1. Paramahamsa Nithyananda
# Paramahamsa Nithyananda
Extracto de conversaciones en talleres de meditación sobre los chakras como el Programa Spurana Ananda (ASP) y el Programa de la dicha Vida (LBP).
Publicado por Nithyananda Publishers
| Introducción25 Sé una fuente de energía de amor42 Vivir sin preocupaciones 75 Transformar la lujuria en amor divino 126 Hacer frente al miedo 167 Eres único 199 Abandona el ego 239 Florece en gratitud 286 Apéndice 336 | Interacción6 | |
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Capítulo 1
Interacción
Te doy la bienvenida con todo mi amor y respeto.
Has llegado hasta aquí con algunas expectativas y esperanzas de poder aumentar tu conocimiento; de adquirir alguna nueva perspectiva vital; de ver si puedes vivir tu vida de una manera mejor.
Quiero decirte algunas cosas antes de entrar en materia para que puedas extraer el máximo beneficio de tu estancia aquí.
¡Primero vacíate!
Puede que antes de llegar aquí hayas estado en otros sitios, escuchado otras muchas charlas, practicado multitud de técnicas. Todo eso está muy bien. Solo una cosa: mientras estés aquí, estate totalmente aquí, eso es todo.
Deja atrás todo el conocimiento que puedas haber reunido en otros lugares y luego ven aquí. Ya habrás visto el cartel de fuera que dice: «Deja los zapatos y la mente fuera». Tal vez te hayas preguntado qué quería decir. Quiere decir: cuando dejes los zapatos fuera, ¡decide dejar también tu mente fuera! Deja todos los conocimientos que has reunido junto a los zapatos y entra. Podrás recogerlo cuando salgas. No te preocupes, nadie se lo llevará. No corre ningún peligro. Tal vez alguien se lleve tus zapatos, pero tu mente no la tocará nadie. ¡Te lo garantizo!
La gente es incapaz de manejar su propia mente, ¡así que no es probable que toque la tuya!
Cuando llegas con una mente vacía, sin prejuicios, puedes absorber lo que digo en su totalidad. Si vienes con tus conocimientos, estarás comparando continuamente cada una de mis palabras con lo que sabes al respecto, con lo que has oído sobre el tema de boca de alguien en el pasado, y pasarás por alto lo que intento decirte. Solo puedes absorberme cuando hay espacio en ti. Si ya estás lleno, no puedes captarme.
Una anécdota:
Un profesor erudito de Occidente se entrevistó con un maestro Zen en Oriente, en Japón.
El profesor había investigado lo suyo en muchas áreas de estudio.
Fue a ver al maestro a fin de obtener algo de conocimiento espiritual, de comprender mejor la espiritualidad.
Llegó al lugar donde estaba el maestro y encontró a este preparando té.
El maestro le vio y le hizo una seña para que se sentase, mientras continuaba preparando el té.
El profesor se sentó y al cabo de un rato empezó a hablar sobre su formación, todos sus estudios, sus descubrimientos, sus viajes por el mundo, sus experiencias con gentes diversas y sus conclusiones sobre varios temas.
El maestro acabó de preparar el té y colocó dos tazas frente a ellos.
Empezó a verter té en la taza del profesor.
Vertió y vertió y poco a poco el té empezó a rebosar.
El té desbordó el platillo y fluyó por la mesa.
El profesor observaba lo sucedido.
No pudo contenerse más.
Gritó: «¿Pero qué está haciendo, Maestro? ¡Deje de servir! ¡El té está rebosando la taza!».
El maestro se detuvo y dijo tranquilamente: «Y usted también».
¡El profesor estaba tan repleto como la taza! Todo lo que el maestro pudiera decirle le rebosaría, pues ya estaba lleno.
El profesor entendió con esas palabras lo que el maestro trataba de decirle.
Así que entiende: si realmente quieres obtener algo, sé como una taza vacía. Permanece totalmente abierto y receptivo. Sé como un niño, inocente y curioso, como una esponja, dispuesto a absorber; con eso bastará.
Tres tipos de conocimiento
Ya ves, existen tres tipos de conocimiento. El primero es el conocimiento intelectual, el conocimiento mental. Para ello solo necesitas la mente, nada más. Bastará además si prestas atención y tienes buena memoria. Además puedes aplicar la lógica, si tienes. Algo de sentido común para relacionar cosas y comprender. Este es el tipo de conocimiento que adquieres en el colegio, en los libros. Para aprender matemáticas y ciencia basta con la mente. Puedes convertirte en un gran matemático o en un científico importante.
El segundo tipo de conocimiento es el conocimiento del corazón. En este caso necesitas utilizar también el corazón, no solo la mente. El arte, la música, la poesía, la danza... todo ello entra en esta categoría. Si solo utilizas la mente, no sucederá nada. También has de utilizar el corazón. Para pintar, escribir poemas y cantar necesitas expresar emociones. Todo eso son creaciones. Son expresiones que proceden de tu corazón. ¿Puedes escribir un poema sin emociones? ¿Puede un artista dibujar y pintar utilizando únicamente la cabeza? ¡No! Necesita conectar con su corazón, y luego dejarse fluir.
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Únicamente con la mente puedes alcanzar ciertas cuestiones, obtener algunas técnicas sobre escribir poemas o pintar, pero en última instancia, todo saldrá de tu corazón.
El tercer tipo de conocimiento es el conocimiento espiritual. Un conocimiento que no procede ni de la mente ni del corazón, ¡sino de tu ser!
En realidad, ni siquiera podemos llamarlo conocimiento; se trata de una profunda comprensión que está más allá de tu lógica. No puede enseñarse ni buscarse. Solo puede llegar a través de una profunda comunión... al nivel del ser.
Siempre le digo a la gente: no puedo enseñaros espiritualidad, ¡pero podéis aprender! Es posible aprender con solo absorber estas palabras a nivel del ser... como energía. La energía tras las palabras del maestro es tan potente que si lo permites, puede penetrarte y alcanzarte al nivel del ser. Puede provocar una transformación que no puede darse únicamente con palabras mentales y emociones del corazón.
Cuando hablo, lo hago a partir de mi experiencia de la verdad esencial; desde mi ser. Así que cuando escuches, escucha totalmente, desde tu ser. Solo entonces podrás obtener una vislumbre de la experiencia tras las palabras. No estoy aquí simplemente para ofrecerte palabras. Estoy aquí para llevarte más allá de las palabras. Si permaneces aquí con una presencia aguda y silencio, podrás ir más allá de las palabras y vislumbrar tu propio ser.
Confía y permanece abierto
Muy bien, modifiquemos un poco la manera de sentarnos. Cuando te sientes, no lo hagas con tus familiares, amigos o conocidos. Siéntate al azar, junto a alguien que no conozcas mucho, que no te resulte muy familiar. Cuando te sientas con gente que conoces, estás obligado a intercambiar miradas y palabras mientras hablo. Si te sientas con desconocidos podrás absorberme mejor, por ti mismo.
Otra cosa: mientras tiene lugar la sesión todo fluye con armonía, se crea en la habitación una energía vibrante, una profunda comunión entre los asistentes y yo. No la interrumpas llegando tarde. Se rompería la fluidez. Es como dar con un badén, un tope en el camino, cuando se circula con fluidez por la carretera. El tope es solo una pequeña interrupción, pero para pasar por encima hay que reducir la velocidad, superarlo y volver a acelerar. La fluidez se interrumpe.
Y por favor, apaga el teléfono móvil. ¡Es otro interruptor muy común en la actualidad! De hecho, puede hacer que el periplo se convierta en una viaje lleno de baches, ¡un tope tras otro! ¡Estoy seguro de que todos los presentes tienen un móvil!
Luego, mientras estamos aquí, no hay que ponerse serio ni pesado. Hay que ser sincero al escuchar y hacerlo con una mente abierta. No hay que esperar experimentar a Dios ¡en la primera sesión! Lo ideal es una actitud ligera y sencilla, sin expectativas. Eso nos permitirá recibir mucho más.
Lo siguiente sería decidir dejar el ego social fuera e intentar ser una persona corriente mientras estés aquí. El ashram y la presencia del maestro es el mejor laboratorio para que puedas experimentar contigo mismo, soltar el ego y desterrar tus ilusiones, a fin de comprender que eres una hermosa parte de la Existencia. Así que aunque seas alguien importante en la sociedad, intenta ser alguien común y corriente. Mézclate con todo el mundo desde el corazón. Aparte de mis palabras, cada momento de interacción, cada momento de estar simplemente presente, puede causar una transformación en ti. Solo has de estar presente, eso es todo.
Una anécdota:
Había un gran maestro Zen, un maestro iluminado.
Un día llegó para verle el gobernador de Japón.
El gobernador envió su tarjeta de visita al maestro.
Ponía lo siguiente: «Zak-San. Gobernador de Japón».
El maestro miró un momento la tarjeta y dijo:
«¡No tengo nada que hablar con ese idiota!».
«¡Que se largue lo antes posible!».
Los maestros Zen pueden ser muy duros cuando intentan romperle a alguien la mente, el ego. Nunca dudan a la hora de mostrarse duros con las palabras. La energía tras sus palabras puede atravesar y transformar a una persona.
El discípulo volvió junto al gobernador, le devolvió la tarjeta y repitió lo que el maestro le dijera.
El gobernador miró la tarjeta y comprendió. Era una persona inteligente... no solo intelectual, ¡sino también inteligente!
Tachó tranquilamente las palabras «Gobernador de Japón», y volvió a entregársela al discípulo.
El maestro le echó un vistazo y dijo: «¡Hazle pasar!».
Todos nuestros títulos y nombramientos no son más que meras etiquetas que nos ha colgado la sociedad. Y nosotros creemos que somos esas etiquetas. ¡Olvidamos que no somos las etiquetas sino lo que hay dentro! Las etiquetas nos parecen fenomenales. Pero nunca puedes acercarte a un maestro con ese tipo de etiquetas. ¡Nunca llegarás a conocer la Existencia con tus etiquetas. Un maestro es Existencia en forma humana.
No puede decirse que lo que hiciera el gobernador estuviera mal. Tal vez sea la manera de hacerlo en la sociedad, ajustarse a los protocolos sociales, pero con un maestro, la conciencia debe dar un paso adelante ¡y hay que dejar el ego atrás!
Algo transpira entre el maestro y el buscador. Comparten algo del mundo interior. Cuando eso sucede, las etiquetas del mundo exterior pueden interponerse. Olvidarse de la personalidad es espiritualidad, porque la personalidad pertenece a la sociedad. Estamos aquí para descubrir nuestra individualidad, nuestra naturaleza inherente, la soledad que disfrutamos en el vientre materno, nuestra conexión con la Existencia: ¡la única conexión que hemos de hallar y celebrar!
¡Decídete a experimentar!
Cuando escuchas lo que digo, tu mente funciona de dos maneras. Una es con duda y la otra es creyendo.
La duda es la manera de funcionar de la mente intelectual. Con la duda llega demasiada lógica y razonamiento, que se interponen en el camino del recibir. Cuando eso es lo que sucede, no te enteras de nada.
Lo mismo sucede con el creer a ciegas: no te enteras de nada. Comprende que no has de creer en nadie, y por supuesto tampoco en mí. Los llamados «creyentes» son las personas más débiles de todas, porque hace falta mucho valor para vivir sin creencias. Cuando no tienes ni una creencia, no necesitas un sistema de seguridad que apoye tus acciones.
No dispones de una idea prefabricada que te diga lo que has de pensar y cómo has de actuar. Carecer de creencia requiere de un gran valor, porque has de depender en tu propia inteligencia para todo y eso te hace sentir inseguro y vacilante.
Tanto la duda como la fe son las dos caras de la misma moneda: tu mente. A un nivel muy profundo, tu mayor duda conllevará algo de fe y tu fe más grande implicará cierta duda. ¡Te lo aseguro!
¿Qué hacer, pues? ¿Cómo escuchar?
