta dar a todo el mundo ¡pero que nadie está dispuesto a aceptar!

También puedes observar tu propia vida como si fueses un testigo. Puedes ser como un loto: no afectado por el agua pero emergiendo de sus profundidades. Entonces habrás aprendido a jugar el juego de la vida. Comprende lo siguiente: la Existencia intenta expresarse de continuo en muchas maneras. Nuestro papel es comprender y fluir con ella con una profunda conciencia.

Entiende que toda la creación fluye de acuerdo con la Existencia. Entonces soltarás automáticamente todas tus preocupaciones y ansiedades. Has de alcanzar un estado en que tu núcleo permanezca no afectado por lo que sucede a tu alrededor. Eso sucederá si comprendes que la existencia cambia continuamente.

Externamente pudieras expresas distintas emociones, pero en el hondón de tu ser, has de poder ver siempre que todos los incidentes externos son como las cuentas de un collar engarzadas en el hilo común de la existencia. El hilo es lo que las mantiene juntas.

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P: Pero no nos preocupamos intencionadamente. ¿Por qué dice entonces que causamos nuestras propias preocupaciones?

El estar preocupado se ha convertido en el estado inconsciente de tu mente. No tienes que prestarle ninguna atención. Simplemente sucede, ¡eso es todo! No has de realizar un esfuerzo consciente; está ahí, en ti, todo el tiempo.

Una anécdota:

Una mujer llamó a la recepción de un hotel y pidió ayuda a gritos.

La recepcionista fue a su habitación.

La mujer le gritó: «Ceo a un hombre desnudo en la ventana de la otra habitación».

La recepcionista miró por la ventana y vio a un hombre de pie con la parte superior del cuerpo desnuda.

Le dijo: «Señora, solo es la parte superior del cuerpo. ¿Cómo puede saber que está desnudo?».

La mujer gritó: «¡Súbase al armario y lo verá!».

Aunque todo esté bien, ¡buscamos preocupaciones con una linterna! No lo hacemos intencionadamente. Lo hacemos de la manera más natural. ¡Y ese es el problema! Nuestro estado mental ha de dar un giro de 180 grados.

Otra anécdota:

Un policía realizaba su ronda nocturna cuando vio una vaca muerta en mitad de una calle.

Empezó a arrastrar el cuerpo del animal hacia una calle secundaria.

Un viandante le preguntó por qué arrastraba al animal muerto de aquella manera.

El policía contestó: «Cuando informe de esto mañana, me será más fácil porque sé qué calle es esa».

Como no sabemos ser espontáneos, ¡nos preocupamos continuamente! Complicamos las cosas en nuestra vida a fin de que encajen en nuestro marco referencial. No vivimos de manera fluida. Cuando vives con fluidez no has de trabajar innecesariamente. Lo único que haces es disfrutar y seguir adelante.

Por ejemplo, si ahora te digo que deberías sentirte siempre dichoso, ¡empezarás a preocuparte acerca de cómo ser dichoso! Solo sabes empezar algo preocupándote; ese es el problema. Por eso la mayoría de las veces que me preguntas algo, nunca te contesto nada concreto o con muchas palabras. Siempre te digo algunas frases abstractas para que tu mente no empiece a preocuparse, pero al mismo tiempo te proporciono la energía para que lo comprendas e implementes.

P: ¿Entonces cómo empezamos a hacer lo que nos dice si no empezamos a preocuparnos?

No tienes más que absorber la energía e inspiración que hay tras mis palabras y empezar a vivir en el presente. Eso es todo. Cuando dejas que la lógica haga aparición, los problemas surgen.

Solo has de sentir la energía tras mis palabras, lo que llamo el silencio, el silencio con el que intento entrar en ti todo el tiempo. Ese silencio acabará conduciéndote donde ha de llevarte. Nunca intentes comprender el verdadero significado de mis palabras. Tengo mi propio diccionario, ¡mientras que tú tienes el tuyo! Y no cuadra. Así que absorbe la energía. La energía es inteligencia. Te guiará.

Nunca te quedes con las palabras. Solo los intelectuales acérrimos coleccionan palabras y más palabras. Recopilan palabras y cada vez están más confusos. Recopilan palabras creyendo que en cierto momento lograrán cierta claridad, pero eso nunca sucede.

