124. Aún en los tiempos más difíciles, un *sannyasi* se mantiene alerta y consciente de que la vida es un sueño pasajero.
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Aún en los tiempos más difíciles, un sannyasi se mantiene alerta y consciente de que la vida es un sueño pasajero.
Esta historia nos ilustra claramente como la mente siempre está pensando en aquello que no ha conseguido. El pasto del otro lado, siempre es más verde. Pero cuando vamos al otro lato, ¿qué pasa? ¡Sentimos que el pasto del lado opuesto es más verde! Brincamos de una cosa a otra, de un deseo al próximo, de un punto de vista al otro, pero raramente estamos felices.
Un sannyasi, es aquel que ve con claridad que todo está cambiando todo el tiempo y que todo es bello tal cual. También sabe que la belleza está en los ojos que la perciben. Es por eso que primero se da a la tarea de limpiar sus propios ojos. Los ojos son la ventana del alma, entonces su trabajo está en el mismo centro de su Ser. Si ves el mundo a través de un lente rojo, todo te parecerá rojo. Si lo ves a través de uno verde, te parecerá verde, pero si lo ves con ojos claros, todo te parecerá claro y hermoso. La existencia siempre ha sido hermosa, pero nos perdemos de verla tal cual. Sannyas es la decisión de ver claramente con los ojos.
Si la vida misma está siempre cambiando, entonces ¿por qué estamos siempre tratando de capturarla? Buda dijo en su Dhammapada, "La vida es como la luz de un rayo en el cielo." La vida es pasajera. Entonces ¿qué estamos tratando de hacer? Estamos tratando de lograr algo imposible. Nuestro trabajo es ver, disfrutar, y seguir adelante. Si todo es una manifestación de la Existencia, entonces ¿dónde cabe el ego o el miedo o la avaricia? Sannyas, por lo tanto, no cambia nada. Todo permanece igual, pero lo que cambia es la manera de ver las cosas. Sannyas simplemente sucede en ti. Sannyas no tiene nada que ver con el mundo exterior.
Sannyas es despertar el conductor. El cuerpo del hombre es como el carruaje y su consciencia es el conductor. El conductor se encuentra profundamente dormido y el carruaje se mueve según los caballos. Los cinco caballos son los sentidos, cada sentido con su propia idea tan diferente. Ninguno de ellos es la verdad. ¡Son solo ideas pasajeras!
Aún en los tiempos más difíciles, un sannyasi, se mantiene consciente de que ¡la vida es un sueño pasajero! Tiene una definición completamente diferente de lo que significa éxito o fracaso. Un samsari por otra parte, carga el éxito y el fracaso con él, a dondequiera que vaya. Es ahí donde empieza el problema.
Rendirse, amar, compasión, sannyas
Sannyas es decir "sí" a la Existencia. Decir "sí", es rendirse. Decir "sí", es amor y compasión.
La mente humana está condicionada para decir siempre "no". Decir "no" alimenta el ego. "Sí", hace al ego vulnerable, entonces la mente continúa diciendo "no". Sannyas es decir "sí" a la Existencia. La Existencia, la misma que te creó, está esperando para expresar su divinidad a través de ti. Al decir "sí", permites a la comedia divina de suceder a través de ti. Cuando la comedia divina sucede, las cosas van de acuerdo al fluir de la Existencia. Entonces, ¡todo se vuelve auspicioso!
En el esfuerzo al decir "sí", te ablandas. Sannyas, se trata de volverse más suave. Mientras que digas "no", te mantienes duro. Cuando haces un esfuerzo de decir "si", empiezas a suavizarte.
Todo empieza cuando tomas una decisión consciente. Es ahí donde el maestro juega su papel. Sannyas es decir "si" al maestro sin pedir una explicación. Cuando empiezas a confiar en el maestro completamente, sannyas empieza a suceder en ti. De alguna forma te llega un "clic", de que el maestro sabe mas que tú. Empiezas entonces a dejar a un lado tu mente y empiezas a tomar de la mano al maestro. Las manos del maestro siempre se extienden hacia ti, pero no estás listo para tomarlas. Una vez que el "si" empieza a suceder, entonces tomas sus manos.
Entonces se crea un espacio donde empieza el amor. El amor llega solo cuando empiezas a decir "si". Al hacerlo, no solo empiezas a amar, pero permites que la otra persona te ame también. Entonces ese espacio interior, que era antemano como una roca, empieza a suavizarse como algodón. Se empapa de amor. El amor no es tan solo hacia una persona o por alguna razón. Empiezas a comulgar con los árboles, con todo alrededor tuyo. Sientes que la vida es una canción, la canción de la Existencia, de la cual formas parte. Armonizas y fusionas con todo y con todos en tu entorno, incluyéndote a ti mismo. Tus acciones simplemente se vuelven una felicidad desbordante y un éxtasis que te envuelve todo el tiempo.