Escucha simplemente con una mente abierta, con disposición a experimentar, eso es todo. Cuando estás dispuesto a experimentar, lo estás a traducir las enseñanzas en vida práctica. Cuando te digo: «El sol sale por el este», no necesitas creer ni dudar. No tienes más que madrugar a la mañana siguiente y verlo por ti mismo, ¡como si fuera un experimento!
Esa es la manera adecuada. Recíbelo todo con una mente abierta y experimenta lo que digo en cada momento. No es necesario tener fe. Basta con la voluntad de experimentar. Toma lo que digo como una hipótesis, intégrala en tu vida y comprueba por ti mismo si funciona o no. Para saber si una manzana está rica, no tienes que creer o dudar. ¡No tienes más que darle un bocado para saberlo!
Deja de buscar, ¡ya eres dicha!
Una y otra vez, los rishis y maestros de antaño, han repetido que la verdadera naturaleza del ser humano es la dicha. Muchos maestros han aparecido en el planeta Tierra a lo largo de los años. Tanto si se trataba del Buda o de Cristo, de Krishna o de Mahavir, el núcleo de su mensaje fue el mismo. Todos dijeron que la verdadera naturaleza del ser humano es dicha y todos ofrecieron técnicas para conectar con esa dicha.
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Sus expresiones pudieran ser distintas, pero su mensaje fue el mismo. Claro, desde luego, una y otra vez la gente no comprendió el mensaje porque se aferraba al maestro en lugar de al mensaje. Esa es la razón del fanatismo, de las guerras de religión y de todas las cosas por el estilo que suceden en el planeta Tierra.
Sea como fuere, todos esos maestros tenían el mismo mensaje, que el núcleo del ser humano es gozo, y que todos sus esfuerzos tienen por objeto buscar ese espacio interior, ese espacio de dicha en su interior. Pero debido al condicionamiento social y las distracciones, el ser humano olvida su propósito y empieza a buscar esa dicha en cosas mundanas: en objetos materiales, en los nombres, formas y etiquetas que le proporciona la sociedad, las relaciones, las carreras profesionales y todo lo demás.
Una anécdota:
Un anciano fue con su familia al cine.
La película acababa de empezar cuando el hombre de repente empezó a buscar algo a oscuras por el suelo.
Su nieta, que estaba sentada a su lado, se sintió contrariada y le preguntó qué hacía en el suelo.
El abuelo dijo: «Querida, he perdido mi chicle. Se me ha caído».
La niña se irritó más y dijo: «Abuelo, no pasa nada, déjalo. Luego compramos más. Ahora atiende a la película».
El viejo dijo: «Pero es que yo solo quiero ese chicle».
La niña dijo: «Abuelo, no seas niño. Ya compraremos más».
«Pero cariño, es que tiene pegada mi dentadura», contestó el abuelo.
Ya ves, lo que buscamos de verdad es otra cosa, ¡pero tratamos de encontrarlo en el nombre de otra cosa! Buscamos en el nombre de tantas cosas... Y al final, aunque obtengamos todas esas cosas, seguimos sintiendo que hay algo que nos falta. Existe ciertamente un anhelo en nosotros. Comprende que ese anhelo es porque aunque en realidad lo que buscamos es dicha, tratamos de hallarla en nombre de otras cosas. Por eso nos sentimos vacíos. Nuestro ser nos llama pero nunca le escuchamos. Ignoramos por completo nuestro ser porque estamos muy sumergidos en el mundo exterior.
A menos que nos centremos en nuestro ser, no experimentaremos la totalidad; no experimentaremos satisfacción. Podemos llenarnos con nuestros logros mundanales, pero no satisfacernos. Y como no estamos satisfechos, el anhelo sigue ahí. Y volvemos a buscar en el mundo exterior. Cuando nos centramos interiormente, nos satisfacemos a cada minuto, hagamos lo que hagamos en el mundo exterior, porque la satisfacción, la realización, no procede de lo que hacemos; proviene del ser, del interior.
Así que debemos profundizar en lo que los maestros han repetido una y otra vez. No vale limitarse a buscar sin detenerse para obtener una vislumbre de la verdad que radica en las palabras del maestro. Te convertirías en un viajero, en alguien de paso, y eso es todo.
Este concepto de viajar es como «tratar de agarrar un libro, pero no agarrarlo». Puede haber algo como ¿tratar de agarrar un libro? ¡O lo agarras o no! ¿Cómo puedes tratar de agarrarlo? Cuando dices que estás tratando de agarrarlo, ¡te estás engañando a ti mismo! No puedes engañar a otros porque saben que no es posible.
Es algo así: la gente que carece de la capacidad de hacer dinero, afirma que como quiere ser muy honrada, es incapaz de hacer dinero. En realidad, esas personas no tienen la capacidad para ello, esa es la verdad. Pero lo justifican con otras razones.
De la misma manera, cuando no podemos dar un salto a la espiritualidad real, y al mismo tiempo no estamos dispuestos a confesar que no sabemos nada al respecto, creamos nuestras propias filosofías y vamos por ahí contando: «Estoy a punto de iluminarme, ¡lo sé todo de la espiritualidad¡». Mantenemos el ego vivo. Utilizamos el «ego buscador» como intermediario entre la verdad y nosotros.
De la misma manera que los amortiguadores del coche impide que nos lastimemos en la carretera, el ego buscador nos mantiene alejados de la realidad. Hace las veces de parachoques entre la verdad y nosotros. En la comodidad de ese parachoques, ¡llegamos a la conclusión de que fuimos buscadores toda nuestra vida!
Sea lo que fuere lo que diga durante estos días, trata de escuchar con total atención e intenta comprender la médula, la trama que subyace a todo. Luego podrás crear un ti un espacio para que tenga lugar la transformación. De otro modo no harás sino coleccionar palabras y buscar todo el tiempo. A menos que en ti tenga lugar la transformación, todas las palabras serán inútiles. Has de utilizar una conciencia concentrada, solo entonces será posible la transformación.
Y tenlo muy claro: aunque en esta sala haya mil personas, te estoy hablando a ti. Y cuando digo a ti, quiere decir a TI. En cada uno de los presentes hay una trama subyacente; así que no hay que aplicar lo que digo a los demás. No te estarías enterando de nada.
Por lo general, cuando oímos algo acerca de la salud, nos lo aplicamos inmediatamente a nosotros mismos y vemos cuál es nuestra situación; podemos dedicarnos a comprobar si tenemos algunos de los síntomas mencionados. Si te hablo sobre la piel, sentirás tu piel y lo verás; si te hablo del corazón, sentirás el latido de tu corazón. Pero cuando escuchamos algo sobre espiritualidad, resulta que ¡siempre lo aplicamos a los demás! A nuestra familia, amigos y vecinos, ¡pero nunca a nosotros mismos! El problema radica en que siempre que pienses: «Ah, eso lo conozco muy bien. Ese mensaje es para que mi esposo cambie de manera de ser. Espero que haya captado el mensaje».
Cuando hablemos de preocupaciones, de inmediato imaginarás cuánto se preocupa tu madre, ¡olvidándote de lo que tú te preocupas! Te lo digo porque tú también te preocupas. Probablemente tu madre se preocupe más que tú, pero esa no es la cuestión.
Has de comprender que todas las palabras son para ti. Llegaran como una flecha, trayendo la energía de transformación. No la esquives. Permite que te penetre y transforme. No sigas comprobando si otras personas muestran señales de haber comprendido.
Si de verdad comprendes todo, entonces no deberías tener preocupación alguna, ni sentir ningún tipo de descontento, dolor, miedo, pasión, celos o ego. ¿No es cierto? Pero todo eso está en tu interior. Eso demuestra que no han acabado de interiorizarlo del todo. En primer lugar, has de saber que no sabes. ¡Así al menos sabrás que no sabes! Y aunque ni siquiera sepas que no sabes, ¡entonces tampoco sabrás que no sabes!
P: Pero, estamos realizando un viaje hacia el conocimiento de nosotros mismos, así que a estas alturas puede que sepamos parcialmente...
Deja que te diga algo: en una experiencia espiritual profunda, no hay viaje que valga. Es una experiencia del momento, eso es todo. Todo nuestro supuesto saber solo crea un espacio en nuestro interior hacia el saber total. Pero en última instancia, en el sentido profundo, o sabemos o no sabemos. Pero cuando sabemos más y más, ¡más claro tenemos que no sabemos nada! Eso basta para motivarnos de cara al verdadero conocimiento.
En el primer capítulo de la Bhagavad Gita, el «Arjuna Vishaada Yoga», que es el Yoga de la aflicción de Arjuna, este habla y Krishna permanece en silencio. Solo cuando Arjuna acaba entregándose, diciendo: «No sé nada», está listo para recibir el mensaje de Krishna.
Aunque Krishna y Arjuna eran amigos, aunque pudieran haber compartido otros cientos de situaciones más relajadas, Arjuna no recibió antes la Bhagavad Gita.
¿Por qué?
Porque hasta entonces Arjuna no estuvo lo suficientemente maduro como para recibir la Gita. Solo cuando pronunció las palabras «No sé nada», estuvo cualificado para saber. La condición básica para el progreso espiritual es tener muy claro que no sabes nada. Es el primer paso hacia el verdadero saber.
Así que haz preguntas y deja las cosas claras tanto para ti como para los demás. Solo si haces preguntas podrán disponerse las cosas de manera más práctica, de una forma más adaptada a tu vida.
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Algunos creen que darán la impresión de ser tontos si hacen algunas de las preguntas que albergan. Y yo digo: si haces preguntas, parecerás tonto; pero si no las haces ¡serás un tonto! Así que si hay por ahí cualquier concepto con el que no estás de acuerdo, levanta la mano, por favor, y aclarémoslo.
P: En estos días aquí intentamos destruir todas nuestras negatividades y renacer como una persona nueva...
Comprende lo siguiente: en el planeta Tierra no puede haber destrucción alguna. Siempre ha existido únicamente la transformación. Todas las denominadas emociones negativas como cólera, celos y lujuria pueden transformarse en emociones positivas como amor puro, gratitud y compasión.
La sociedad siempre te enseña a dividirte y destruirte. Nunca te enseña a integrarte. Coloca una cuña en tu interior entre ti y ti, de manera que pueda acceder a controlarte. Siempre te habla en el lenguaje entre inferior y superior. Te hace creer que eres inferior y hace que pelees contigo mismo.
La sociedad solo puede controlarte si consigue que te sientas caótico interiormente. Así que primero te hace sentir que no eres bueno y luego se saca de la manga los remedios para arreglarlo. Así es como empiezas a hablar en ese tipo de lenguaje inferior.
Una anécdota:
Un hombre padecía un resfriado común.
Fue a ver al médico para pedirle alguna medicina.
Se trataba de un resfriado común. El médico le observó durante unos instantes y dijo: «Haga una cosa. Salga un rato por la noche y que le dé el viento frío. Luego regrese a la consulta».
El paciente se quedó de una pieza. Dijo: «Pero doctor, si hago eso atraparé una neumonía».
Y el médico le contestó: «Sí. Pero puedo curar la neumonía con mucha facilidad».
La sociedad te convierte en algo y luego te enseña maneras para dejar de serlo. Entiéndelo bien: no hay elevado o inferior, no hay bien ni mal. Solo hay transformación. Cuando aprendes a mirar con conciencia, automáticamente te transformas. Ese es siempre el enfoque del maestro. Nunca te divide, siempre te integra. Te enseña a observar e integrar.
El maestro nunca te dice que eres negativo. No hay nada negativo. Lo que denominas negativo y positivo no son más que los dos extremos del mismo espectro. Lo negativo no es ninguna entidad física que debas destruir. Si te transformas, te trasladas por el espectro hacia energías positivas más elevadas. Eso es todo.
Como ya dije antes, la transformación es posible si permaneces abierto y receptivo a lo que suceda aquí.
P: Hemos leído en muchos libros que nuestra mente no es sino maya o ilusión y que todas nuestras preguntas son solo una ilusión. ¿Qué puede decirnos, por favor, al respecto?