Todo lo que digo, aunque parezca contradictorio, es la verdad completa del momento en que la digo. Todo lo que digo es la verdad completa de ese momento en que hablo. Pero no puedes limitarte a inferir solo a partir de mis palabras. Así que de momento, simplemente acéptalas con ánimo de experimentar. Eso te proporcionará la energía e inteligencia para seguir.

Así que no escuches con el intelecto. Escucha en profunda meditación. Sea cual fuere tu emoción o camino en ese momento del tiempo, profundiza en él y escúchame. Basta con eso. Automáticamente te sentirás henchido de energía y claridad. Te estoy ofreciendo todos los secretos básicos.

Si te aferras a mis palabras, te preocuparás de que tal vez las olvides. Empezarás a anotarlas. Te digo que en el momento en que empiezas a anotar cosas, no estás entendiendo nada. Ni estarás absorbiendo la energía tras las palabras ni habrás anotado completamente todo. Irás a casa con un montón de notas garabateadas que días más tarde acabarán tiradas en algún rincón de tu casa. Luego, más adelante, cuando las vuelvas a mirar, no podrás darle ningún sentido a todo aquello.

Se parece a lo siguiente: digamos que lees un libro y retienes en tu cabeza únicamente las dos últimas páginas. ¿Serías capaz de componer todo el libro únicamente con esas dos páginas? ¡No! De la misma manera, no intentes anotas unas pocas palabras mías y trates a partir de ellas de recordarlo todo. Permanece totalmente presente mientras hablo. Basta con eso.

Esas palabras te penetrarán y harán el trabajo si estás totalmente presente. Así que escucha con tu ser, no con la mente. No te preocupes de olvidar esas palabras. Cuando entiendes algo y te transforma, nunca lo olvidas. Si lo olvidas querrá decir ¡que no lo entendiste!

No solo me refiero a mis palabras: no te aferres a nada. Si todos los momentos están de paso, si son pasajeros, ¿a qué puedes aferrarte? Si te aferras obtendrás desdicha tras desdicha. Tampoco tiene sentido pensar en el futuro. Todavía no ha llegado. ¿En qué piensas? El futuro también llegará solo en forma de presente. Así que concéntrate en el presente.

Cuando estás en el presente no has de elegir nada. La preocupación surge básicamente porque estás en el pasado o en el futuro y no dejas de elegir. Cuando decides no elegir y aceptar y beber totalmente la experiencia, entonces no hay de qué preocuparse.

La gente me dice: «Swamiji, me entra miedo cuando pienso que el mundo pudiera acabarse de repente».

¿Y qué, si el mundo se acaba? Si el mundo llega a su fin, todo el mundo acabará con él. ¡No quedará nada ni nadie para que alguien pudiera preocuparse por ello! Te preocupabas por adelantado solo porque en el mundo había algo de lo que preocuparse. Si el mundo mismo llega a su fin, entonces no habrá nada de lo que preocuparse. ¡Pero resulta que también te preocupa eso!

¿Te das cuenta de lo contradictoria que es la mente? Se preocupa si hay algo de qué preocuparse y también a preocupa si no hay nada de lo que preocuparse. ¡Pero a la vez quiere estar libre de preocupaciones todo el tiempo!

En realidad, todas tus emociones no son más que el juego del inconsciente en ti. Cuando vives con atención total, nunca te controlan las emociones. Por eso repito una y otra vez que te inundes de atención.

Ya lo ves, tus preocupaciones, tus palabras, realmente suponen la diferencia entre el éxito o el fracaso de tu vida. Han conseguido un enorme poder, para influirte a ti y a los demás. Por ejemplo, ¿qué pasa inmediatamente cuando digo la palabra «vaca»? En tu mente aparece una figura con 4 patas, 2 cuernos y una cola. Una simple palabra de 4 letras ¡puede hacer que en tu mente aparezca una imagen. Las palabras son muy poderosas. Cuando no respetamos las palabras y las utilizamos de manera errónea, estamos buscándonos problemas.

