Chapter 22

VII – *La Responsabilidad «Upaayanam»*

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# **VII –** *La Responsabilidad «Upaayanam»*

La Responsabilidad significa vivir y responder a la vida desde la verdad de que eres el origen, y por lo tanto eres responsable de todos los sucesos que ocurren en ti y a tu alrededor.

1. Tres tipos de personas

¡Escucha! En el planeta Tierra existen tres tipos de personas: quienes se sienten responsables de todo, quienes se sienten responsables de algunas cosas y ¡las que no se sienten responsables de nada!

Quienes se sienten responsables devienen líderes, y quienes no se sienten responsables devienen esclavos.

Hay algunas personas que ¡ni siquiera se responsabilizan de sus propias acciones en su propia existencia! Como son incapaces de calibrar el resultado de sus acciones, siguen siendo esclavos para siempre.

El segundo tipo de personas se hacen responsables de sus propias acciones. Viven una vida de clase media con una casa, un coche, una esposa, dos hijos, lo que para mí es la neoclase media que está apareciendo en la India. ¿Pero puede resultar satisfactoria una vida vivida al nivel mediocre de la clase media?

El tercer tipo de personas es el de que se hacen responsables incluso de las acciones de los demás. Cuando te haces responsable incluso de las acciones de los demás y de la irresponsabilidad de los demás, te conviertes en un líder.

¡Esta es una pequeña anécdota que todo el mundo conoce!

Había una vez cuatro personas llamadas Todo el mundo, Alguien, Cualquiera y Nadie.

En una ocasión había que realizar un trabajo importante. ¿Pero quién lo haría?

Todo el mundo estaba seguro de que Alguien lo haría.

Cualquiera podría haberlo hecho, pero Nadie lo hizo.

Alguien se enfadó por ello porque era tarea de Todo el mundo.

Todo el mundo creyó que Cualquiera lo haría, pero Nadie lo hizo porque Todo el mundo no lo haría.

¡La cosa acabó en que Todo el mundo echó la culpa a Alguien cuando Nadie hizo lo que Cualquier podría haber hecho!

Una persona que no se siente responsable ni siquiera de sus propias acciones es un animal, es alguien que vive en un nivel de conciencia muy inferior. Una persona que solo se siente responsable de sus propias acciones es un ser humano, que vive en un nivel intermedio de consciencia. Una persona que se hace responsable incluso de las acciones de otras es divina, y vive en una conciencia de liderazgo, ishwaratva.

Aunque tus acciones no sean responsables de algo, aceptar la responsabilidad incluso de la falta de autenticidad e irresponsabilidad ajenas te convierte en un líder.

Actividad

A partir de hoy, declara que empezarás a hacerte responsable de tus propias acciones y de las de quienes te rodean.

Escribe de qué acciones te vas a hacer responsable. Repasa la lista a diario y la próxima ocasión en que veas a alguien cometiendo un error, acepta la responsabilidad que implique. Observa la diferencia en a) la manera en que te sientes sobre ti mismo y b) cómo te responde la otra persona.

2. Razón frente a la Responsabilidad

Cuando oímos hablar sobre hacernos responsables de todo, la pregunta más importante que tenemos en mente es: «¿Cómo puedo ser responsable de todo lo que ocurre a mi alrededor?».

Entiendo que se me puede responsabilizar de lo que sucede en mi interior, pero ¿cómo puedo ser responsable de lo que sucede fuera de mí? Por ejemplo, si en mi vida sucede un accidente, ¿cómo puedo ser responsable por ello?

¡Todo el mundo hace esa pregunta!

Permite que te responda.

Existe una diferencia importante entre ser la causa de algo, ¡y ser responsable de ello!

A veces pudieras no ser la razón de que suceda algo, pero si afecta a tu vida, entonces eres responsable de ese suceso. Por ejemplo, pudieras no ser la causa de la corrupción política en tu país, pero como ciudadano de ese país, eres responsable de ello. Siguiendo tu lógica pudieras no ser la razón, pero eso no significa que no seas responsable en realidad.