¡Vuelve a aparecer la famosa pregunta sobre maya! En primer lugar: no crees confusión en ti mismo con lecturas complicadas. En segundo: comprende con claridad que con la mente no hay nada que comprender. El misterio de la vida no puede solventarse con la mente. No puedes conocer el propósito de tu vida con la mente. Por eso dicen que la mente es ilusión.
El primer paso para solventar el misterio de nuestra vida es «soltar la mente». Si permites que la mente juegue, continuarás jugando, eso es todo. Jugarás vida tras vida. Nunca aplacarás tu profunda sed interior. Probablemente tu ego buscador quede satisfecho, pero no sirve de nada. Solo lograrás estar más confuso interiormente.
Intenta trasladar tu centro de operaciones de la mente al corazón o el ser. Si operas con la mente como centro, solo obtendrás preguntas y más preguntas. Con las preguntas, no puedes llegar a saber. Solo puedes llegar a saber con conciencia, con atención.
Si operas con el corazón, la conciencia y la comprensión se manifestarán en ti y automáticamente tus preguntas empezarán a disolverse, de la misma manera que cuando amanece la oscuridad simplemente desaparece. Cuando la conciencia suceda en ti, la comprensión llegará y tus preguntas se disolverán.
Empezarás a comprender cosas ¡antes de llegar a preguntártelas! De este modo es como se disuelven las preguntas. Resulta un tanto difícil entenderlo, pero una vez que tengas una experiencia al respecto, sabrás exactamente a lo que me refiero con conciencia. Las preguntas desaparecerán y te sumergirás en una constante comprensión.
Si entiendes lo que quiero decir, no necesitarás preocuparte de maya o ilusión. Además de comprender intelectualmente mis palabras, la meditación puede ayudarte a cambiar a la modalidad de conciencia con mayor facilidad. Podemos pasarnos horas hablando de maya y de la ilusión, pero lo único que conseguirás es acabar más confundido.
En lugar de ello, vale la pena conocer las soluciones que nos ayudarán a vivir más inteligentemente; con eso basta. Quiero decirte algo: maya o ilusión es todo lo que tu mente proyecta, y esa es la razón por la que digo que no te preocupes de maya. En su lugar, empieza a vivir con más atención, más conscientemente. Ello ocasionará que la cuestión de maya deje de ser relevante.
Como dije anteriormente, la dicha es algo que sucede continuamente en nosotros. Esa es la verdad. Pero no hacemos más que detener el fluir de la dicha, y como resultado sufrimos. La dicha no es algo que puedas conseguir de fuera y mantener en tu interior. No. Es tu naturaleza inherente. Cuando llegas a este mundo, estás en un estado de dicha, de beatitud. Al ser condicionado por la sociedad, te apartas de ella. Luego empiezas a buscar fuera de ti la manera de recuperarla.
Veremos cómo detener la pérdida de dicha. Cuando digo dicha, no me refiero a la felicidad ordinaria que sentimos en nuestras vidas cotidianas. La felicidad ordinaria es resultado de algo que sucede exteriormente: alguna feliz ocasión, algún beneficio material, algunas buenas noticias, una relación que funcionó, algo que tiene que ver con una persona o una cosa del mundo exterior. Ese tipo de felicidad depende exclusivamente de personas y circunstancias externas a nosotros. Y ese tipo de felicidad es la que también nos conduce a la tristeza, pues las personas y las circunstancias no dejan de cambiar. No son siempre las mismas. Su comportamiento es
diferente en momentos distintos. Y cuando su comportamiento cambia, ¡nuestra felicidad también lo hace!
La dicha de la que hablo es distinta. Se trata exclusivamente de un estado interno, de ti mismo, que no está de ninguna manera relacionado con incidentes del mundo exterior. Es tu núcleo, tu estado permanente. Cuando lo descubras, te convertirás en un dichoso observador del mundo exterior. Participarás en él totalmente pero sin perder tu dicha.
Una anécdota:
Había un anciano en una familia al que no había manera de complacer.
Era tozudo y gruñón, por mucho que su familia intentase animarle.
Sus hijos y nietos le visitaban e intentaban animarle, pero no dejaba de ser un gruñón.
De repente, un día, se volvió amable y alegre.
Su familia se sorprendió ante tamaña y súbita transformación.
Su nieta le preguntó: «Abuelo, ¿cómo es que has cambiado tan de repente?».
El viejo contestó: «Toda mi vida he intentado a toda costa tener una mente contenta, pero nunca lo conseguí. Así que he decidido contentarme con ello».
¡Todo es una proyección de nuestra mente! Podemos decidir cómo queremos ser. Todo está en la mente. Con ayuda de la mente podemos detener el flujo de dicha desde el interior. Esa es la verdad.
Comprende lo siguiente: lo que llena todo el cosmos es una conciencia universal y hay una conciencia individual que nos llena a nosotros. El propósito del ser humano es establecer una conexión entre ambas. Cuando esa conexión tiene lugar, se dice que el ser humano está iluminado o que vive en una dicha eterna o en nithyananda. Nithyananda significa dicha eterna.
Al escuchar las palabras de todos los grandes maestros y practicar todas las técnicas de meditación, nos hacemos cada vez más conscientes de esta conexión e intentamos experimentarla. Porque una vez que la conexión se establece, ¡todo se torna más fácil en el mundo interior y en el exterior!
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Existen dos tipos de personas: quienes luchan con otras y ganan, y quienes luchan consigo mismas y ganan. Luchar con los demás es fácil. No es nada del otro mundo. Pero luchar con uno mismo es bien difícil. Cuando se es valiente, uno lucha consigo mismo y vence. Destruyes lo que no eres tú y emerges como un ser dichoso: floreces.
El mayor desafío del ser humano es darse cuenta de todas sus posibilidades, de su potencial. Eso puede conseguirse únicamente cuando se traslada al interior y se purifica
una y otra vez hasta que se torna lo suficientemente inteligente como para no acumular más.
Lo cierto es que la palabra swami hace referencia a aquel que ha realizado todo su potencial. Todas nuestras dificultades en el planeta Tierra tienen su origen en que no somos capaces de comprender nuestro potencial. Como dice el dicho: el león al que no se le permita ser león se convertirá en zorro. Si no se nos permite realizar toda nuestra energía potencial, empezaremos a expresarla de manera errónea, bien de manera autodestructiva o destruyendo a otros.
Así que la energía creativa, el potencial energético, debería poder expresarse sin restricciones. Por una parte, la sociedad debería permitírnoslo, y nosotros también deberíamos conocer la técnica para hacerlo. Swami apunta a quien ha realizado su energía potencial, a quien se expresa tal y como es; a quien está totalmente sintonizado con su ser, que es dichoso.
Cuentan con un tremendo potencial. Una y otra vez, psicólogos y místicos han afirmado que el ser humano no utiliza todo su potencial. ¿Dónde está? ¿Dónde nos hemos atascado? ¿Por qué no podemos realizar todo nuestro potencial?
Necesitamos el coraje necesario para soltar y explorar, eso es todo. Entonces conoceremos las repuestas de todas esas preguntas. Cuando empieces a explorar con sinceridad, experimentarás un giro de la conciencia, y eso giro abrirá un espacio en el que podrás florecer.
Cuando floreces te conviertes en un rey. Vives como un señor en este planeta. Tal vez la gente disponga de todas las comodidades, el dinero, el conocimiento posible y de cualquier otra cosa. Pero seguirán siendo pordioseros si no acaban de descubrir su espacio interior. Descubrir tu ser es hacerte rico. La riqueza interior es la verdadera riqueza.
Nos hemos involucrado tanto con lo que sucede exteriormente que seguimos ignorando por completo nuestro espacio interior. Estamos tan atrapados en la aventura del mundo exterior que nos perdemos las maravillosas aventuras del mundo interior. Nos perdemos lo que los grandes rishis y maestros han experimentado en sus vidas. Esa experiencia es lo que quiero compartir contigo.
P: ¿Cómo definiría la espiritualidad en pocas palabras?
La espiritualidad no es más que el florecimiento de cuatro cosas en ti: salud física, salud mental, relaciones interpersonales fluidas y la capacidad de responder con espontaneidad (lo que denomino responsabilidad).
La salud física es estar libre de enfermedades. Cuando vas al médico, debe darte unos resultados que indiquen que clínicamente estás bien.
La segunda —la salud mental—, es estar libre de todos los patrones negativos de pensamiento, subconscientes y profundamente arraigados, como son preocupaciones, dolor, celos, descontento, ego, lujuria, etc.
La tercera —relaciones interpersonales— es tener una relación fluida con todos los que te rodean. No basta con mostrarse cordial con todos. Debes poder establecer cualquier tipo de interacción con todas las personas, ¡sin sentir presión ni dolor! En el momento en que sientas presión o dolor, significará que en tu interior existe algún bloqueo, algún bloqueo en tu salud mental.
La cuarta —la capacidad de responder con espontaneidad— es lo que se denomina responsabilidad. Cuando puedes aceptar la responsabilidad, cuando eres capaz de decir «sí» a todo con espontaneidad, estás expandiendo ese preciso momento y la energía fluirá por ti para lograrlo. Claro está, dependerá de ti utilizar esa energía para realizar esa tarea. Cuando actúas así, te expandes.
Así que si en ti florecen esas cuatro cosas, entonces eres espiritualidad. Y cuando eso sucede no importa que trabajes de lo que trabajes, estés casado o soltero, seas joven o viejo.
P: ¿Qué puede decir sobre la alimentación vegetariana y el comer productos no vegetarianos?
En primer lugar, no hay que ir por ahí diciendo a los demás que no consuman alimentos no vegetarianos. En asuntos que se desconocen es mejor no implicarse, pues ¡acabaríamos teniendo problemas! Algunas cuestiones no pueden resolverse mediante el razonamiento lógico. Si le decimos a las personas que no consuman alimentos no vegetarianos, contestarán que al igual que los animales, las plantas también tienen vida, y que por qué hay que comérselas. ¿Qué les contestarás? Es un tema inagotable.
Puedo decirte lo siguiente: el cuerpo humano, empezando por los dientes, está diseñado para masticar y digerir únicamente alimentos vegetarianos. Yo soy totalmente vegetariano. Consumo alimentos vegetarianos porque le sientan bien a mi cuerpo. Muchos maestros comen alimentos no vegetarianos. Claro está, cuando maestros iluminados hacen ciertas cosas, no podemos juzgarlos, porque sus acciones no pueden ser traducidas por nuestro diccionario corriente. Estaríamos malinterpretando y equivocándonos en la cuestión.
Solo una cosa: no hay que clasificar a las personas basándose en sus hábitos alimentarios y no hay que obligarles a dejar de comer alimentos no vegetarianos.
Una anécdota:
Cuando la televisión llegó a la India, llevaron un aparato a cierto hogar de mendicantes.
Todos excepto uno veían los programas de televisión en el aparato.
El que nunca veía la televisión solía acudir al presidente del hogar y quejarse de que los demás veían la televisión durante muchas horas.
Tras quejarse unas cuantas veces, el presidente le dijo: «Usted también debería ver la televisión a partir de mañana.»
El hombre se quedó de piedra y preguntó por qué.
El presidente le contestó lo siguiente: «Usted no es feliz al no verla y por eso se queja de los otros. Desea ver la televisión pero no lo hace porque quiere sentirse sólido interiormente. ¡Pero esa represión es la que hace que se queje!».
Ya lo ves: si no eres completamente feliz absteniéndote de comer alimentos no vegetarianos, acabarás queriendo obligar a otros a que se hagan vegetarianos. Cuando estés totalmente metido en algo, no sentirás necesidad de obligar a nadie a hacer lo mismo. Cuando lo hagas con dudas o sin ganas, pretenderás empujar a otros a que lo hagan ellos. Esa es la escala para comprobar si haces algo a fondo o no. Cuando estás metido a fondo, te basta con ser tú, sin quejas. Así no molestarás a nadie más. Les dejarás su libertad.
De hecho, podría llegar incluso a decir que quienes consumen alimentos no vegetarianos durante una hora al día y se olvidan de ello, están mejor que quienes comen vegetariano y ¡piensan en comida no vegetariana todo el día!
Una anécdota:
Un maestro Zen y su discípulo se dirigían andando hacia la ciudad.