Una anécdota:

Birbal, un maestro iluminado, y Akbar, su rey, caminaban juntos por las calles. Vieron a un vendedor de sándalo y Akbar le dijo a Birbal: «No sé por qué me da la impresión de que debería colgar a ese hombre».

Un mes más tarde, pasaron junto al mismo vendedor de sándalo y en esta ocasión Akbar dijo: «Qué raro, ¡pero siento que debería darle a ese hombre una donación ahora mismo!».

Birbal contestó al cabo de un buen rato: «Hace un mes, el negocio del vendedor de sándalo estaba mal, cuando él os vio pasar y pensó para sí que si vos ibais a morir, los cortesanos vendrían a la tienda a comprar mucha madera de sándalo para vuestra pira funeraria. De él emanaron esas vibraciones negativas, que hicieron que vos sintieseis odio hacia él. Yo le compré inmediatamente mucha madera para hacer maderas y sillas para nuestro reino. Hoy, se siente muy agradecido hacia vos y habéis captado sus vibraciones positivas, y por eso ahora sentís que deberíais darle algo!».

Comprende que tus pensamientos tienen mucho poder. Por ello es importante que tengas pensamientos positivos y una configuración mental libre de preocupaciones.

Section 8

P: Hay libros que dicen que «no hay que alterarse por cosas insignificantes». Pero los detalles importan, ¿no es cierto?

Cuando funcionas con inteligencia no caerás en la categoría de alterarte por cosas insignificantes.

Una anécdota:

Un joven fue a visitar a un amigo. Le encontró rascando el papel de la pared. Le preguntó: «¿Vas a volver a pintar?». El amigo contestó: «Me cambio de casa».

Ya lo ves, no puedes ignorar las cosas pequeñas. Pero deberías ser lo suficiente inteligente como para prestarles únicamente la atención que merecen, o empezarás a pasarlo más. No escuches a la gente que te diga que no hay que prestar atención a los detalles, a las cosas pequeñas. Recuerda que agujeros pequeños pueden llegar a hundir un barco grande. Opera con tu inteligencia y atención y sabrá cuáles son verdaderamente las cosas insignificantes.

Si estás convencido, si no albergas dudas de que necesitas hacer todas esas cosas insignificantes, automáticamente hallarás la energía para hacerlas. Cuando no estás del todo convencido, careces de la energía y convicción necesarias para dedicarte a ellas. Tu inteligencia no acabará de apoyarte, porque la inteligencia es energía y la energía es inteligencia.

Si te preocupas demasiado por cosas insignificantes, entonces hay algo que falla en algún sitio. Ten muy claro que de las autocontradicciones surgen todo tipo de desventuras. No tienes totalmente claro lo que quieres hacer y por eso eres incapaz de hacerlo. Para que llegue esa claridad es necesario que alimentes tu propia inteligencia.

Cuando aparece la inteligencia, las autocontradicciones desaparecen y empiezas a integrarte. Cuando empiezas a integrarte, la inteligencia se desarrolla más. Se trata de un ciclo en el que has de entrar. También es el ciclo que puede llegar a despejar tus preocupaciones.

Si realmente te interesa abandonar tu cháchara interior y tus preocupaciones, podrías intentarlo con un pequeño ejercicio. Piensa en todas las cosas que te alegran. Decide que solo permitirás que tu mente esté únicamente presente en esas cosas y en nada más. Obtendrás la energía necesaria para conseguir hacerlo y luego olvidarte. Intenta el ejercicio y comprobarás que conservas mucha energía.

Comprende que le has dado mucho poder a tus preocupaciones al hablar cada vez más de ellas. Por ejemplo, cuando un ama de casa descuelga el teléfono, empezará a contarle a su amiga que la asistenta de la casa no apareció ese día. Esa es su depresión ese día. Si te deprimes porque la asistenta no ha aparecido y realmente quieres dejarlo atrás, ¡entonces lo mejor es que hagas el trabajo tú misma! ¿No te parece más lógico?

¿Pero qué haces? No dejas de hablar sobre el tema, esperando que tu amiga empiece a alimentar tu depresión. Si no simpatiza contigo o si te dice que así es la vida y que mejor que pases a otra cosa, llamarás a otra amiga y le contarás ¡lo desconsiderada que fue la primera! Piensa y si realmente quisieras seguir adelante con tu vida, apreciarías las palabras de la amiga, ¿no?