Has de saber que a menos que aceptes la responsabilidad, no vas a poder cambiar la situación ni expandir tu propio espacio interior.

Actividad

Confecciona una lista de cosas en tu vida de las que no seas la causa, pero de las que reconoces tu responsabilidad.

A continuación, resume cómo vas a hacerte responsable de esas cosas en tu vida.

3. Haz algo al respecto

Entiende que aunque no seas la razón de que ocurra algo, si te afecta, eres responsable de ello. Y puedes solucionarlo solo cuando aceptas la responsabilidad por ello. Un líder es responsable de hacer responsable a todo el mundo.

Por eso te digo que te sientas responsable de todo lo que veas. Si ves una barriada miserable, siéntete responsable por ello, si ves a un mendigo, siéntete responsable por ello. Siéntete responsable de todo. Eso es lo que el príncipe Siddhartha hizo... ¡y devino el Buda Gautama!

La historia de la vida del Buda cuenta que el joven príncipe Siddhartha salió por primera vez de su palacio y cómo le sacudió ver a gente pobre, enferma y moribunda por primera vez. También a nosotros nos sacude ver gente enferma o moribunda, ¿pero hacemos algo al respecto?

Cuando Siddhartha vio a un anciano, se sintió responsable. Cuando vio a un enfermo, se sintió responsable. Fue su sentido de la responsabilidad lo que hizo que Siddhartha tomase el camino espiritual para comprender la causa de la desdicha humana. Fue la responsabilidad lo que le transformó en Buda, el iluminado. ¡Por eso el budismo está tan lleno de responsabilidad!

La responsabilidad no solo te convierte en líder; puede hacerte divino.

Práctica

Confecciona una lista de cosas en tu vida cotidiana de la que no seas directamente responsable pero que te afecten. Por ejemplo, el vertedero cercano a tu casa, el que tu compañero de trabajo no lo haga bien, etc.

A continuación comprueba de qué modo puedes hacerte responsable de ello. Enumera lo que puedes hacer al respecto y conviértelo en una auténtica práctica.

4. ¿Eres un león o un zorro?

Por favor, comprende que si no te haces responsable te convertirás en vago y manipulador. ¡Porque has de hacer algo con tu energía, tu inteligencia y tus capacidades! Si no te plantas como un león acabarás siendo un zorro. Esa es la verdad.

En el tablero de anuncios de una empresa apareció en una ocasión una nota que decía:

«Esta firma no requiere ningún programa de aptitud física. Todo el mundo ya hace bastante ejercicio, corriendo para llegar a conclusiones precipitadas, saliendo volando y alocadamente, atropellando a la carrera a los jefes, machacando en hierro frío, apuñalando a los amigos por la espalda, esquivando responsabilidades y abriéndose camino a empellones».

Responsabilizar al otro no va a solucionar el problema. ¡Traza planes para tener éxito! El problema es que cuando trazas planes te quedas con una idea: «¿Qué hacer si eso falla?». Inmediatamente piensas en alguien a quien responsabilizar: «¡Le haré responsable por ello!». ¡No lo hagas! Responsabilizar a otro no te reportará el éxito. Cuando se te cruce el pensamiento de responsabilizar a otro, ¡córtalo! En lugar de ello encárgate de educarlo para que todo tenga éxito.

Si no estás dispuesto a hacerte responsable, en todas tus relaciones, estarás planeando cómo manipular a la persona. En el trabajo planearás cómo agradar al jefe y trasladar las culpas de todo lo que falle a tus compañeros de trabajo. Comprende que la jubilación no es algo que ocurra cuando dejas de ir a trabajar, sino cuando dejas de hacerte responsable.

Una pequeña anécdota:

Un paciente en un hospital volcó un vaso de agua, que se derramó por el suelo junto a su cama. El paciente temió que tal vez resbalase en el agua si se levantaba de la cama así que le pidió a la enfermera ayuda para secarla. El paciente no lo sabía, pero la política del hospital decía que los pequeños derrames eran responsabilidad de los auxiliares mientras que los grandes debían ser enjuagados por el equipo de limpieza del hospital.