De camino llegaron a un río. En la orilla había una bella mujer.
Cuando les vio, le pidió al maestro que le ayudase a cruzar el río.
Sin dudarlo, el maestro cargó con ella y la condujo a la otra orilla, la dejó allí y regresó.
El discípulo se quedó patidifuso ante lo que vio. Ardía interiormente.
Mientras continuaron su camino hacia la ciudad, no pudo aguantar más y preguntó: «Maestro, ¿cómo ha podido tocar y cargar con una chica joven?».
El maestro contestó: «Hace ya un rato que la dejé, ¿por qué sigues cargando con ella?».
Los maestros siempre responden al que hace la pregunta, no a la pregunta en sí misma. En esta historia, el maestro podría haber explicado al discípulo que una persona iluminada está más allá de los géneros. Pero no lo hizo. Lo que hizo fue conseguir que el discípulo comprendiese que el bloqueo estaba en la mente de éste, ¡no en la acción del maestro!
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Si te parece que no puedes renunciar a la comida no vegetariana sin anhelarla, consúmela hasta que deje de apetecerte por sí misma. Por favor, comprende que eso no significa que esté defendiendo la comida no vegetariana. La comida vegetariana le sienta bien a mi vida, a mi cuerpo y a mi mente, y por ello la consumo. Si quieres adoptar mi manera de vivir, hazte vegetariano. ¡Eso es todo!
Pero no la dejes de lado y luego la anheles, ni tortures a otras personas para que dejen de comer no vegetariano. Todos nos ocupamos de cuestiones menores como el vegetarianismo y nos pasamos horas dándole vueltas; ese es el problema.
Tres son las categorías a las que puedes pertenecer:
La primera sería no comer alimentos no vegetarianos y no pensar en ello. La segunda categoría sería, consumirlos y olvidarte del tema. La tercera categoría sería, no consumirlos pero sentir privación y por ello torturar a otras personas para que tampoco los consuman. ¡Por favor, no caigas en la tercera categoría!
P: Hay veces en que quiero hacer el bien, por ejemplo, cuando me desplazo en autobús, veo a un anciano y quiero cederle mi asiento, pero al final, cuando pienso en que tendré que ir de pie durante el resto del trayecto, no quiero hacerlo. Pero cuando quiero fumar un cigarrillo, obtengo un asentimiento interior total para hacerlo, diciendo que un cigarrillo no me arruinará la vida. ¿Por qué no puedo controlarme y hacer lo que es realmente correcto?
Verás, cuando te ocupas de algo con la mente, de algo que te ha llegado desde fuera, no percibes sus beneficios con claridad y profundidad, aunque lo comprendas a nivel intelectual. Pero cuando experimentas algo profundamente, se convierte en tu propia comprensión y por ello estás de acuerdo sin ningún problema.
El cigarrillo ha emergido de tu ser. Lo has experimentado por ti mismo. No es algo que alguien más te esté predicando; es tu propia experiencia. Así que tu corazón lo acepta.
Pero la felicidad que obtienes al ceder tu asiento a alguien en el autobús es algo que no has acabado de experimentar en profundidad. Te han dicho que está bien ofrecer tu asiento a un anciano en el autobús, eso es todo. Como mucho, podrías llegar a sentir
cierta satisfacción al seguir la etiqueta social, eso es todo. En el caso del cigarrillo, ¡te has convertido en la propia experiencia! Lo que no hayas experimentado por ti mismo no te atraerá ni tendrá ninguna fuerza sobre ti. Si ya hubieras experimentado realmente el gozo de ayudar a los demás, le habrías cedido el asiento al anciano.
Para que tenga lugar la verdadera experiencia, hace falta la meditación. Cuando meditemos, nuestro corazón, que es más duro que una piedra, florecerá y se volverá tan blando y sensible como el algodón, y sentiremos compasión hacia los demás.
Ahora, de momento, o bien leemos en alguna revista o nos dicen las personas mayores que está bien ceder el asiento a los ancianos en el autobús, y eso es todo. En lugar de eso, lo que debería suceder es que, esa sensación de ayudar debería florecer en nuestro interior y como consecuencia deberíamos ofrecer ayuda.
La sensibilidad se convertirá en una manera de vivir si la meditación ha sucedido en ti, o de lo contrario será justo algo superficial. La meditación es el taladro que empuja las enseñanzas recibidas con la cabeza hacia el corazón. Entonces, la justicia, la honradez y otras virtudes similares se convertirán en una forma de vivir. De otro modo, todas esas virtudes se quedarán en puro conocimiento intelectual, sin convertirse en conocimiento experiencial.
Gracias.

Capítulo 2
Introducción
Reprograma tu hardware y software
Antes de meternos a ver cómo funciona la mente, permíteme explicar algo sobre la mente y sobre cómo la presencia de un maestro puede cambiar totalmente la configuración mental de una persona.
En ti hay dos cosas: hardware y software. Tu mente es el software, tu cerebro el hardware. En la propia mente, que es el software, hay dos partes: la zona consciente y la zona inconsciente. La zona consciente es el verdadero software; ¡la zona inconsciente es el virus! La zona consciente puede limpiarse con las enseñanzas. La zona inconsciente puede limpiarse con meditación. Ahora bien, el hardware, que es el propio cerebro, necesita ser afinado para ajustarse a los cambios en el software, es decir, la nueva experiencia que se está creado mediante el cambio en el software. Eso puede suceder gracias a las bendiciones del maestro, recibiendo de él una iniciación.
Cuando limpias lo consciente y lo inconsciente y creas un efecto, el hardware quizá no pueda aguantar y asimilar ese efecto. Si hay iniciación del maestro, el hardware también cambia para asimilar ese efecto. En ausencia de un maestro vivo, la meditación constante y la enseñanza pueden cambiar el hardware. Nuestro actual hardware son surcos creados por los samskaras (recuerdos pasados) almacenados en el cerebro. Una vez que entre en funcionamiento el nuevo software, el hardware empezará a cambiar lentamente. Pero si deseas un cambio inmediato en el hardware, la presencia del maestro es lo adecuado. Cambiará de inmediato el hardware.
A veces, sin ni siquiera cambiar el software, el hardware puede modificarse y la persona ¡empieza a irradiar directamente el software adecuado! Es algo que puede darse cuando un discípulo está totalmente abierto al maestro; se está enamorando del maestro sin razón aparente. A veces un discípulo se enamora del maestro sin razón aparente. Tal vez no se sienta atraído por sus enseñanzas o sus técnicas de meditación; simplemente se enamora, eso es todo. En ese caso, es posible que el hardware cambie de inmediato. Ese tipo de discípulos irradiarán simplemente la cualidad de las enseñanzas y de la meditación sin ni siquiera pasar por ellas.
Por el momento, tanto el hardware como el software que hay en ti miran hacia el exterior, hacia el mundo exterior. Si adquieres la comprensión adecuada, de repente el software se torna entrante; entra hacia dentro, hacia la espiritualidad, hacia un proceso de limpieza. La porción consciente se limpia mediante las enseñanzas y la inconsciente con meditación. Pero incluso aunque el software gire hacia el interior, tal vez el hardware no pueda manejarlo. Entonces el hardware intentará, de manera natural, y de la mejor forma que le sea posible, cambiar lentamente. Pero tras haber recibido una enseñanza y haber meditado, el hardware cambiará de inmediato y empezará a soportar el nuevo software. Se aprestará a integrar la nueva experiencia. Hay que comprender
claramente este concepto para que puedas aportar la conciencia suficiente a fin de permitir que la transformación suceda en ti.
¿Cómo funciona la mente?
¿Cómo funciona la mente? Observa este diagrama que aparece aquí. Se trata de un diagrama que muestra la manera en que se procesa la información que entra por la vista; en realidad, no solo la información a través de la vista, sino la información a través de los cinco sentidos: olfato, oído, gusto, tacto y vista. Tomamos la vista como ejemplo. Permite que te explique.

Cuando ves algo, el ojo es el primero que lo ve. En sánscrito hay algo que se llama chakshu, que digitaliza la información que ve el ojo. Es algo parecido a un procesador digital de imágenes, el DSP. Este chakshu convierte la señal o el input en un archivo digital. Esta conversión le sucede a la información recibida a través de los cinco sentidos, no solo de la vista.
Luego el archivo va a parar a la memoria. En sánscrito, llamamos a esta parte chitta. En la memoria se trabaja un poco en el archivo. Por ejemplo, si ahora me estás viendo, el archivo está siendo procesado a través del chakshu, y luego llevado a chitta, la memoria, y la memoria empieza analizando la información. Lleva a cabo un proceso de
eliminación en el archivo realizado. Empieza diciendo: «No es un animal, no es una planta, no es una piedra, etc.». El proceso de eliminación lo lleva a cabo citta.
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Luego el archivo va a la mente o manas. La mente realiza la tarea de identificar el archivo. Dice: «Es un ser humano; un ser humano que está dando una clase». La mente concluye: «Eso es».
A continuación, el archivo da un salto cuántico hasta el ego, y el ego decide basándose en tus experiencias pasadas, cuál será tu siguiente acción o decisión. Si has tenido experiencias pasadas con clases similares, como yoga o meditación, y te han ido bien, si crees que te han ayudado, entonces decidirás sentarte aquí, ¡o bien considerarás que es mejor marcharte!
Intenta comprender este proceso: me estás viendo. La vista pasa la información a chakshu, que la convierte en una señal digital. Luego la memoria realiza toda la tarea de eliminación del archivo: «No es esto...», «no es esto...». Después la mente realiza la identificación del archivo: «Es esto». A continuación el archivo da un salto cuántico hasta el ego. Ahí decides basándote en tus experiencias pasadas, si sentarte aquí o abandonar la sala.
El proceso de eliminación frente al de identificación puede comprenderse con más facilidad al entender lo siguiente:
Digamos que quieres encontrar la palabra «casa» en el diccionario. Empiezas con la letra «A» y eliminas: A no, B no, hasta llegar a la «C». Hasta llegar a la letra «C» ha tenido lugar un proceso de eliminación. Una vez que llegas a la «C» empieza el proceso de identificación. Empiezas identificando «CA», luego «CAS» y finalmente llegas a «CASA».
En el proceso de identificación también hay eliminación, pero no puede considerarse como tal porque toda tu actitud ha cambiado durante ese tiempo. Hasta llegar a la «C», ni siquiera mirabas nada; solo eliminabas. Una vez llegado a la «C», esta se convierte en un punto de vista. Luego empiezas a buscar CA, CAS, etc.
Así es: cuentas con miles de archivos almacenados en la mente. Ahora digamos que me estás viendo. Al principio empezarás eliminando: no es una piedra, no es un árbol, no es un animal. Luego llegarás a la conclusión: «Es un hombre». Una vez que llegas a «hombre», empiezas a identificar: vestido de azafrán, mi maestro, Nithyananda, etc. Así pues, a través de la eliminación encuentras la clasificación adecuada. En la identificación profundizas en esa clasificación. La eliminación es amplitud, la identificación es profundidad. El proceso de eliminación es como manejar muchos archivos. El proceso de identificación en meterse profundamente en el archivo.
Ahora bien, el proceso entre la vista y la mente es lógico y consciente. Eres totalmente consciente de este proceso. Tiene lugar con tu conciencia.
Pero, el salto cuántico desde la mente al ego es sobre todo inconsciente. Es el momento en que verdaderamente se realizan las decisiones y para ti se trata de un proceso mayormente inconsciente. Sucede sin la participación de tu conciencia. Durante este tiempo decides ilógicamente. Tomas una decisión ilógica.
¿Por qué es así? ¿Por qué decides inconscientemente y luego te arrepientes?
La razón es que esta zona inconsciente está repleta de recuerdos negativos y de agitación: todos tus recuerdos pasados, que llamamos samskaras en sánscrito. Todos tus patrones de pensamiento pasados están almacenados como archivos en esta zona. La Psicología denomina engramas a esos recuerdos almacenados. En esta zona hay gran cantidad de archivos almacenados. Sin ninguna conexión lógica entre ellos, esos recuerdos o incidentes se almacenan aquí.
