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42. *La seriedad es ego*

# *La seriedad es ego*

¿Qué es la seriedad?

La seriedad no es más que conceder una importancia indebida a algo, a costa de todo lo demás. Surge de la incapacidad de ver que toda la vida no es más que una obra de teatro que se desarrolla a cada minuto. La seriedad es el resultado de unas expectativas exageradas con respecto a la vida.

Una anécdota:

Dos críos levantaban castillos de arena en la playa.

De repente se pelearon y uno de ellos se enfadó y propinó una patada al castillo de arena.

El otro fue a quejarse al rey de lo ocurrido.

El rey empezó a reírse por dar tanta importancia o simples castillos de arena.

Pero el consejero del rey, un monje Zen, empezó a reírse del rey.

Preguntó: «Cuando peleas batallas y pierdes el sueño a causa de castillos de piedra, ¿por qué te ríes de esos niños que se pelean por castillos de arena?».

Si te fijas bien, toda nuestra seriedad ¡trata sobre castillos de arena! Para los niños, a esa edad, los castillos de arena son lo más, mientras que a la nuestra, lo son los castillos de piedra, eso es todo. Tanto si se trata de un castillo de arena o de uno de piedra, la seriedad subyacente es la misma, solo varía el objeto de la seriedad. Así que no te rías cuando los niños pelean por castillos de arena.

La seriedad cierra tu mente a la apertura y la libertad de la vida. Te torna soso y muerto. Limita tu pensamiento y hace que te aferres a los patrones familiares que conoces desde siempre. Te hace egoísta.

En un monasterio Zen había una competición entre los discípulos sobre quién tenía el mejor jardín.

Había un discípulo muy serio.

Se tomaba la competición muy en serio.

Siempre mantuvo su jardín limpio, ordenado y muy bien barrido y cuidado.

Estaba seguro de obtener el primer premio.

El día de la competición, el maestro visitó todos los jardines.

Luego regresó a sus estancias y clasificó los jardines.

El jardín del discípulo obtuvo la nota más baja.

Todo el mundo se quedó de piedra.

El discípulo fue a preguntarle la razón al maestro.

Le preguntó: «¿Qué tenía de malo mi jardín, maestro? ¿Por qué fue el que menos puntuó?».

El maestro le miró y preguntó: «¿Dónde están todas las hojas muertas?».

¡Un jardín mantenido de esa manera deja de estar vivo! Está muerto.

La seriedad mata la creatividad. Destruye la espontaneidad.

La ciencia ha demostrado que cuando ejecutas una tarea de manera relajada y ligera, tu capacidad de pensar y tomar decisiones aumenta de manera automática. La misma tarea realizada con seriedad aburre la mente.

Toda nuestra seriedad es enfermiza. Y cuando digo toda, quiero decir TODA. Y todas nuestras enfermedades se originan en la seriedad. La seriedad engendra la enfermedad y la enfermedad engendra seriedad.

Una noche me llamó por teléfono un hombre, que empezó a llorar.

Dijo: «¡Me postro a sus pies, Swamiji! Por favor, ayúdeme. ¡Estoy muy deprimido! ¡Voy a acabar con mi vida!», y otras cosas por el estilo.

Intenté tranquilizarle y finalmente dije: «¿Por qué no viene al ashram mañana por la mañana y pasa unos cuantos días conmigo? Veremos que puede hacerse».

Y él contestó: «¿Mañana, Swamiji? Verá... Mañana tengo que ir a la oficina... ¿Puedo ir la semana que viene?».

Así somos la mayoría: nos ponemos innecesariamente tensos a causa de nuestros pretendidos problemas. Basta una sacudida y nuestra seriedad se viene abajo. Cuando despertamos a la realidad, nos damos cuenta de lo insignificante que son nuestros problemas en realidad.

Cuando haces algo con demasiada seriedad, cuando te preocupas demasiado por el resultado, en realidad no te estás permitiendo actuar a nivel óptimo.

Sí, claro, necesitas trazar planes, necesitas pensar de antemano, pero con sinceridad, no con seriedad. Seriedad no es lo mismo que sinceridad. Sinceridad es concentrarse en la tarea con entusiasmo y jovialidad. Sinceridad es hacer la tarea lo mejor posible sin preocuparse excesivamente del resultado.

Cuando estás serio no disfrutas; no te ríes. ¿Cómo podrías reírte cuando estás serio? O estas serio o te ríes. No puedes hacer ambas cosas a la vez a causa de la definición de seriedad.

Pero cuando eres sincero, puedes mostrarte risueño y juguetón. Puedes continuar de una manera festiva y alegre, y como has acabado la tarea, ¡has sido sincero!

Con sinceridad no hay preocupación, solo entusiasmo.

Cuando estás serio, eres egoísta, porque no aciertas a ver que todo el asunto no es más que una obra teatral cósmica. Sientes que eres una entidad separada... Demasiado «yo», y por ello te pones serio. Si comprendes que todo no es sino una representación teatral cósmica, nunca te pondrás serio. Cuando esa comprensión tiene lugar a nivel profundo, haces las cosas por la pura alegría de sintonizar con la representación cósmica o Existencia.