¿Pero por qué reaccionas al contrario? La razón es que te sientes muy cómoda hablando de tus preocupaciones y no quieres encontrar una salida.

Si empiezas con este pequeño ejercicio, comprobarás que tus preocupaciones desaparecen y que adquieres una nueva configuración mental. Descubrirás una oleada de energía en tu interior porque toda la energía que pasabas albergando ese tipo de preocupaciones, ¡ahora está disponible!

Realiza una honesta comprobación en ti mismo y descubre si no estarás secretamente alimentando tus preocupaciones o si estás dispuesto a lanzarte a la transformación.

Cuando dejes de perseguir preocupaciones, serás capaz de ver cómo los demás están atrapados sin remisión en ese ciclo. Podrás observar cómo magnifican sus preocupaciones hablando interminablemente de ellas. Esas charlas sobre preocupaciones es lo que denomino ¡«preocuparse de la preocupación»! Solo desaparecerá cuando puedas observarlo. Hasta entonces, hasta que te conviertas en el observador, seguirás atrapado en las emociones, dándoles mucho poder y control sobre ti. No te estoy pidiendo que huyas de las preocupaciones. Lo que te digo es que no las magnifiques al hablar de ellas. No malgastes en ellas tu energía. En lugar de eso,

enfócalas hacia lo que es necesario hacer y dejarán de preocuparte. Abórdalas sin pérdida de tiempo, eso es todo.

Investígate para saber si estás empezando a sentirte cómodo con tus preocupaciones. Esa es la escala para comprobar si las preocupaciones te controlan o si tú las controlas a ellas. Si te sientes cómodo hablando de las mismas repetidamente, sin hacer nada al respecto, entonces es que las preocupaciones te controlan. No te regodees en ellas y enfócalas correctamente, ¡y entonces serás tú el que las controles!

P: Swamiji**, anteriormente dijo algo sobre beber. Mi marido bebe y afirma que lo hace para olvidar sus preocupaciones. ¿Qué puedo hacer?**

Como ya dije, se trata de un problema bastante común y si tu esposo estuviera aquí, habría sido beneficioso para él. Si analizas el hábito de beber, entenderás lo autocontradictorio que resulta. Permíteme que lo explique:

Bebes para sentirte alegre, pero acabas sintiéndote miserablemente desdichado.

Bebes para que consideren que eres sociable, de manera que la sociedad te acepte, ¡pero acabas discutiendo mucho!

Bebes para parecer sofisticado pero acabas pareciendo insufrible.

Bebes para poder dormir y olvidar todas tus preocupaciones, pero ¡cuando te levantas te sientes mucho más cansado que nunca!

Bebes para experimentar éxtasis, ¡pero acabas sintiéndote deprimido!

Bebes para sentir confianza pero acabas asustándote de ti mismo.

Bebes para mantener la conversación pero acabas siendo incoherente.

Bebes para que tus problemas se disuelvan, ¡pero en realidad se multiplican!

Esa es la verdad ¡y lo sabes mejor que yo! Ahora dime, honestamente, ¿vale la pena beber? Así de autocontradictorio eres, pero no solo sobre esta cuestión, sino en todos los asuntos de la vida. Si supieras con claridad lo que quieres hacer e invirtieses toda tu energía en esa dirección, te desarrollarías continuamente y experimentarías alegría. Entonces nunca serías autocontradictorio.

Cada vez que bebas, hazlo totalmente consciente. Cada vez que bebas, bebe conscientemente, poco a poco, observando cada uno de tus movimientos, degustando cada gota de la bebida y observando cómo reacciona tu cuerpo. Conviértelo en un proceso lleno de aguda atención. Te aseguro que si lo haces cada vez que decides beber, no tendrás que dejar el hábito, sino que el hábito te dejará a ti para siempre.