Lo que sucede es que cuando el archivo da un salto cuántico a esta zona, hay tantos datos almacenados, que te provocan tanta agitación, que el archivo no llega al ego en condiciones óptimas para tomar una decisión. Los engramas almacenados empiezan a ponerse en funcionamiento de acuerdo con la información recibida. Se imponen y acaban perjudicando el proceso de toma de decisión.
El resultado es que el ego realiza una decisión atropellada, a nivel puramente instintivo, y devuelve el archivo. La decisión se ha tomado a través de un proceso inconsciente.
Por ejemplo, según los datos que has recopilado, sabes que fumar es perjudicial para tu salud; no es bueno ni para tu cuerpo ni para tu mente. Mantienes esa decisión mientras estás en la zona consciente. Pero una vez que la mente da el salto al ego, los engramas te incitan a fumar; ¡y decides hacerlo! El proceso consciente dice: «No, no es bueno para la salud», pero el proceso inconsciente dice... en realidad ni siquiera dice nada, toma la decisión ¡y tú la ejecutas! Se trata de una decisión a un nivel puramente instintivo.
La zona inconsciente es muy poderosa. Puede utilizarse de tres maneras: a nivel instintivo, a nivel del intelecto y al de la intuición. Mientras el inconsciente esté sobrecargado de recuerdos negativos y agitación, funcionará a nivel instintivo, como acabamos de ver. Simplemente decides de una manera instintiva, inconsciente.
Cuando te encuentras en el nivel instintivo, siempre acabas arrepintiéndote de la mayoría de tus decisiones. Te preguntas: «¿Por qué me he comportado así? ¡Yo no soy de esa manera! ¿Cómo he permitido que sucediese? ¿Cómo tomé esa decisión?». Sucede porque el inconsciente está operando al nivel del instinto. A este nivel,
simplemente asocias las cosas sin ninguna conexión lógica y llegas a una conclusión inconscientemente.
Por ejemplo, si te has molestado en alguna ocasión al ver a alguien con un vestido blanco, cada vez que veas a alguien vestido de blanco, ese recuerdo del pasado surgirá sin que te des cuenta y sentirás cólera. Ese es el nivel instintivo. Así es como sucede, sin la participación de tu mente consciente, incluso sin que entiendas nada.
En el diagrama de la mente, cuando has de abrirte camino a través de los numerosos archivos en el salto cuántico al ego, te hallas en el nivel instintivo. Cuando el archivo va al inconsciente, la decisión se lleva a cabo con muchas distorsiones. Estarás calibrando constantemente la decisión pendiente. Tu inconsciente se sobrecargará con los archivos de tu memoria. Cuando funcionas de esta manera acabas sintiéndote cansado.
Se parece a lo siguiente: cuando tu disco duro está cargado con todas las fotografías de alta resolución, es imposible trabajar con el disco. De la misma manera, cuando tu inconsciente está repleto de pensamientos pasados, se torna ineficaz y toma decisiones superficiales e ilógicas.
El siguiente es el nivel del intelecto. Aquí eres consciente; tomas decisiones con lógica, pero careces de todo entusiasmo o energía suplementarios. No eres creativo ni innovador. No das grandes pasos. No te desarrollas. Eres como un sirviente fiel. Dice Einstein: «El intelecto es un sirviente fiel». Puedes quedarte de sirviente para toda la vida. Puedes ser simplemente un sirviente, pero no hay nada grande o importante que se haga a través de ti.
En este nivel te limitarás a recopilar datos, procesarlos y emitirlos. Solo serás un ordenador. No tomarás decisiones erróneas fruto de la agitación: tomarás decisiones de manera lógica y consciente. Estarás en un estado en que ni ganarás ni perderás. En este nivel seguirás sin utilizar tu potencial al máximo de sus posibilidades.
El siguiente nivel, donde puedes actualizar todo tu potencial, es el nivel de la intuición. Si puedes implantar un profundo silencio y conciencia en la zona inconsciente y sustituir tus recuerdos o archivos grabados por silencio y conciencia, podrás estar en el nivel intuitivo.
Si puedes liberarte de tus recuerdos, vaciarte y ser dichoso en esta zona inconsciente, si puede sentirte vivo y fresco cada instante, sin el peso de tu pasado, sin la carga de esos engramas, la energía de tu ser se expresará en su forma más pura. Cuando eso sucede, puedes afirmar que tu inteligencia ha llegado a su cima, porque la energía ES inteligencia. A partir de ahí, tomas decisiones a partir de una energía llamada intuición, a través de la que simplemente sabes con una tremenda claridad. Comprende esto: los recuerdos pasados no son en sí mismos el problema. El apego a los mismos es el problema.
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Cuando estás en el nivel intuitivo, tomas decisiones a partir de la energía de tu intuición, de la conciencia profunda y la paz, ¡desde la dicha!
Este concepto requiere de una comprensión profunda. Has de profundizar en toda la ciencia y solo entonces serás capaz de comprender lo que quiero decir con la palabra «intuición». Intuición es algo que sucede en ti más allá del intelecto.
El poder de la intuición
¿Qué es la intuición?
Permite que te explique. De repente sabes con toda seguridad que algo es lo correcto y sientes que también cuentas con la energía suficiente para hacerlo, pero desconoces los pasos que has de dar para hacerlo. Desconoces los pasos que te conducirán a la conclusión pero estás segurísimo de que tu conclusión o decisión será correcta. Eso es intuición.
Esta energía de intuición es necesaria cuando has de hacer frente a una situación sin precedentes. Cuando estás atascado, dispones de pocos datos y necesitas tomar decisiones, o cuando cuentas con muchas opciones y eres incapaz de decidir... En esas situaciones es cuando te ayuda la energía de la intuición. Y no solo en esas situaciones... Si puedes permanecer en esta zona de tu ser continuamente, estarás del todo presente en cada momento y crearás momentos futuros del mismo modo.
Si intentas asimilar lo que te estoy diciendo ahora, si puede pasar unos pocos minutos sentándote contigo mismo y sentir cómo tus engramas almacenados causan estragos en ti y te pesan, si puedes ver la verdad de lo que estoy diciendo, poco a poco irás sabiendo cómo salir de ese ciclo y pasar a un plano más elevado de tu ser.
Una cosa más sobre la intuición: te proporciona no solo la energía para toma decisiones, sino también para ejecutar lo que has decidido. Cuando le cuento esto a la gente, me preguntan: «Swamiji, ¿cómo puedo saber cuando tengo una intuición o simplemente estoy siendo intelectual?». Y también me dicen: «Swamiji, estoy confundido y no sé si es intelecto o intuición». Y yo les digo: has de tener muy claro que si estás confuso, se trata únicamente del intelecto. La propia confusión te enseña ¡que se trata de intelecto! Cuando se trate de intuición, te sentirás tan confiado y rebosante de energía que no habrá lugar a confusión.
Con la intuición, el poder potencial que hay en el interior de tu ser queda liberado. Te abres y empiezas a expresarlo, a ejecutarlo. Si lees sobre los científicos y altos ejecutivos que han participado en los grandes avances en sus campos, verás que una y otra vez repiten que su éxito procede de algo más allá de su intelecto, que algo les proporcionó la energía o las agallas para tomar esas decisiones.
Todos contamos con el poder de la intuición. Permitid que os pregunte: ¿cuántos entre los aquí presentes han experimentado al menos una vez en la vida, que cuando pensamos en una persona en particular, suena el teléfono y resulta que es precisamente esa persona? ¿O bien entramos en un lugar y sentimos que ya estuvimos allí? ¿O intuiciones parecidas?
(Más del 80% de los presentes levanta la mano).
Pues sí, son momentos de intuición que se experimentan accidentalmente en la vida. Durante esos momentos nos hallamos accidentalmente en un estado meditativo. En esos momentos, tu ser intenta comunicarse contigo. ¿Pero qué es lo que haces? Restas importancia a esas cosas y las consideras meras coincidencia, ignorando a tu ser. Ignoras por completo las elevadas dimensiones de tu ser. ¿Cómo puede ser que lo que le ha sucedido al 80% de los aquí presentes sea mera coincidencia?
Tenlo bien claro: esos momentos de intuición son claras señales del poder latente que hay en ti. Si lo reconoces y fomentas, puedes expresar las dimensiones más elevadas de tu ser.
El otro día tuve la oportunidad de compartir una comida con el Dr. Charles Townes, premio Nobel en el campo del LÁSER y el MÁSER. Y le pregunté: «¿Cómo sucedió? ¿Cómo pudo hacer eso?». Me respondió de manera muy hermosa. Dijo: «Estaba sentado en un parque de Washington y de repente me pasó algo. De repente se me reveló la conclusión. Lo apunté de inmediato. ¡Tenía la conclusión pero no los pasos para llegar a la misma! No podía presentársela a nadie porque solo sabía la conclusión; desconocía los pasos. Luego, cuando me senté, pude descubrir los pasos lógicos».
Pero no solo Charles Townes, también Albert Einstein, el famoso científico, dice: «Todas las nueves comprensiones que me sobrevinieron, llegaron a través de la intuición, no del intelecto». Y dice, hermosamente: «La mente intuitiva es un don sagrado, y la mente racional es un fiel sirviente». Hemos creado una sociedad que honra al sirviente y ha olvidado el don.
Lo creamos o no, lo aceptemos o no, en nosotros existe algo llamado intuición. Y claro, hasta Einstein dice que es un don porque no sabía si podía poseerse de manera consistente. No estaba seguro acerca de cuándo sucedería o si lo haría. Pero los yoguis, los grandes místicos orientales, han dicho una y otra vez que puedes tenerla todo el tiempo. No has de considerar que la intuición es un don. Puedes trabajar para conseguirla. Puede convertirse en una parte de tu vida.
Cuando la intuición sucede más allá de tu intelecto, todo tu ser está integrado. Estás en la cima de ti mismo. Cuando te hallas en la cima, algo se abre. Pudieras llamarlo revelación, intuición o cualquier otra cosa. Los yoguis han dicho una y otra vez que es una ciencia. Puedes sintonizarte con esta energía de intuición, que está siempre disponible en tu ser, puedes usarla en tu vida cotidiana.
La intuición es la energía de tu ser. Cuando esta energía pura empieza a fluir desde el nivel inconsciente, también te cura física, mental y emocionalmente. Además de curar, reduce el estrés y te ayuda a tomar decisiones de manera espontánea.
La espontaneidad no tiene nada que ver con la información que recopilas; es algo que está relacionado con la manera en que procesas la información.
La misma información, los mismos datos, pueden procesarse de muchas maneras. La intuición trata de cómo procesas los datos y de cómo alcanzas conclusiones no limitadas por el intelecto. Podemos prepararnos; podemos sintonizarnos con esta energía de la intuición mediante técnicas y métodos.
Estas técnicas son lo que denominamos meditación. En Asia, utilizamos la palabra meditación para sintonizarnos con la energía más elevada que está en nuestro ser y que continuamente nos invita a experimentarla.
Siempre que dispongas de tiempo, siéntate contigo mismo y obsérvate. Estamos continuamente dispuestos a las citas con los demás, pero nunca con nosotros mismos... Si te sientas contigo mismo, siempre puedes ver que alguna parte de tu ser quiere expresarse, quiere hacer algo más, pero nunca das una oportunidad ni concedes tiempo a esa parte de tu ser.
Estamos muy atrapados en el intelecto. Pensamos que el intelecto es lo más, pero una y otra vez los yoguis han demostrado que es posible algo más que el intelecto.
Los centros de energía en el cuerpo
Si comprendemos el funcionamiento de la mente, como descargar los recuerdos profundamente grabados en nuestro inconsciente, cómo impedir cargas posteriores y cómo despertar la energía latente de nuestro ser para pasar a la zona de la intuición, podremos vivir como señores y no como esclavos.
Echa un vistazo a la tabla que aparece aquí. Verás una forma humana con siete marcas. ¿Lo ven todos? Sí. Esas siete marcas en esta forma humana se llaman chakras.