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La auxiliar decidió que el agua derramada era mucha y llamó al equipo de limpieza. Llegó una limpiadora que aseguró que el agua derramada era poca. Tuvo lugar una discusión.

«No es mi responsabilidad —dijo la auxiliar— porque se trata de mucha agua». La mujer de la limpieza no estaba de acuerdo: «Pues tampoco es mía —dijo—, el charco es muy pequeño.»

El paciente, nervioso, escuchó durante un tiempo, luego tomó una jarra de agua de una mesa cercana y vertió su contenido en el suelo. «¿Es ahora lo bastante grande como para que se decidan?», preguntó. Lo era y ese fue el final de la discusión.

¿Reconoces la necedad de la situación? ¡Responsabilizar a otro no va a hacer que desaparezca lo que es tarea tuya!

¡Escucha! ¡TRABAJO SIN HACER + RAZÓN VÁLIDA no equivale a TRABAJO HECHO! Solo el trabajo hecho equivale a trabajo hecho.

Cuando no quieres responsabilizarte caerás de manera natural en la sonza para conseguir que alguien haga tu trabajo.

Práctica

Cada vez que te descubras intentando eludir alguna responsabilidad, pregúntate a ti mismo: «¿Estoy ahora siendo un león o un zorro?».

5. Tú atraes la situaciones de tu vida

Esta es otra bella historia que sucedió en la vida del Buda:

En una ocasión, cuando el Buda enseñaba a un grupo de gente, una de las personas del grupo empezó a insultarle con rabia.

El Buda escuchó pacientemente mientras el desconocido vomitó toda su rabia.

Luego le preguntó: «Si alguien te ofrece un regalo, y te niegas a aceptarlo, ¿con quien se quedará el regalo, contigo o con la otra persona?».

«¡Con el otro, desde luego! ¡Cualquier tonto lo sabe!», digo el hombre, con rabia.

«Entonces —dijo el Buda—, si yo me niego a aceptar tus insultos y tu rabia, ¿adónde irán a parar? ¿Quién sufrirá por ello?».

El hombre se quedó tan afectado que permaneció en silencio.+

Su cólera desapareció. De repente entró en el espacio de la pura escucha.

En ese espacio de escucha, el Buda derramó la enseñanza acerca de aceptar la responsabilidad de todos los efectos de las propias acciones.

Escucha: eres responsable de todas tus acciones, de las reacciones que atraes por parte de los demás y de todos los sucesos de tu vida. Cuando te haces consciente de tus palabras y pensamientos, y comprendes el impacto que tienen en tu vida, de manera natural te tornas consciente de tus acciones y sus efectos.

Por eso digo que la integridad te enseñará automáticamente responsabilidad. La integridad no es un simple voto, una simple palabra o una cosa simple. Su papel es suavizar tu pensamiento y alinearlo.

Cuando limpias tu espacio interior mediante el poder de la integridad, te das cuenta de que todas las contradicciones, conflictos y confusiones que llevas en tu interior son responsables de toda tu vida. Comprenderás que incluso atraes los accidentes que suceden en tu vida. Tanto si se trata de riqueza, pobreza, correcto o erróneo... Lo atraes todo —todo— a tu vida. Eres responsable de todo lo que sucede en ti y a tu alrededor. ¡Eres responsable de tu vida!

Actividad

Confecciona una lista de todo lo que has atraído en tu vida —riqueza, pobreza, correcto, erróneo, accidentes, éxitos—, todo.

A continuación contempla y escribe cómo has sido responsable de atraerlo a tu vida a través de tus pensamientos, palabras o acciones.

6. Facultar a los demás

¡Escucha! Tener te convierte en naturalmente responsable de compartir. Esa es la ley natural.