La adicción a cualquier cosa es un proceso inconsciente o mecánico. No solo es adicción a la bebida o al tabaco. Es adicción incluso a la religión. A la gente que reza inconsciente y mecánicamente, que sigue una rutina, le resulta difícil saltarse aunque solo sea la oración un día. Para esas personas, es una adicción y por eso, cuando se la saltan, sienten ansiedad. Lo mismo que le sucede a un alcohólico, que no puede beber su copa por la noche y que empieza a temblar inseguro, la persona que es religiosa de manera mecánica sentirá un gran vacío si no puede llevar a cabo su rutina de oraciones.

La clave es comprender la diferencia entre hacer las cosas con conciencia o hacerlas mecánicamente, por temor. Hacer cosas de la primera manera nunca significará para ti una atadura. No te atará al tiempo ni al espacio. Serás el dueño y señor. Hacer las cosas de la segunda forma te atará, te obligará, y te sentirás desgraciado. Serás un esclavo.

Para abandonar una adicción, inúndala de conciencia. Se transformará de la manera adecuada. Nunca creas que necesites abandonar una adicción. Todo aquello a lo que te resistas, persistirá. Simplemente necesitas transformarla a través de una profunda conciencia. Cuando comprendes el lenguaje de la transformación es que estás en el camino adecuado, recorres el sendero de la apertura.

¡Lo que digo es muy práctico!

Section 9

La gente me dice:«Swamiji, resulta muy inspirador escucharle. Ahora lo que hemos de hacer es aplicarlo a nuestra vida cotidiana y ver si funciona».

Solo digo cosas prácticas, siempre. Nunca creas que hablo de cosas que no puedan realizarse en la vida cotidiana.

Si fuera alguien que se sienta en el bosque y os dijese esas cosas, seríais liberes de pensar que lo que digo no es práctico. Pero aquí estoy, ¡dirigiendo un movimiento global para la transformación! En realidad, todo lo que hago repite el mismo vedanta – textos antiguos– pero con palabras distintas, en el contexto moderno, para que te sientas cómodo al escucharlas; para que sientas que es importante para ti y las sigas. Si leyeras estas ideas en un libro, simplemente estarían pasando de la cabeza del escritor a la tuya. No habría margen para ninguna experiencia. Pero cuando escuchas esas palabras de boca de un ser iluminado, de alguien que lo hace desde la experiencia del alma, penetrarán profundamente en ti y te otorgarán el resultado deseado.

No estoy compartiendo mi comportamiento contigo. Estoy compartiendo mi experiencia, mi vida, contigo. Cuando hablo desde mi ser, has de tocar el tuyo. Transformará tu vida. No hay otra manera.

Vivekananda habló por primera vez en Chicago, en el Parlamento Mundial de las Religiones: «Mis queridos hermanos y hermanas americanas...». ¡Quedó grabado que el auditorio atronó de aplausos! Una mujer escribió: «No solo fue el aplauso. Se ganó a toda la nación. Sentimos como si nos traspasase una corriente de amor, ¡como si nos traspasase el ser...!». Más tarde le preguntó a Vivekananda cómo había sucedido y él contestó: «Porque salía de mi interior».

Vivekananda habló desde su ser. Cuando las palabras emanan del cerebro, alcanzarán el cerebro de la otra persona, y a eso lo denominan «comunicación». Cuando las palabras emanan del corazón, alcanzan el corazón de la otra persona y a eso se le llama «comunión». No basta con la comunicación. Hemos de aprender cómo comunicar. Hablo desde el fondo de mi corazón, para que escuchéis de todo corazón.

Cuando el orador habla con totalidad, el oyente está obligado a escuchar con totalidad. Su vida será transformada. Si tu vida no se conmueve por mis palabras, carezco de autoridad para hablar. Eres muy libre de dudar de la verdad de mi experiencia. Si sientes que mis palabras no han podido transformar tu vida, no hay ninguna necesidad de que ocultes tus sentimientos. Sácalos. ¡Pero no hay ninguna posibilidad de que no te hayas conmovido!

Si escuchas con el corazón observarás cómo operan esas palabras en tu vida, de manera automática, cuando llegue el momento. Solo un maestro inseguro de sí mismo necesita urgir a sus discípulos a regresar a sus casas y practicar sus palabras. Cuando un maestro habla, basta con escuchar. Escucha totalmente y la transformación sucederá.