Los chakras son centros de energía sutil en el cuerpo. En el cuerpo hay siete ruedas de energía.

No solo tenemos un cuerpo, como imaginamos. Contamos con siete cuerpos, con siete cuerpos de energía. Ahora explicaré los tres primeros.
El primer cuerpo es con el que habéis llegado aquí, con el que nos movemos, hablamos y escribimos. Se denomina jagrat sharira: el cuerpo físico o despierto.
El siguiente cuerpo es el karana sharira, el cuerpo causal, que utilizas cando estás profundamente dormido. Ese cuerpo no se mueve.
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Bien, pues esos dos cuerpos se encuentran en el cuerpo físico en siete puntos a lo largo del cuerpo físico. Estos siete puntos son lo que denominamos los chakras. En nuestro cuerpo existen siete chakras principales. También existe cierto número de chakras
menores. Pero estos siete son los más importantes, responsables de nuestro bienestar físico y mental.
Estos chakras fueron descubiertos hace mucho tiempo, durante la época védica. De hecho, en muchos de los cantos espirituales se hallan muy a menudo referencias a los nombres de dichos chakras. En la actualidad, la ciencia ha demostrado que existe una glándula cerca de cada uno de estos chakras, relacionada con ese chakra en particular. Estos siete chakras suministran energía a las glándulas.
Estos siete chakras principales influyen profundamente nuestras actividades físicas, emocionales y mentales. Tienen un gran poder. Son centros de energía y si se mantienen en una condición de limpieza y energetizados, pueden hacer que vivamos una vida extática y saludable.
La in-disposición, la enfermedad, solo es un desequilibrio en alguno de estos chakras, porque tu cuerpo y mente están enraizados en nuestra conciencia interior. Si mantenemos esos chakras en una condición saludable, podremos observar en nosotros una transformación a los niveles mental y físico.
Permite te que cuente una anécdota:
Tras la primera guerra mundial, un biplano quedó abandonado cerca de un remoto asentamiento tribal en Asía. Los tribales nunca habían visto un avión antes. Se produjo una gran conmoción y excitación, y una gran muchedumbre se congregó alrededor del aparato. Se preguntaron qué podría ser aquello y cada uno empezó a sugerir algo al respecto. Al final llegaron a la conclusión de que como tenía ruedas, ¡debía ser un carro de bueyes! En la aldea corrieron las noticias sobre el carro de bueyes. Hubo mucha celebración entre los aldeanos y el biplano se paseó por el asentamiento tirado por unos bueyes, siendo utilizado desde entonces como tal.
Unas semanas más tarde, un joven miembro de la tribu regresó de estudiar en la ciudad, vio el biplano. Se metió en él y lo inspeccionó. Vio todos los engranajes y mecanismos. Toquiteó los interruptores y las palancas y ¡de repente el motor cobró vida! Consiguió hacerlo rodar por el camino unos metros y los aldeanos se quedaron patidifusos. El chico había visto tractores funcionando y declaró que el biplano no era un carro de bueyes sino un tipo de tractor.
Volvieron las celebraciones y empezaron a utilizar el biplano como un tractor.
Pasaron seis meses y llegó a la aldea un oficial del ejército retirado. Vio el biplano siendo utilizado como un tractor ¡y no pudo dar crédito! Les dijo a los aldeanos que no era un tractor y que en realidad era un avión que podía volar.
Se negaron a creerle ¡porque lo única que habían visto nunca volar era a los pájaros! El oficial se metió en la cabina, lo hizo volar durante unos minutos y luego aterrizó.
Los aldeanos estaban pasmados. Entonces comprendieron su verdadero potencial.
Comprende lo siguiente: el ser humano es un maravilloso mecanismo destinado a volar. Pero desconocemos nuestro verdadero potencial. Disponemos de una perspectiva muy limitada sobre nosotros mismos. La mayoría operamos únicamente como un carro de bueyes, a nivel instintivo, capitulando ante nuestras emociones.
Cuando nos asociamos sobre todo a cosas externas como una casa, un coche, una profesión y otras cosas básicas, utilizamos nuestros cuerpos como un carro de bueyes. Nos limitamos a operar a nivel instintivo y continuamos con una mente inconsciente sobrecargada.
Cuando además nos interesamos en el arte, la creatividad, la filosofía y cosas que no solo implican la mente sino también el corazón, utilizamos nuestros cuerpos como un tractor. Hallamos cierta satisfacción en nosotros mismos. Un poeta que crea un poema será más feliz que una mujer que ha dado a luz a un niño. En el caso de esta, el vientre está centrado en el estómago, mientras que en el primero está centrado en el corazón, y por ello la satisfacción. Esas personas podrán operar a nivel intelectual.
Finalmente, el ser humano que entra en la espiritualidad y desarrolla una sed de verdadero conocimiento y comprende que es la energía existencial última en forma física, ¡utiliza su cuerpo como un avión! Los maestros iluminados utilizan sus cuerpos como un avión. Están extasiados todo el tiempo. Se elevan más allá de todas las miserias del carro de bueyes y del tractor, ¡y vuelan! Operan a nivel intuitivo.
¿Qué debemos hacer para convertirnos en aviones? ¿Cuál era la diferencia entre los aldeanos y el oficial del ejército? El avión era el mismo en ambos casos. No se le añadió ni quitó nada. No se introdujo ningún cambio físico. ¿Dónde radicaba pues la diferencia?
Conocimiento. El conocimiento sobre el mecanismo del avión. Los aldeanos desconocían que el aparato contaba con un mecanismo que podía operarse de manera que pudiera volar, mientras que el militar lo sabía, eso es todo. La técnica con la que manejaron el avión lo convirtió primero en un carro de bueyes, luego en un tractor y finalmente en un avión.
De la misma manera, existen mecanismos o engranajes en nuestro interior, llamados chakras, que son centros de energía infinita. Cada uno de ellos está asociado con una emoción concreta en nuestro interior. Si comprendemos cómo manejar la emoción de manera adecuada, podremos funcionar como un avión.
Cuando comprendemos la ciencia que subyace a algunas de nuestras emociones básicas, podemos hacernos conscientes de nuestro profundo estado inconsciente presente. Entonces podemos liberarnos de la carga del inconsciente y empezar a trasladarnos a las dimensiones más elevadas de nuestro ser.
Estos chakras no son entidades físicas en nuestro cuerpo. Son representaciones metafísicas porque pertenecen al cuerpo áurico, no al físico. La fotografía Kirlian nos permite captar esos chakras y demostrar su existencia en el plano metafísico.
Se ha demostrado que cuando una persona está trabada en una emoción negativa en particular, el chakra asociado con esa emoción se encoje hasta el tamaño del botón de una chaqueta. Se empequeñece. Pero cuando la misma persona experimenta la emoción positiva asociada, ¡el chakra se expande hasta alcanzar el tamaño de una rueda de carreta! Ese es el efecto que tienen nuestras emociones en esos centros de energía, nuestros chakras.
El flujo de energía en esos chakras queda bloqueado por nuestras emociones negativas, y nosotros somos totalmente inconscientes de ello.
Comprende lo siguiente: el ser humano no ha sido diseñado para ser un gusano que se arrastra por el suelo; ha sido diseñado para surcar los cielos. De la misma manera que los aldeanos no tenían ni idea de que el aparato pudiera volar, el ser humano tampoco tiene idea de que puede volar. El ser humano siempre piensa que la gente iluminada son personas agraciadas con las que hay que mantener cierta distancia y mirarlas con asombro y respeto. Nunca aspira a ser una de ellas. Te lo digo ahora: si estás realmente interesado en realizarte en el mundo interior, te realizarás, pase lo que pase. El problema radica en que no crees que puedas lograrlo. Igual que los aldeanos se negaban a creer que el aparato pudiera volar, tú te niegas a creer que en realidad estás diseñado para cosas mucho más elevadas.
¡No aprendas de la experiencia, aprende de la inteligencia!
Una anécdota:
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Una niña aprendía a tocar el piano. Se esforzaba por estar a la altura de las lecciones del profesor. El hombre sentado a su lado era un pianista experto y tocaba una pieza. La niña se acercó y le observó tocar unos momentos. Finalmente le preguntó: «¿Por casualidad no tendrá más dedos que yo?». Siempre creemos que no estamos tan dotados como deberíamos. La verdad es que ya disponemos de todo lo que necesitamos. Lo que ocurre es que no sabemos cómo utilizarlo con efectividad. La mayoría de nosotros expresamos nuestro potencial como un carro de bueyes o un tractor. No sabemos que puede transformarse en un avión. El poder de volar está en tu interior, pero puede continuar en estado latente para siempre a menos que aprendas la ciencia que subyace a tus propias emociones.
En estos pocos días obtendrás una clara perspicacia acerca de tus emociones básicas.
Maestro es aquel que habla a partir de su experiencia de la verdad esencial. Habla con la autoridad última porque ha tenido la experiencia esencial. Parece que todos tenemos la impresión de que solo con la edad y la experiencia puede tener lugar la madurez y el florecimiento.
Los maestros son ejemplos vivos que te demuestran que no necesitas tiempo para madurar y florecer. Permite que te explique esta cuestión algo más.
De niño estabas mucho más apegado a tus juguetes, ¿verdad? ¿Cómo reaccionabas si alguien te quitaba uno? Gritabas y llorabas como si tu vida entera dependiese de ello, ¿verdad? Pero ahora que has crecido, ¿te importa tanto que alguien te quite un juguete? ¿Te sentirás molesto? ¡No! Ya no estás apegado al juguete. Cuando el conocimiento desciende sobre ti, la madurez sucede de manera natural.
Este tipo de conocimiento y madurez, aunque creamos que solo puede llegar con la edad, en realidad no tiene nada que ver con la edad física; tiene que ver con lo que se llama edad mental. Los estudios han descubierto maneras de detectar la edad mental de un ser humano. Han descubierto que la edad mental del ser humano corriente ¡no es superior a 14 años!
Mediante la edad física del ser humano, este ha de pasar por todo tipo de experiencias, cometer todo tipo de equivocaciones y adquirir experiencia y madurez.
Es algo así:
Cuando tocamos la llama de una vela, nos quemamos y aprendemos que la llama de la vela quema. Luego tocamos el fuego de la cocina y aprendemos que el fuego de la cocina también quema. Luego tocamos la punta del cigarrillo y aprendemos que, también quema. Luego tocamos una brasa ardiendo y aprendemos que quema igualmente.
Tocando diversas formas de fuego, aprendemos que todas las formas de fuego queman. Cuando lo aprendemos, ¡nos ha llegado la hora de ir a los ghats de cremación! Eso es lo que denominamos aprender a través de la experiencia; adquirir conocimiento con la edad física. Hace falta toda una vida para aprender las lecciones. Con la edad aprendes... a tu ritmo.
Por otra parte, al tocar el primer fuego, si comprendes que todas las formas de fuego queman, ¡demuestras ser inteligente! Para eso no hace falta aprender a base de años. Solo requiere inteligencia. Eso es lo que significa la edad mental. Por eso decimos que la sabiduría no tiene nada que ver con la edad física. Se trata de una cuestión de cuán inteligente eres, de cuánto has alimentado tu inteligencia interior para comprender las cosas.
Permite que te lo explique con cosas que suceden en tu propia vida:
Durante la vida estudiantil, cuando estás en la universidad, sientes que serás feliz cuando consigas un empleo. Una vez que obtienes el trabajo, no acabas de sentir la felicidad que imaginabas, que habías esperado, pero te consuelas diciendo que serás feliz cuando te cases.
Después de casarte sientes que serás feliz cuando tengas hijos.
Corres tras cada deseo pensando que solo serás feliz cuando ese deseo se colme. De este modo, llegas al final de la vida y te das cuenta de que ninguno de tus deseos acaba de proporcionarte una auténtica felicidad. ¡Entonces te dedicas a la espiritualdiad y la meditación! Esa es la vida de un ser humano que aprende con la edad física, mediante la experiencia.
Un ser humano con una edad mental avanzada es aquel que aprende a través de la inteligencia. Es el que comprende claramente desde su primer deseo, que ningún deseo colmado le proporcionará la verdadera felicidad.