Una persona con ojos es responsable de ofrecer los beneficios de la vista a alguien ciego. Una persona rica es responsable de guiar a un pobre hacia la riqueza. Una persona con poder es responsable de convertir a gente sin poder en poderosa. Una persona con mucha energía es responsable de inspirar a gente con menos energía. Una persona con conocimiento es responsable de convertir en expertos a los ignorantes. Si eres poderoso eres responsable de convertir a los que carecen de poder en poderosos. Si eres rico eres responsable de convertir en ricos a los pobres.

¡No estoy diciendo que «repartas tu riqueza»! ¡No! Si eliges a diez pobres y repartes entre ellos toda tu riqueza, tendremos once pobres. ¡Así es! No. No te pido que repartas tu riqueza entre los pobres. Te estoy pidiendo que te hagas responsable de educarlos y hacerlos ricos. Eres responsable de compartir todo lo que poseas y hacer que aumente.

La tradición védica dice bellamente: «¡Annam bahukurveeta!» ¡Creemos y compartamos! Somos una sociedad agraria. La tradición védica era una civilización cerealista. Así que compartir ha sido nuestra manera de vivir. Por eso no hay ritual, festival o celebración que esté completo en la tradición india sin compartir comida. «¡Annam bahukurveeta!». Cuando posees, te haces responsable de elevar a todos los demás al mismo estado. Como yo tengo «responsabilidad», ¡tengo la responsabilidad de conseguir que todos los demás también tengan «responsabilidad»!

Ejercicio

Siguiendo el verdadero espíritu de la tradición védica, hazte responsable de compartir todo lo que tienes hasta el mayor grado posible.

Confecciona una lista de las cosas que tienes y de cómo te haces responsable de compartirlas con los demás. Por ejemplo, si eres rico, ¿cómo te responsabilizarás de ayudar a que otros también sean ricos? Si eres un triunfador, ¿cómo orientarás a otros para que también lleguen a triunfar?

7. Comprender el contexto

Cuando comprendes la verdad de que eres responsable de todo, comienza la posibilidad de expansión. Este tattva, este principio de responsabilidad, es enseñado por muchas organizaciones como método para hacerte más productivo, para que seas más útil en la organización o a veces para convertirte en un ciudadano mejor del país.

Escucha: sentir que eres responsable de todo no es solo una metodología o una técnica para aumentar tu productividad o convertirte en un ciudadano responsable. A mí no me financia ningún estado ni empresa. ¡Me sostiene el Cosmos! Solo enseño las leyes del Cosmos. No enseño responsabilidad para facilitar la formación del personal de las empresas. No estoy en contra de que seas un empleado responsable, pero no enseño responsabilidad solo para convertirte en un empleado o ciudadano responsable. ¡Enseño responsabilidad para convertirte en un ser iluminado!

Lo que realmente pretendo que realices a través de esos principios es jeevanmukti, el espacio de iluminación. Quiero que comprendas esos principios y experimentes la posibilidad de la expansión última. Has de comprender el contexto desde el que se comparten las enseñanzas.

Por ejemplo, ascender una montaña; visto desde el contexto de la cantidad de esfuerzo que has de invertir, te cansará. Pero si es una afición, un picnic, te rejuvenecerá. ¡Escucha! La misma acción en el contexto adecuado te da un resultado diferente. Un contexto erróneo te da un resultado diferente. Te digo ¡que eres el origen de todo! Y eres responsable de todo. Todo lo que sucede es tu responsabilidad. Solo cuando comprendes que eres responsable, sucede la posibilidad de expansión.

Por favor, entiende que cuando una semilla está lista para asumir la responsabilidad de convertirse en árbol, se desarrolla; se transforma a sí misma. Cuando un huevo asume la responsabilidad de convertirse en pollo o gallina, se desarrolla, expande y transforma a sí mismo. El punto de inflexión es la decisión de asumir la responsabilidad.

En cualquier campo, sea económico, empresarial o social, relacional o espiritual, cuando decides asumir la responsabilidad, la inflexión, la apertura, tiene lugar, la posibilidad se abre.