La Chandogya Upanishad lo describe bellamente. El maestro le dice al discípulo: tat tvam asi, eres Eso. ¡El discípulo realiza la experiencia espiritual con solo escuchar! Eso es posible cuando tanto maestro como discípulo actúan con totalidad.

Cuando estás junto a un maestro, las palabras son totalmente irrelevantes. Lo que provoca la verdadera transformación en ti es estar junto a un maestro en silencio y absorbiéndole. ¿Pero qué hacer? Estás tan pillado con tu parloteo interior... Así que utilizo palabras para silenciarte. Porque si no hablo, tú hablarás continuamente en tu interior, diseccionando y analizando el pasado, preocupándote por el futuro, alcanzando conclusiones, juzgando y cosas por el estilo. Pero si hablo, absorberás intensamente mis palabras por temor a perder el hilo. ¡Pero yo utilizo esa ocasión para entrar en ti!

Cuando un maestro habla, en realidad está silente en su interior. Pero en los demás, aunque estén silentes, ¡hablan en su interior! La charla interior está ahí. Esa es la diferencia. No tienes más que observar lo que sucede en ti cuando estás en silencio. Invariablemente, tu silencio no es más que una confusión inaudible. En tu interior, saltas como un momento de un tema al siguiente sin ninguna correlación.

Ahora entremos en una técnica de meditación llamada Manipuraka Shuddhi Kriya que limpiará el chakra manipuraka.

Emoción: preocupación

Chakra: manipuraka

Localización: región del ombligo

En sánscrito, manipuraka quiere decir «Ciudad de Joyas».

Este chakra permanece cerrado cuando te preocupas constantemente y florece ¡cuando dejas de preocuparte acerca de tus preocupaciones!

Técnica de meditación para expulsar las preocupaciones:

Manipuraka Shuddhi Kriya, una técnica del cristianismo.

Manipuraka Shuddhi Kriya

(Duración total: 30 minutos. A realizar en ayunas).

Manipuraka Shuddhi Kriya es una técnica de meditación tomada del cristianismo antiguo. Conocida como glossolalia, la técnica fue posteriormente adaptada por los sufíes como «galimatías». Esta técnica te vaciará de tus más profundos patrones mentales negativos y preocupaciones. Limpiará todas tus emociones reprimidas, así como la rabia y la preocupación. Una vez que realices esta técnica, te sentirás muy ligero en el chakra manipuraka, el centro energético situado en la región del ombligo, la zona de tus preocupaciones y complejos patrones mentales.

Esta técnica debería practicarse en ayunas, o al menos dos horas después de una de las comidas principales.

Permanece de pie con los ojos cerrados.

Entra profundamente en la región del ombligo y siente lo pesada que está. Contiene todas tus preocupaciones. Concéntrate en esta región durante un minuto. Intenta sentir toda la cólera y la preocupación encerradas en tu interior debido a diversas razones.

A continuación, empieza a crear sonidos sin sentido a partir de la zona del ombligo, con toda la fuerza que puedas. No utilices palabras para gritar. Si utilizas palabras, solo se manifestarán emociones familiares y recientes, y además, las palabras dan paso solo a más palabras sin en realidad trabajar en las emociones subyacentes. Grita cualquier galimatías; solo eso abrirá tu inconsciente; solo eso abrirá las emociones profundamente ocultadas. Has gestos con las manos, grita, chilla; si hay lágrimas, déjalas brotar.

Hazlo con toda tu fuerza, para vomitar todos los sentimientos negativos. Recuerda los incidentes dolorosos. Visualiza a las personas implicadas y siente las emociones que formaron parte de esos incidentes. Saca todas las emociones. Sumérgete por completo en ellas. No seas consciente de nada más.

Para al cabo de veinte minutos. Con los ojos cerrados, siéntate en silencio durante los 10 minutos siguientes. Sé simplemente testigo de tus pensamientos. Siente la ligereza en la región del ombligo. Descubrirás que ahora hay ligereza y dicha. Sentirás todo el ser muy ligero y libre.

Abre los ojos, lenta, muy lentamente.

Capítulo 5