Ahí radica la diferencia. Podrá ver a través de todo y analizarlo. Sabrá que la satisfacción auténtica procede del interior y no de cosas del mundo externo.
Para alcanzar esta sabiduría no tienes que hacerte mayor, lo que necesitas es estar en el presente, eso es todo. Cuando estés en el presente, la Existencia misma te enseñará. La Existencia es el maestro más grande. Cuando no estamos en el presente, cuando todo el tiempo corremos tras el pasado y el futuro, nos lleva lo nuestro aprender, eso es todo.
Con los años, si te fijas en las vidas de maestros iluminados como el Buda, Adi Shakaracharya, Bhagwan Sri Ramana Maharshi y Swami Vivekananda, toda la gente iluminada que creó la historia de la India, verás que todos realizaron la iluminación cuando eran jóvenes. Así que comprende que la edad no está relacionada con la espiritualidad o con aprender.
Por eso dicen también: «Eres tan viejo como eres». Significa que eres tan viejo como vieja es tu edad mental. Eres tan viejo como tu madurez, no tan viejo como tu edad física. Puedes tener 70 años pero tener la comprensión de un jovenzuelo de 20 años. O tal vez tengas 18 y cuentes con la madurez y el entendimiento de un anciano de 80. ¡Así que no puedes afirmar ninguna superioridad solo porque seas de edad avanzada!
Una hermosa historia sobre Swami Brahmananda, un discípulo directo de Sri Ramakrishna Paramahamsa:
Un día, Swami Brahmananda meditaba en Brindavan.
Se acercó un devoto y depositó una manta muy valiosa frente a él, como ofrenda. Swami Brahmananda no dijo nada. Observó en silencio lo que sucedía.
Al cabo de un par de horas apareció un ladrón, echó el ojo a la manta y se la llevó.
El Swami siguió observando de la misma manera, en silencio, ¡sin reaccionar! ¡Tener o perder la manta no significaban ninguna diferencia para él!
Existe una historia parecida en la vida de Bhagwan Sri Ramana Maharshi:
Un día, unos ladrones entraron en su ashram, llevándose lo poco que pudieron encontrar y antes de marcharse incluso le dieron un golpe.
Se dice que no solo no hubo reacción alguna por parte de Bhagwan, ¡sino que ni siquiera se alteró el ritmo respiratorio durante el incidente!
El incidente no le perturbó lo más mínimo.
Cuando nos convertimos en meros observadores, nuestra mente se convierte en una herramienta en nuestras manos. Podemos utilizarla como deseemos. Por otra parte, nuestra mente puede convertirnos fácilmente en sus esclavos. Si puedes utilizar la mente cuando sea necesario, ¡habrás aprendido a soltarla! ¡Y te habrás convertido en su amo y señor!
Así que en estos pocos días, presenciaremos cómo manejar nuestras emociones y convertirnos en observadores de nuestras vidas, cómo centrarnos en nosotros mismos muy profundamente y funcionar en la periferia de manera imperturbable. Veremos cómo crear una disposición mental libre de los recuerdos grabados, responsables de nuestras decisiones inconscientes. Veremos cómo aprovechar la energía de la intuición que hay en nosotros, cómo pasar del instinto al intelecto y a la intuición; ¡cómo manifestar la fuente de dicha de nuestro interior!
Nos veremos en la siguiente sesión. Gracias.

Capítulo 3
Sé una fuente de energía de amor
¿Qué es la necesidad de atención?
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Antes de pasar al tema del amor, veamos qué quiere decir «necesidad de atención». Todo lo que hacemos y pensamos busca subconscientemente el acuerdo y la aprobación de quienes nos rodean de una manera sutil. Nos encanta tener una buena reputación con todo el mundo. Tal vez no lo hagamos de una manera muy obvia, pero si lo analizamos en profundidad, veremos que no acabamos de estar tranquilos si el aprecio y aprobación de quienes nos rodean. Este refrendo, esta aprobación, es lo que denominamos «necesidad de atención».
El 80% de nuestros problemas se debe a esta demanda de atención o aprobación. Si te sientas y anotas cuántas cosas haces al día para quedar bien, para mantener tu reputación entre la familia y los amigos, te darás cuenta.
Descubrirás que durante las 24 horas, durante toda tu vida, estás esforzándote en obtener aprobación de los demás. Te pasas la vida entera en una campaña de recogida de firmas, por así decirlo, obteniendo las firmas de aprobación de la familia y la sociedad.
En un enorme libro de registro tienes la columna «Buen padre», y ¡por todo lo que haces por tus hijos esperas su firma de aprobación en esa columna! Luego también haces lo mismo con tu esposa, tu jefe y tus amigos. Preparas columnas con los encabezamientos adecuados como: «Buen esposo», «Buen empleado», «Buen amigo», etc., y esperas que todos firmen debajo.
Pero claro está, ¡toda esa gente también va en busca de tu firma! ¡Debes firmar en sus registros bajo la columna que te es aplicable!
¿Por qué nos preocupa tanto la opinión de los demás sobre nosotros? ¿Por qué no podemos juzgarnos a nosotros mismos según nuestra propia fortaleza y seguir con nuestras cosas? ¿Por qué derivamos fortaleza de los demás? A causa de un par de cosas: una, que no sabemos nada de nosotros mismos. Solo nos conocemos a través de las opiniones de los demás sobre nosotros, a través de las certificaciones de los demás. En segundo lugar: cuando otros nos conceden su aprobación y atención, en realidad nos están proporcionando energía para continuar. ¡La atención ES energía! Por eso nos sentimos tan animados cuando nos prestan atención.
Nos vale la atención en cualquiera de sus formas. En la mayoría de los hogares, la suegra y la nuera discuten constantemente. No dejan de quejarse de la otra al pobre hombre de la casa. ¿Pero qué sucede si durante unos días una de ellas se va de la ciudad? ¡Empiezan a echarse de menos! Aunque se pelean todo el tiempo, ¡se echan de menos cuando no están juntas! ¿Por qué sucede eso? Cuando se pelean todo el rato, ¡en realidad están obteniendo toda esa atención de la otra persona!
¡No creas que solo la atención positiva resulta energetizante! Lo es cualquier forma de atención. Pero la suegra y la nuera disfrutan subconscientemente de la atención que obtienen de la otra cuando se pelean. Por eso se echan de menos; ¡en realidad echan de menos la atención! Pero cuando empiezan a echarse en falta ¡lo llaman amor! Dicen que se echan de menos porque se quieren.
Sí, claro, es posible; pero quiero que comprendas que la atención no es más que energía, que nos mantiene animados. Es una forma sutil de energetizarnos, y ni siquiera somos conscientes de ello. Cuando necesitamos algo, ese algo no es amor; es atención. No necesitas amor; tú ya eres amor. Así que cuando dices que necesitas amor, cuando dices que necesitas ser amado, en realidad estás necesitado de atención, no de amor.
La gente viene y me dice que sus hijos e hijas no les quieren porque son viejos. Lo que en realidad están diciendo es que sus hijos e hijas no les prestan atención, la energía que necesitan en la vejez.
Si te fijas, cuando nos hacemos mayores nos centramos cada vez más en nosotros mismos, somos más sensibles a la energía existencial en nuestro interior. Pero lo que sucede es que, a causa de haber dependido de los demás en cuanto a atención y energía durante toda nuestra vida, porque el amor que conocemos solo existe en las relaciones, y porque hemos vivido sin conciencia ni sensibilidad respecto a lo que hay en nuestro interior, cuando nos hacemos viejos, empezamos a echar en falta el amor procedente del exterior o la atención que llega desde el exterior. La familia está ocupada con otras cosas y no interactúan con nosotros como solían hacerlo. Así que con la edad empezamos a quejarnos.
Ya lo ves. Como no comprendemos que nuestra fuente de energía radica en nuestro interior, en lugar de vivir la vida con más dicha y energía, vivimos la vida con una dicha y energía reducidas.
¿Certificados de energía?
Cuando energéticamente dependes de fuentes externas, te incapacitas psicológicamente. Cuando necesitas apoyo físico, estás incapacitando físicamente. Cuando necesitas apoyo psicológico, te estás incapacitando psicológicamente.
Con una discapacidad física, sabes que estás discapacitado porque lo ves claramente, pero con la discapacidad psicológica, ni siquiera te enteras de que estás discapacitado. Cuando no eres consciente de ello desconoces las consecuencias que puede provocar. Cuando llegan las consecuencias o las enfermedades resultantes, te preguntas cuáles serán sus razones.
Si alguna vez has observado jugar a los niños, habrás visto que construyen castillos de naipes. Colocan los naipes en un ángulo determinado entre sí y levantan varias capas de esa manera, creando una forma piramidal. Es estupendo observarlo. Pero si quitas aunque solo sea un naipe de la pirámide, ¡todo el castillo se viene abajo! Cuanto más alto es el castillo, más posibilidades tiene de derrumbarse.
Nosotros creamos nuestra autoimagen de la misma manera, a partir de las opiniones de la gente sobre nosotros. Coleccionamos certificados o firmas de nuestro padre, madre, novio, novia, maestro, amigos y de quien sea, y ordenamos esos certificados, creando un castillo para conformar nuestra autoimagen. La imagen parece estupenda y nos sentimos felices.
¿Pero qué pasaría si una sola persona retirase su certificado? ¡Que el castillo se vendría abajo! Empezarías a sentirte desdichado. Te deprimirías. Sentirías que el mundo se acaba para ti.
En el caso de los niños, al menos levantan sus castillos con sus propios naipes. Pero nosotros creamos los nuestros con los naipes de los demás, ¡con los certificados de los demás! Carecemos de todo control sobre el castillo porque está levantado mediante los certificados de la gente.
¿Y qué es lo que hacemos? Empezamos a esforzarnos por mantener el castillo en pie. Empezamos a comportarnos de manera que la gente no retire sus certificados. Empezamos a hacer las cosas para obtener su aprobación continua, porque su aprobación se ha convertido en nuestra supervivencia.
Una anécdota:
En una ocasión una mujer salió de compras con su marido porque ella quería comprarse un abrigo.
Entraron en muchas tiendas pero no acaba de encontrar lo que quería.
El marido se cansó.
Le preguntó: «Querida, ¿sabes exactamente lo que estás buscando?».
La mujer le contestó: «¡Pues claro que lo sé! Estoy buscando un abrigo de caerte muerto».
El marido no acertó a saber qué quería decir.
Y preguntó: «¿Qué es un abrigo de caerte muerto, querida?».
Y ella dijo: «Pues uno que cuando la gente me vea con él, ¡se caiga muerta de envidia!».
¡Estamos todo del tiempo ideando maneras de acumular certificados de la gente! Todas nuestras acciones están inconscientemente relacionadas con lo que la gente dirá y sobre cómo reaccionarán ante las mismas.
Por ejemplo, un bolso puede entrar razonablemente en tu presupuesto y también te resultará muy útil. Pero inconscientemente, tu mente te dirá que la gente no acabará de apreciar el aspecto del bolso. ¡Así que vuelves a elegir otro! Pero no reconocerás que andas buscando certificados, ¡porque es un proceso inconsciente!
Section 12
Nos volvemos casi como un ciempiés. Un ciempiés necesita cien patas para andar. De forma parecida, necesitamos la aprobación sincronizada de todos para andar por la vida. ¿Qué sucede si una sola pata del ciempiés no está bien? Que se queda inmovilizado. ¿Qué nos sucede a nosotros si no conseguimos una aprobación entre muchas? Nos deprimimos.
Si dependemos tanto de los demás tenemos todos los números para acabar deprimidos. La gente que padece depresión en realidad sufre de necesidad de atención. Con el tiempo pasa algo; no conseguimos la atención suficiente y nos resulta difícil vivir con ello. Basta una palabra para deprimirnos. Pero desconocemos la verdadera razón de nuestra depresión. ¿Y qué hacemos? Empezamos a tomar medicamentos para curarnos.
¿Cómo sanará? La causa de la depresión está en tu interior y tú buscas medicinas para ayudarte. Cuando llega gente con depresión, le digo que practique la sencilla meditación Mahamantra para empezar y sugiero que iremos dejando las medicinas poco a poco.
Ya ves, esas personas necesitan que les enseñen que sus fuentes de energía radican en su propio interior. La meditación puede mostrárselo.
Dependiendo de la sinceridad con la que mediten, pueden sencillamente aprovechar la energía en su interior y salir de la depresión. Las medicinas les aturdirán todavía más. Es necesario comprenderlo.
Y te digo lo siguiente: cuando obtienes tu energía del exterior, puede acabar haciendo estragos en ti. Te conviertes en una marioneta.
Permite que te cuente una historia. En realidad se trata de un experimento llevado a cabo en la Universidad de Chicago, en EE.UU.:
Un joven sano e inteligente se despierta y se dispone a ir a trabajar. Su esposa le mira y le dice: «Pareces cansado. ¿Te encuentras bien?».
Él se irrita a causa del comentario y le dice que deje de imaginar cosas, marchándose a continuación.
Mientras saca el coche de aparcamiento, su vecino, que le está observando, le grita: «¿Te encuentras bien? ¡Tienes un aspecto fatal!». En esta ocasión el hombre se siente sorprendido pero le contesta que está bien y se aleja con el coche.
Llega a la oficina y al entrar, la recepcionista le mira con preocupación y le dice: «¡Parece usted enfermo! ¿Va a trabajar?».
El hombre contesta: «Bueno, me parece que estoy bien. Ya veremos...» Y se dirige a su oficina.
Empieza a trabajar y un compañero entra en el despacho y le dice: «¡Pero bueno! ¡Tienes un aspecto fatal! ¿Qué te sucede? ¿Tienes fiebre o algo así?».
Ahora ya resulta demasiado para él. Empieza a sentirse incómodo y enfermo. Entonces le llama el jefe y va a verlo. El jefe le echa un vistazo y dice: «Vaya, qué mal aspecto tienes. ¿Estás seguro de que puedes trabajar hoy? ¿Por qué no vas al médico?».
El joven ya no puede más. Ahora se siente enfermo de verdad; dice que le gustaría irse a casa y se va.
Mientras conduce hacia su casa, siente que le sube la temperatura. Cuando finalmente llega, su esposa se sorprende al verle regresar. Se le acerca, le toca la frente y ¡descubre que tiene fiebre!
Un hombre que estaba sano y contento por la mañana ¡se enferma por la tarde! ¿Y cómo enferma? Porque la gente le dice que estaba enfermo. La gente se había puesto de acuerdo para repetirle la misma cantinela una y otra vez. El experimento se realizó con varias personas y todas acabaron enfermando.
Eso es lo que sucede cuando no estás centrado en tu propia energía interior. Simplemente tienes altibajos a causa de las influencias externas. Cuando estás centrado en ti mismo, no hay nada externo que pueda perturbarte.
La gente me dice: «Swamiji, no hacemos las cosas buscando elogios o aprobación; las hacemos porque es nuestro deber».
Seamos claros: en el momento en que afirmas que estás cumpliendo tu deber, lo haces porque de no hacerlo, la gente dejaría de darte su aprobación. Tu gente te aprobará mientras cumplas con todo lo que se espera de ti. Y si tienes el mínimo desliz, podrás comprobar el cambio en su relación contigo. Lo sabes, así que cumples con tu deber.
Dirás: «Swamiji, pero es que soy su padre. Si no les alimento, ¿quién lo hará». No estoy diciendo que no debas ocuparte de ellos. Les has dado la vida, has de ocuparte de ellos hasta el momento en que se independicen y hagan lo necesario por sí mismos. Pero hagas lo que hagas, hazlo sin expectativas, sin esperar nada a cambio. Que sea un acto que exprese la energía del cariño en tu interior, sin ningún tipo de expectativas.
Ahora mismo podrías decir que no haces nada con expectativas, pero cuando la reciprocidad por parte de la otra parte disminuya un poco, te darás cuenta. Podrás observar la tensión que hay en ti, la decepción. Esa tensión, esa decepción, es resultado de las expectativas que albergabas en tu interior cuando cumpliste tu deber. El grado de las mismas puede variar dependiendo de las personas, pero no obstante estarán presentes en un grado u otro.
Cuando están presentes, lo que haces no es una expresión de la energía del cariño en ti; lo estás haciendo a partir de una cualidad menor y limitada llamada deber o supuestamente amor.
La Bhagavad Gita dice bellamente:
Karmanyevaadhikaaraste maa phaleshu kadaachanah
Significa: «Tu tarea es simplemente hacer lo que has de hacer, no preocuparte del resultado».
Todo lo que hagas debería ser un raudal de la energía de cariño o afecto de tu interior. Entonces no te preocuparán los resultados,
Cuando digo que no te preocuparán los resultados, no quiero decir que a partir de una conclusión frustrante o cínica, no vayas a preocuparte. Lo que implico es que ni siquiera vas a esperar resultados porque estés continuamente trasladando y expresando tu energía dichosa interior. Así que ni siquiera podemos decir que no esperas resultados. Estás simplemente fluyendo gozosamente, ¡eso es todo! Esta energía fluida es amor de verdad.
Cuando empiezas a albergar expectativas respecto de otras personas, no acabarás nunca. Y deja que te diga algo: lo más difícil es satisfacer a todas las personas que te rodean. ¿Crees que puedes satisfacer a toda la gente todo el tiempo? Nunca. Es lo más imposible que hay en el planeta Tierra.
Una anécdota:
Un marido y una esposa celebran sus cincuenta años de matrimonio.
La esposa regala a su marido dos camisas.
Él se siente conmovido y declara que saldrán a cenar fuera en lugar de cocinar en casa.
Fue un momento muy tierno para ellos.
El marido se arregló y para que su esposa fuese feliz se puso una de las camisas regaladas, saliendo luego de la habitación.
Mientras bajaba al piso de abajo, la esposa le miró y sonrió, pero su expresión cambió enseguida y preguntó: «¿Es que la otra camisa no te gustaba?».
¡Es imposible hacer a otra persona totalmente feliz!
En primer lugar, intenta satisfacerte a ti mismo, encuentra satisfacción en ti mismo. Con eso basta. Y luego permite que esa satisfacción no tenga nada que ver con la gente que te rodea. Deja que sea una energía burbujeante en tu interior, independientemente de las condiciones y de las personas externas. Con eso basta.
Está bien hacer algo por los demás; está bien prestar atención, mostrar respeto, pero a partir de un profundo amor energetizado, no del miedo. No porque temamos que vayan a llevarse sus certificados. No vale la pena conceder tanta importancia a las opiniones ajenas, que se conviertan en el centro de tu vida. No conviertas a los demás en la fuente de tu energía.
Como ya dijera antes: como no sabes nada de ti mismo, te diriges a la sociedad en busca de una respuesta. Y la sociedad te cuelga alegremente una etiqueta: «Eres un buen padre. Eres guapa. Eres un fracaso», y cualquier cosa más.
Igual que un paquete sin la dirección correcta rebota de un sitio a otro, nosotros vamos por ahí recogiendo todas esas etiquetas. Pero no sabemos que no somos las etiquetas, sino lo que hay dentro del paquete.
Section 13
Cuando dependes de los demás para tu felicidad, les estás dando control sobre tu vida. ¡Sé tu propia fuente de energía e inspiración! Ten muy claro que la verdadera alegría no es posible cuando sitúas tu centro en otra persona. Si lo entiendes, habrás solucionado la mitad del problema.
Una anécdota:
El Brahma Sutra es un gran libro que está a disposición de la humanidad.
Es la edición íntegra de la filosofía mundial, a partir de la que se originaron todas las demás filosofías: es el libro de libros.
Fue escrito por Veda Vyasa, el más grande de los eruditos indios.
Un maestro iluminado dio el libro a uno de sus discípulos, Vachaspati Mishra, y le pidió que escribiese un comentario sobre el mismo.
El maestro también le dio en matrimonio a su hija Bamati y murió al cabo de poco tiempo.
Vachaspati Mishra se dedicó a la tarea con ahínco.
Siempre estaba escribiendo. Para él se convirtió en una meditación intensa y transformadora.
Escribió durante meses. Luego los meses se mudaron en años y los años en décadas.
Durante ese tiempo no veía nada más, ni pensaba en otra cosa ni se interesaba en nada más.
Finalmente acabó su gran obra. Solo quedaba ponerle título al libro.
Levantó la mirada de su trabajo.
Vio a una dama anciana, encendiendo la lámpara que había junto a él.
Se sorprendió. Le preguntó: «¿Quién es usted?».
La mujer contesto: «No te preocupes por mí. Continúa tu trabajo».
Él dijo: «He acabado. Dígame quién es usted».
La mujer le dijo: «Soy tu esposa».
Vachaspati Mishra se quedó de piedra.
Estaba conmocionado ante lo sucedido.
Se había pasado décadas escribiendo el libro ¡sin pensar nunca en su mujer!
«¿Por qué no me lo has recordado nunca en todos estos años?», pidió.
«¿Para qué? —dijo ella—. Estabas inmerso en el libro. Me pareció que no había necesidad de molestarte», contestó ella, serenamente.
Vachaspati Mishra continuó: «¡Has sacrificado toda tu vida por la humanidad! ¿Qué puedo hacer para compensarte?».
Bamati contestó: «Ha sido una alegría servirte. Me siento privilegiada por haberte podido servir mientras escribías este gran libro. No necesito nada más». Vachaspati Mishra derramó lágrimas de alegría.
Rindió el mayor homenaje a su esposa. Titulo Bamati al trabajo de toda su vida.
Incluso en la actualidad, el comentario más notable sobre el libro más preciado de la humanidad, lleva su nombre: Bamati.
Bamati se convirtió en inmortal a causa de su devoción desinteresada y su amor. Se bastó con ella misma. No es que no quisiera molestar a su esposo, ¡es que no necesitaba hacerlo! Existe una gran diferencia entre ambas cosas. La mayor parte del tiempo queremos atención pero no hacemos nada pensando que no queremos molestar al otro.
Pero estamos hablando de una persona que no necesitaba atención. Hay una diferencia. Bamati no sentía que hubiera desperdiciado su juventud; no alcanzó ningún compromiso. Fue su ser natural, eso es todo. Y eso le bastó. No le resultó nada difícil no molestar a su esposo. Estaba tan centrada en su propia energía que no le importó.
Bamati vive incluso tras haber muerto. Nosotros morimos a cada minuto mientras vivimos. Esa es la diferencia.
¿Es hoy en día posible leer el periódico en paz durante media hora en nuestras casas? ¿Puede tu esposa ver su serial favorito en la televisión durante media hora? Justo
cuando estás leyendo el periódico, a tu esposa se le ocurrirá contarte todas las cosas importantes que le sucedieron en casa el día anterior. Y se quejará de que no le prestas la suficiente atención. Dirá que te pasas el día leyendo el periódico.
Y exactamente lo mismo sucederá cuando tu esposa mire su programa televisivo favorito: tendrás hambre y querrás que te prepare algo. ¡Maldecirás la televisión por poner esos programas precisamente a esa hora!
Una anécdota:
Un hombre estaba sentado con su esposa en un restaurante.
Pidieron la comida y esperaron a que la sirvieran.
La mujer se quejó: «Querido, desde que entramos en el restaurante no has dejado de leer el periódico».
El marido se disculpó: «Lo siento, querida —e hizo seña al camarero para que se acercase-: ¿Puede traer otro periódico, por favor?».
Ya ves, todos pedimos atención todo el tiempo. Y cuando no la obtenemos nos molestamos. Esa es la causa de raíz de toda la rabia, la decepción y frustración en nuestras vidas.
Necesitas dejar de pedir y empezar a dar. Necesitas irradiar energía en lugar de pedirla. Pero ni siquiera sabes cómo cambiar de enfoque, cómo pasar de nosotros a los demás. Estamos tan acostumbrados a considerarnos el centro de atención... Necesitamos empezar a considerar el mundo exterior como el centro de atención. ¿Cómo lograrlo?